Recordamos el look de Beatrice Borromeo en la boda de Félix de Luxemburgo: "Evoca a una mujer con carácter y seguridad en sí misma"
Por mucho que pase el tiempo y cambien las tendencias, el vestido siempre será la opción más popular entre las invitadas. Esta prenda suele ser la primera opción para muchas cuando se trata de idear el look perfecto para acudir a una boda, aunque desde luego, no es la única. Poco a poco, los trajes se han ido colando entre las elecciones de chicas prácticas que quieren ir elegantes, y además, poder reutilizar en otras ocasiones este dos piezas de chaqueta y pantalón, ya sea junto o separado.
Una elección que encaja especialmente bien en bodas de otoño e invierno y que fue, precisamente, por la que se decantó Beatrice Borromeo hace casi trece años para acudir a la de Félix de Luxemburgo y la alemana Claire Lademacher. La cita tuvo lugar el 21 de septiembre de 2013, en la Basílica de Santa María Magdalena, el templo gótico más grande de la Provenza francesa. Y la esposa de Pierre Casiraghi consiguió algo extremadamente complicado: destacar entre todas las asistentes recurriendo al minimalismo con un elegante traje.
"Cuando Beatrice Borromeo llegó a la familia Grimaldi confirmó que era una mujer con mucho gusto, una perfecta embajadora del estilo royal. Desde entonces hasta ahora, en su historial estilístico todo son aciertos y sus looks inspiran a invitadas de diferentes generaciones", asegura Estrella Albendea, periodista especializada en el sector nupcial, al analizar el estilo de la periodista italiana que conquistó al hijo más rebelde de Carolina de Mónaco.
Beatrice Borromeo, radiante con un traje en rosa empolvado con guiño a sus raíces
Su predilección por los total looks monocromáticos quedó confirmada en esta boda, cuando apareció con un traje de Armani Privé, la línea de Alta Costura de Giorgio Armani que vio la luz en 2005 y que desde entonces desfila en el exclusivo calendario parisino.
Se trataba de una creación formada por una sofisticada chaqueta corta de bajo asimétrico, con marcadas costuras y de un solo botón. Sin las solapas tradicionales, con hombreras ligeras y líneas muy depuradas, era sin duda la pieza más interesante del look. Un diseño que combinaba con el pantalón de traje de tiro alto a juego, recto y holgado, creando un resultado de lo más elegante.
"Beatrice Borromeo es muy femenina y consciente de lo que le sienta bien", apunta la estilista Raquel Trejo a ¡HOLA! "Es delicada pero, a su vez, evoca la imagen de una mujer con carácter y fuerza, con seguridad en sí misma". Y es que, detrás de esa imagen serena y sofisticada, hay una mujer acostumbrada a defender sus convicciones. Su trayectoria como periodista de investigación la llevó incluso a enfrentarse en los tribunales a Víctor Manuel de Saboya por un reportaje que acabó ganando, un episodio que refleja una personalidad tan firme como la sastrería impecable que suele elegir.
Accesorios en color negro para aportar contraste
Siendo el blanco un color prácticamente vetado en las bodas para las invitadas —a no ser que cumpla con la regla del 30% que aconsejan los expertos—, la cuñada de Carlota Casiraghi prefirió apostar por su opuesto, completando su estilismo con un bolso de mano rectangular en negro a juego con unos salones de tacón acabados en punta.
Mención especial merece su tocado casi escultórico, un delicado diseño también en negro, colocado ligeramente ladeado y rematado por dos líneas curvas que parecían trazadas a pincel, que encajaba a la perfección con el sencillo recogido que lucía. Frente a la fuerza de este accesorio, llamaba la atención la sencillez de su maquillaje, muy natural y casi imperceptible, limitado a realzar la luminosidad de la piel y enmarcar la mirada con un sutil delineado.
Beatrice Borromeo, una invitada práctica que volvió a utilizar este traje un año después
Y resulta de lo más curioso, pues lo hizo para oficiar una boda durante el verano de 2014 en Santa Margherita Ligure, una exclusiva localidad costera de la Riviera italiana, muy próxima a Génova y Portofino.
Allí unió en matrimonio a sus amigos, y para esta solemne ocasión, volvió a enfundarse en este mismo traje, solo que cambió los accesorios. En lugar de piezas en color negro, recurrió al infalible nude con unos zapatos de tacón de acabado acharolado, un básico en el vestidor de las royals. Como joyas, anillos y pulseras en clave minimalista y un collar dorado con colgante de flor y pequeños diamantes. Volvió a llevar el cabello recogido, pero con un moño trenzado.
Mientras Beatrice oficiaba aquella ceremonia, la prensa italiana ya se preguntaba cuándo darían ella y Pierre Casiraghi el paso, pues en cada evento al que acudían solo había que mirarles para observar lo enamorados que estaban, con gestos que lo hacían muy evidente. No hubo que esperar demasiado: se dieron el 'sí, quiero' un año después, el 25 de julio de 2015 en el Salón de los Espejos del Palacio Grimaldi, aunque fue en agosto cuando festejaron a lo grande, con una boda religiosa y un espectacular vestido de novia, precisamente, de Armani Privé.






