Son bendiciones y no debes rechazarlas: Sobreviviente de sueros vitaminados de Hermosillo narra su historia
Lo que parecía ser una cura milagrosa para el cansancio y otros malestares se ha convertido en un líquido que ha costado la vida a por lo menos seis personas y ha provocado graves secuelas en otros pacientes.
Y es que los sueros vitaminados recetados por el médico Jesús Maximiano Verduzco, en su Clínica de Medicina Regenerativa Celular, ubicada en Hermosillo, Sonora, han sido relacionados con un número de decesos que va en aumento.
Julio Gaxiola fue uno de los muchos pacientes que, atraído por los supuestos beneficios que reportaban los compuestos recetados por el galeno a cambio de mil pesos, decidió aceptar el tratamiento.
“Hace meses que estoy lidiando con un problema de salud físico y emocional, uno derivado del otro. He estado en un hospital psiquiátrico y entre estudios, terapias y medicamentos, la gente que te rodea empieza a recomendarte esto y lo otro. Entre todas esas recomendaciones, los sueros.
“Yo me negaba y me negaba. Fue cuando familiares, en conjunto, se organizaron para que cada uno me patrocinara un suero, porque sabían que yo no iba a invertir dinero en eso. Lo cual agradezco infinitamente, de verdad, por sus buenas intenciones. Aun así, yo decía ‘muchas gracias, pero no gasten su dinero en mí’”, señaló en un testimonio reproducido con su autorización.

La presión familiar hizo que Julio no solo asistiera una, sino tres veces para aplicarse el suero que prometía reanimarlo y ayudarlo a dejar los medicamentos con los que trata sus afecciones y los cuales le fueron recetados por un médico certificado.
“Mi hermana mayor me dijo ‘esas son bendiciones y no debes rechazarlas’. Yo sin creer en bendiciones o maldiciones, pero conmovido por la buena voluntad de mis familiares, finalmente acepté. Total, lo que podía pasar era que el suero me hidratara, me repusiera alguna vitamina que me hiciera falta y si no, pues lo orino todo. Además, muchos familiares y gente cercana se los aplicaban y no les pasaba nada malo”, añadió.
Una ‘red flag’ tras otra
El joven narra que su desconfianza nació cuando entró al consultorio, el cual daba más la sensación de ser un spa que una clínica especializada en la salud y regeneración corporal.
“El ambiente pretendía ser muy natural y ‘zen’: muchas plantas, una fuente, murales de naturaleza y una gran pecera. Pero me estaban comiendo vivo una parvada de mosquitos. Me dije a mí mismo ‘vengo disque a mejorar mi salud y tal vez salga con dengue, chikungunya o zika’.
“Las paredes estaban llenas de cuadros de certificaciones del doctor, pero noté que la mayoría eran de seminarios de ‘medicina estética’. Incluso, en una de las fotos aparecía Lupita Jones, lo que me hizo pensar que cualquiera puede ir a esos seminarios con solo pagar. Dinero, gente… todo se trata de dinero”, detalló.
Las dudas del joven se multiplicaron tras conocer al doctor Verduzco, quien le prometió que con los fluidos que le aplicaría ya no tendría necesidad de otros medicamentos para sus malestares.

“Llegó mi turno de entrar con el doctor e inmediatamente me puse nervioso. Traía puesto como un mandil de plástico transparente lleno de polvo blanco y con una jeringota de esas como para rellenar pavos, preparaba todos los sueros. Noté que también tenía productos en exhibición tipo Herbalife y Vitahealth. Como sabemos, esas empresas son pura industria del bienestar de dudosa efectividad.
“El doctor me preguntó cómo me sentía y le enseñé los estudios médicos que me había hecho. Inmediatamente se puso a preparar mi suero y me dijo: ‘haremos que dejes los antidepresivos y el antiepiléptico’. Ya con eso, una red flag más a la colección, porque hablar de quitarle la medicación a alguien así de sencillo no me latió”, explicó.
La falta de cuidado sanitario en el sitio era evidente. De acuerdo con el testimonio, las trabajadoras del lugar manipulaban sin el cuidado indispensable el instrumental necesario para la aplicación de los sueros.
“Me llevaron con una enfermera (si es que lo era). Me canalizó y todo bien con ella fue rápido y sin dolor. Pero sí noté que las enfermeras comían aperitivos, galletas, etc., mientras manipulaban las jeringas y a los pacientes”, añadió.
Reacciones en cadena
La aplicación del primer suero vitaminado, que se ofrecían como una solución al cansancio crónico y otros padecimientos, se la realizaron a Gaxiola inmediatamente. Los efectos, en un principio, fueron alentadores.
“Ese fue el primer suero. Esa noche no sentí nada. Podría decir que sí me sentí hidratado y dormí bien, tal vez por el magnesio. También me sacaron sangre para que, en la siguiente aplicación, me pusieran plasma rico en plaquetas o células madre (no sé si es lo mismo, no lo entendí bien), pero según yo, eso tampoco tiene base científica.
“Después volví por dos aplicaciones más. La segunda no hay mucho que destacar. La tercera, y por la que ya no quise volver, fue la definitiva. Creo que me formuló el suero tan ‘cargado’ que literalmente me quedé profundamente dormido. El suero se acabó y tuve reflujo de sangre… y la enfermera, bien gracias. Me tuvo que despertar una mujer enseguida de mí que me dijo ‘despierta, se te está llenando de sangre’”, detalló.
Gaxiola señaló que meditó mucho antes de contar su historia. Sin embargo, la muerte de seis personas relacionadas con la aplicación de los sueros lo animó a relatar su experiencia a manera de advertencia para que otras personas no sean afectadas por hechos similares.

“No quería emitir juicios antes de tiempo. Quería esperarme a ver los resultados de las investigaciones de las autoridades, pero se me hace demasiada coincidencia todo lo que está pasando. Y no está de más que mi testimonio le sirva a más gente.
“El último suero me lo aplicaron hace dos semanas. Leí que una de las víctimas se lo aplicó en febrero y murió hasta marzo. No me he sentido mal, pero por si las dudas”, añadió.
De acuerdo con el joven hermosillense, un familiar lo animó a volver después de la aplicación del tercer suero, justo por los días que Jesús y Sebastián, padre e hijo, y Catalina, acudieron a la clínica para ese tratamiento. Los tres fallecieron semanas después del procedimiento. Gaxiola se negó.
“Obtengan sus vitaminas y nutrientes de una buena alimentación. Hagan ejercicio. Cuiden su salud mental. No desconfíen de su intuición, incluso cuando todo el mundo esté en contra”, aconsejó.