Rocha, peligro sin atención
La airada respuesta de la Presidenta (con A) a la exigencia de una corte neoyorquina (3) para aprehender y juzgar a Rubén Rocha Moya y nueve cómplices en la construcción de un narcoestado en Sinaloa, omite varios puntos de necesaria consideración. Son parte de la trama completa oculta por los lentes oscuros de la indignación patriótica ante la injerencia de Mr. Johnson.
El primero es la clasificación del Cártel de Sinaloa y el grupo morenista aliado como terroristas, más allá de la consideración formal del expediente: todos ellos quedan catalogados así automáticamente. Y el terrorismo es pretexto perfecto. Eso lo sabe hasta el pobre Maduro.
“Se designó a las organizaciones antes mencionadas (Sinaloa, Tren de Aragua y otras) y sus respectivos alias como organizaciones terroristas extranjeras”, anunció Marco Rubio el jefe de la diplomacia estadounidense (BBC).
—“México probablemente no lo quiera, pero lo tenemos que hacer”, dijo Trump en el Despacho Oval.
“Las actividades de los cárteles amenazan la seguridad del pueblo estadounidense, la seguridad de EU y la estabilidad del orden internacional en el hemisferio occidental”. Ojo con el hemisferio.
El segundo aspecto omitido en la consideración presidencial es geopolítico: la creación en Doral, Florida (7.3.26) del “Escudo de las Américas", una asociación política continental pastoreada por Donald Trump, cuya finalidad manifestada es crear una fuerza mutualista militar para combatir... el narcotráfico y obviamente el terrorismo. Ya tiene la firma de 18 países. México no fue tomado en cuenta.
Los fines del “Escudo” son: usar capacidades militares y de inteligencia para localizar y desmantelar cárteles de drogas (CIA en Chihuahua); coordinar operaciones conjuntas con respaldo de Washington; fortalecer la seguridad regional, proteger fronteras y combatir amenazas transnacionales.
Además, aplicar “fuerza militar letal” contra grupos criminales, con la posibilidad de emplear armamento avanzado, como drones y misiles. Frente a esto, los desplegados de gobernadores morenistas, el apoyo de los sindicatos, la entonación desafinada del himno nacional y los aplausos de la claque, no tienen ninguna eficacia.
Tampoco la junta de Barcelona.
El tercer elemento es la solidaridad irrompible de la Presidenta (con A) hacia Rocha Moya y quien lo puso en el cargo, a sabiendas (o por ese motivo) de cuáles eran y son sus respaldos financieros. Como se lo dijo RRM a García Soto: no nos hagamos pendejos.
Frente a estas circunstancias y el pliego de la corte de Nueva York, el riesgo es político e inevitable. Si se satisfacen las peticiones, Morena se hunde (más) en el desprestigio. Y si no se hace, se pone en riesgo al país en términos geopolíticos para lo cual no hay preparación posible.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL
MAAZ