'Salvador', el thriller español del que todo el mundo habla: 8 episodios y número 1 en Netflix
Si creías que ya lo habías visto todo en Netflix, es porque aún no has visto Salvador, la serie que se convertirá en tu nuevo maratón. Desde su estreno el 6 de febrero se ha situado como la ficción más vista en España —y no tiene intención de abandonar ese lugar— y no deja de escalar posiciones en otros países. Ocho episodios, tensión constante y una pregunta incómoda que atraviesa toda la historia: ¿serías capaz de renunciar a tus principios para descubrir la verdad? Este thriller está protagonizado por Luis Tosar y Claudia Salas y se adentra en uno de los debates más sensibles del momento: la radicalización juvenil y el auge de los grupos ultras, pero lo hace desde el terreno más íntimo posible, el de una familia rota.
Salvador Aguirre, conocido como Salva, es un exmédico que arrastra un pasado marcado por la adicción al alcohol y al juego, además de por un profundo sentimiento de culpa por no haber sido el padre que su hija necesitaba. Distanciado de Milena desde hace años, ahora trabaja como técnico de emergencias en Madrid intentando rehacer su vida.
Una noche es enviado junto a su equipo —en el que se encuentra Marjane, una mujer empática pero firme— a cubrir una concentración previa a un partido de fútbol encabezada por ultras especialmente violentos. La situación se descontrola cuando un grupo neonazi lanza cócteles molotov contra las autoridades y comete actos de violencia racial contra aficionados del equipo rival. Salvador y sus compañeros atienden a los heridos en medio del caos.
Sin abandonar ese dispositivo, el equipo recibe un nuevo aviso en un bar cercano donde un hombre ha sido brutalmente agredido. Allí descubre que el local funciona como cuartel general de los White Souls y, en medio del desconcierto, reconoce el rostro de su hija, a la que hacía tiempo que no veía. Milena no solo trabaja en el local, sino que también forma parte activa del grupo neonazi que defiende valores racistas y violentos, completamente opuestos a los que él siempre intentó inculcarle, al que también pertenece Julia (Claudia Salas). El enfrentamiento con la joven es tenso y doloroso y, además, será una de las últimas veces que la vea.
A partir de ese momento, atormentado por sus propios errores y movido por la necesidad de comprender qué ocurrió y en qué punto se torció todo, Salvador decide adentrarse en el agujero negro de la extrema derecha en el que su hija se vio atrapada con el objetivo de encontrar las respuestas que tanto necesita sobre dónde salió todo mal pero... ¿y si lo más peligroso fuera la verdad?
La serie plantea cómo el odio puede infiltrarse en entornos aparentemente normales y cómo la sensación de abandono o falta de pertenencia puede convertirse en caldo de cultivo para discursos radicales. Llega en un momento de especial relevancia con la sociedad cada vez más pendiente de la radicalización juvenil, el auge de los grupos ultras y la manipulación a través de las redes sociales. Salvador es un relato de ficción muy pegado a la actualidad que combina la intensidad de un thriller con la cercanía de un drama familiar, mostrando cómo la violencia y las ideologías extremas afectan no solo a quienes las abrazan, sino también a los que intentan comprenderlas o proteger a sus seres queridos.
Los protagonistas han compartido cómo se acercaron a esta historia. Luis Tosar explica que, para su personaje, investigar lo que ocurre con Milena acaba siendo también una revisión personal: “Empieza a descubrir cosas que, en realidad, tienen mucho más que ver con él que con su propia hija. Es decir, qué ha olvidado, qué ha dejado en todo este tiempo", señala en La Vanguardia, y añade que "el objetivo no es adoctrinar sino abrir preguntas" y fomentar la reflexión.
Para Claudia Salas el punto de partida fue "eliminar cualquier juicio previo". Tuvo que entender sin justificar a Julia para ofrecer una interpretación honesta: “Si hay alguien ahí que está pasando por esto, yo necesito que se sienta identificada y la manera de identificar es contándolo así”, afirma. Pese a la dureza de lo que plantea Salvador, la actriz define la serie como “muy actual, muy incómoda, muy cruda, pero muy necesaria y superhumana”.
Junto a Tosar y Salas, el reparto incluye a Alejandro Casaseca como Max, líder de los White Souls; César Mateo como Nacho, su miembro más impulsivo y agresivo; Leonor Watling en el papel de Carla, una figura maternal y amable dentro del entramado del grupo; y Candela Arestegui como Milena, la joven atrapada en un mundo violento que pone a prueba los lazos familiares. Completan el elenco Fariba Sheikhan, que interpreta a Marjane, compañera de ambulancia de Salvador y Patricia Vico como la inspectora Martín, entre otros.
Al frente del proyecto está Aitor Gabilondo, creador de títulos como Patria o Entrevías, quien asegura que "Luis Tosar encarna el desconcierto de los motivos que llevan a muchos jóvenes a sentirse atraídos por un grupo de extrema derecha ante la deriva de su propia hija y se pregunta qué ha ocurrido y qué puede hacer". Además, añade que "este proyecto afronta temas como la inmigración, los extremismos, la delincuencia y la falta de futuro".
La dirección corre a cargo de Daniel Calparsoro (Asalto al banco central), habitual del thriller y la acción, que mantiene un pulso intenso entre escenas físicas y momentos íntimos, mostrando la vulnerabilidad de los personajes sin perder la tensión de la historia a la aporta una mirada descarnada y compasiva.
La ambientación en Madrid refuerza la autenticidad de la serie con calles y bares que hacen que los conflictos se sientan cercanos. Las escenas más violentas o activas conviven con instantes personales que profundizan en la relación de Salvador con su hija y en los dilemas que enfrenta, manteniendo al espectador atento y conectado emocionalmente. Además, durante el rodaje, se cuidaron detalles para reforzar la verosimilitud de la ficción: se eligieron localizaciones reales de la ciudad y se trabajó para que las escenas de emergencias y conflictos urbanos fueran creíbles, sin perder nunca la carga dramática que guía la narrativa.
Con capítulos que rondan los 50 minutos y una temporada cerrada de ocho episodios, Salvador está pensada para devorarla en un fin de semana. Es intensa, directa y emocionalmente exigente. No es una serie cómoda ni tampoco busca serlo, pero precisamente ahí reside su fuerza. Si te atraen los thrillers que combinan acción con conflicto moral y que, además, ponen el foco en cuestiones muy actuales, puede que ya tengas plan para los próximos días. La pregunta es sencilla: ante una situación extrema, ¿eres de los que le das la espalda o de los que se sumerge en ella hasta las últimas consecuencias?











