8 rincones de Europa para escapar del calor y del turismo masivo: valles marcados por los ríos, islas cargadas de historias o bosques protegidos por la UNESCO

8 rincones de Europa para escapar del calor y del turismo masivo: valles marcados por los ríos, islas cargadas de historias o bosques protegidos por la UNESCO

Junio, julio y agosto suelen ser los meses más cálidos del año en Escocia, pero eso no significa nada cuando descubres que las temperaturas máximas medias giran en torno a los 17ºC. 

Gracias a su ubicación septentrional, Escocia disfruta de larguísimos días de verano, con luz natural que se prolonga hasta bien entrada la noche; de hecho, en el extremo norte, el cielo apenas llega a oscurecer del todo en pleno verano. 

Las Highlands, con sus montañas escarpadas y valles infinitos, la Isla de Skye, con su atmósfera mística y sus acantilados dramáticos, o los tranquilos lagos escoceses, son escenarios perfectos para reconectar con la naturaleza sin riesgo de insolación.

El castillo de Eilean Donan, construido sobre una pequeña isla donde confluyen tres grandes lagos, el Parque Nacional de Cairngorms o el Old Man of Storr en Skye son imágenes que no vienen a la mente en verano, pero que deberían estar en las fantasías de cualquier persona que quiera huir del calor. 

En las Highlands hay valles glaciares que no han cambiado desde la última glaciación, y carreteras de un solo carril que se adentran en territorios de cuento donde reinan el silencio y el frescor.

Antes de las novelas de Walter Scott, las Tierras Altas eran consideradas territorio bárbaro, pero sus historias las convirtieron en el lugar más romántico de Europa, donde en verano queda atrás el imaginario brumoso y oscuro, aunque las lluvias nunca son descartables en estas latitudes. Sin embargo, si se viaja de junio a septiembre, hay que tener en cuenta las molestas midges, una especie de mosca minúscula que pica en manada y obliga a llevar manga larga, aunque eso, en el verano escocés, no es un gran problema.