Santiago Niño Becerra, economista, advierte del "efecto cohete y pluma": por qué la guerra puede disparar el precio de la gasolina y la luz

Santiago Niño Becerra, economista, advierte del "efecto cohete y pluma": por qué la guerra puede disparar el precio de la gasolina y la luz

Son tiempos de incertidumbre. Y aunque muchos prefieran no mirar de frente a una guerra que ocurre a miles de kilómetros, sus efectos suelen terminar llegando al mismo sitio: el bolsillo del ciudadano.

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Santiago Niño Becerra, conocido por anticipar la crisis financiera de 2008, advierte ahora del posible impacto del conflicto en los precios de la energía© Getty Images
Santiago Niño Becerra, conocido por anticipar la crisis financiera de 2008, advierte ahora del posible impacto del conflicto en los precios de la energía

Eso es lo que advierte el economista Santiago Niño Becerra. Para el catedrático de Estructura Económica, el conflicto en torno a Irán no es solo un problema geopolítico lejano, sino el detonante de una posible sacudida económica que podría encarecer la luz, el combustible o incluso la cesta de la compra.

El gas ya ha empezado a subir, el barril de Brent acumula incrementos desde el inicio del conflicto y en algunas gasolineras se han visto las primeras colas y pequeñas subidas de precios. Según el economista, esos movimientos iniciales podrían ser solo el primer aviso de lo que puede venir si la tensión se prolonga.

Por qué esta guerra es "de manual" para los economistas

Niño Becerra recuerda que prácticamente todas las guerras de la historia han tenido un origen económico.

El caso de Irán encaja perfectamente en ese patrón. El país es el noveno productor mundial de petróleo y el tercero de gas, dos materias primas esenciales para la economía global.

Por eso cualquier conflicto que afecte a su capacidad de exportar energía se traduce rápidamente en tensión en los mercados energéticos.

El estrecho de Ormuz, el punto que preocupa a los mercados

Una de las claves de esta crisis está en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Por allí pasa aproximadamente:

  • el 18% del petróleo mundial
  • el 15% del gas que llega a Europa

En el caso de España, entre el 5% y el 8% del petróleo y alrededor del 6% del gas llegan también a través de ese paso estratégico.

Si ese flujo se interrumpiera o se redujera, el impacto sería inmediato en los precios.

El economista Santiago Niño Becerra alerta de que una subida prolongada del gas y del petróleo podría afectar directamente al bolsillo de los consumidores© Getty Images
El economista Santiago Niño Becerra alerta de que una subida prolongada del gas y del petróleo podría afectar directamente al bolsillo de los consumidores

El escenario que más preocupa: gas un 130% más caro

Algunos análisis ya han puesto cifras al peor escenario.

Según estimaciones citadas por Niño Becerra, si el estrecho de Ormuz quedara bloqueado durante dos meses el precio del gas podría subir hasta un 130%.

En España eso podría traducirse en un aumento de la electricidad cercano al 35%, con un impacto directo en hogares y empresas.

Lo que realmente notará el ciudadano

El efecto no se limitaría a la factura de la luz.Cuando sube el petróleo, sube prácticamente todo, es decir, el transporte, la logística, la producción industrial y los alimentos. 

Eso significa que el conflicto podría acabar reflejándose también en el precio de la gasolina, el diésel o incluso en el ticket del supermercado.

El conflicto en Oriente Medio, con Irán como uno de los protagonistas, ha elevado la tensión en los mercados energéticos internacionales© Getty Images
El conflicto en Oriente Medio, con Irán como uno de los protagonistas, ha elevado la tensión en los mercados energéticos internacionales

El "efecto cohete" que explica por qué todo sube rápido

El economista también recuerda un fenómeno muy conocido en el sector energético: el llamado "efecto cohete y pluma".

Cuando el petróleo sube, los precios de combustibles como gasolina o diésel se disparan rápidamente, como un cohete.

Pero cuando el crudo baja, los precios tardan mucho más en caer, descendiendo lentamente, “como una pluma”.

Para el consumidor, la traducción es clara: las malas noticias se notan rápido en la cartera y las buenas tardan mucho más en llegar.

Más allá de la política, todo acaba siendo economía

En su análisis, Niño Becerra lanza una reflexión irónica.

"¿Han reparado que llevamos un buen rato hablando del conflicto de Oriente Medio y no hemos dicho ni una sola palabra sobre nada que no sea economía?"

Para el economista, más allá del ruido político o militar, lo que realmente está en juego es quién controla la energía y quién paga la factura final.

Y esa factura, recuerda, suele acabar llegando al mismo sitio: la economía cotidiana de los ciudadanos.