Trabajadores y jubilados rompen el muro policial en Caracas

Trabajadores y jubilados rompen el muro policial en Caracas

Actualizado

Cientos de trabajadores y jubilados caraqueños, comandados por dirigentes sindicales, han conseguido este jueves en Caracas un hito en la lucha por la transición democrática. Envalentonados por el nuevo proceso del país petrolero y por la miseria de salarios y jubilaciones que reciben, los manifestantes lograron romper el muro levantado por la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) para acceder hasta las inmediaciones del Palacio Legislativo, sede de la Asamblea Nacional (AN).

Gracias a su empuje y con gritos de "¡Liberen el salario!", sus representantes lograron consignar un documento con sus demandas tras varios años durante los cuales la represión salvaje de los agentes chavistas impedían sus protestas. Dirigentes sindicales de Petróleos de Venezuela y de empresas básicas de Bolívar han sufrido largos periodos de encarcelamiento, así como líderes gremiales de Enseñanza y de Salud Pública.

"No han podido detener la movilización, se decidió avanzar por la ruta principal para burlar y esquivar cada una de las alcabalas que han puesto. Los trabajadores han logrado avanzar exigiendo un salario justo y una democracia han logrado avanzar", señaló uno de los cabecillas, el ex prisionero político Nicmer Evans.

Los trabajadores aprovecharon incluso la ruta de la marcha oficialista para desplazarse hasta el Parlamento. En su camino apenas se encontraron con una dirigente chavista, que altavoz en mano insultaba, con gritos de fascistas y vendepatrias, a los manifestantes. Con música a todo volumen también intentaron que no se escucharan las consignas de los gremios venezolanos.

Los acuerdos energéticos y mineros entre Washington y Caracas no han llegado, ni mucho menos, a las empobrecidas clases trabajadoras venezolanos. La Confederación de Trabajadores ha propuesto fijar el salario mínimo en 350 dólares mensuales tras los cuatro años de congelamiento en 130 bolívares, que no llega ni a un euro. Nicolas Maduro apostó por mantener un salario mínimo paupérrimo y compensarlo con bonos de dólares que repartía de forma arbitraria según sus intereses políticos.

"¡No quiero bono, no quiero CLAP (bolsas de comida que durante años repartió el chavismo), yo lo que quiero es un salario digno ya!", reclamaron de forma vehemente camino de la AN.