Un museo de provincia guardaba sin saberlo una hoja perdida del Palimpsesto de Arquímedes

Un museo de provincia guardaba sin saberlo una hoja perdida del Palimpsesto de Arquímedes

Durante décadas, tres páginas del Palimpsesto de Arquímedes –uno de los manuscritos matemáticos más importantes que se conservan de la antigüedad– se consideraban desaparecidas. Ahora, una de ellas ha reaparecido en el lugar más tranquilo posible: el Museo de Bellas Artes de Blois, una ciudad del centro de Francia conocida más por su castillo renacentista que por sus tesoros matemáticos.

El hallazgo se debe a Victor Gysembergh, investigador del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica francés) en el Centro Léon Robin de Investigación sobre el Pensamiento Antiguo, quien tras comparar la hoja encontrada en Blois con fotografías de archivo conservadas en la Biblioteca Real Danesa pudo confirmar que se trataba del folio número 123 del Palimpsesto de Arquímedes, según un comunicado del CNRS. 

Manuscrito perdido reaparece en Francia

Para entender la magnitud del hallazgo, hay que conocer la accidentada historia del manuscrito. El Palimpsesto de Arquímedes es un códice griego del siglo X, probablemente producido en Constantinopla (la actual Estambul), que reúne varios tratados del matemático siracusano del siglo III a. C. 

Pero el pergamino, fabricado con piel de cabra y extremadamente caro, despertó el pragmatismo de los monjes medievales. Según reporta Artnet, tras el saqueo de Constantinopla por los cruzados en 1204, el manuscrito fue trasladado a un monasterio en el desierto de Judea, donde los religiosos lavaron, rasparon y sobrescribieron los textos matemáticos con escrituras litúrgicas. Era una práctica habitual en la época: el reciclaje de pergamino por razones tanto económicas como ideológicas.

De ahí el nombre: palimpsesto, del griego "raspado de nuevo". Y de ahí también la paradoja que hace fascinante este objeto: un libro que conserva, superpuestos, textos científicos de la Antigüedad y escritos religiosos medievales.

Del saqueo medieval al mercado del arte

El manuscrito viajó después por Jerusalén y Constantinopla hasta que, en 1906, el filólogo danés Johan Ludvig Heiberg lo fotografió sistemáticamente, creando un registro que con el tiempo se convertiría en una referencia esencial para los investigadores.

A partir de entonces, el palimpsesto pasó por varias colecciones privadas hasta llegar a París. Allí, según Artnet, en la década de 1930 cayó en manos de Salomon Guerson, un comerciante de arte judío que intentó sin éxito venderlo en 1932. Para aumentar su atractivo, Guerson añadió al manuscrito ilustraciones medievales falsificadas. En 1998, su nuera puso el códice a la venta en Christie's, donde fue adquirido por dos millones de dólares por un comprador anónimo que posteriormente lo prestó al Walters Art Museum de Baltimore, donde se conserva en la actualidad.

Fue durante esos traslados y cambios de manos cuando tres hojas documentadas por Heiberg desaparecieron. La recuperada en Blois es una de ellas. Su estado, además, revela las múltiples capas de historia que acumula el Palimpsesto de Arquímedes.

El folio 123 del Palimpsesto de Arquímedes conservó legibles las proposiciones 39 a 41 del tratado Sobre la esfera y el cilindro, pese a haber sido raspado y sobrescrito por monjes medievales.
El folio 123 del Palimpsesto de Arquímedes conservó legibles las proposiciones 39 a 41 del tratado Sobre la esfera y el cilindro, pese a haber sido raspado y sobrescrito por monjes medievales.Imagen: Blois, Musée des Beaux-Arts, Inv. 73.7.52. Photography IRHT-CNRS

Qué contiene la hoja recuperada del códice griego

De acuerdo con el comunicado del CNRS, una de las caras de la hoja muestra un texto de oraciones que cubre parcialmente diagramas geométricos y un pasaje del tratado Sobre la esfera y el cilindro, libro I, proposiciones 39 a 41, gran parte del cual sigue siendo legible.

La otra cara, en cambio, está cubierta por una iluminación añadida probablemente en el siglo XX que representa al profeta Daniel rodeado de dos leones. Bajo esa pintura aún se oculta el texto antiguo, que por ahora permanece inaccesible con los métodos de examen convencionales.

El siguiente paso será intentar revelar el texto que permanece oculto bajo la pintura. Sujeto a las autorizaciones necesarias, Gysembergh tiene previsto iniciar en el plazo de un año una campaña de imágenes multiespectrales combinadas con análisis de fluorescencia de rayos X basados en sincrotrón, una técnica que permite analizar la composición elemental de los materiales y de las tintas.

Fluorescencia de rayos X para analizar los textos ocultos

La fluorescencia de rayos X ya fue clave a principios de la década de 2000, cuando permitió revelar pasajes de Arquímedes ocultos durante siglos. Aquella campaña sacó a la luz dos obras que se creían completamente perdidas –El método de los teoremas mecánicos y Stomachion– además de la única versión griega conservada de Sobre los cuerpos flotantes, donde Arquímedes enuncia sus leyes de la flotación. Sin embargo, algunas páginas permanecieron ilegibles incluso entonces.

El hallazgo en Blois ha renovado el interés por retomar ese trabajo con herramientas más potentes. Según el CNRS, el descubrimiento podría impulsar un nuevo examen completo del palimpsesto para intentar descifrar las páginas que permanecieron ilegibles en la primera campaña tecnológica. Las dos hojas restantes siguen perdidas, pero al menos una ha vuelto a la luz, escondida durante décadas en un museo de provincia francés sin que nadie supiera bien lo que guardaba.