Rusia acusa al fundador de Telegram de colaborar con el terrorismo y lo pone en busca y captura

Rusia acusa al fundador de Telegram de colaborar con el terrorismo y lo pone en busca y captura

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Rusia ha declarado en busca y captura internacional a Pavel Durov, fundador de Telegram y uno de los empresarios rusos más conocidos, por su supuesta colaboración con actividades terroristas. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) acusa al multimillonario de no retirar canales y robots utilizados, según Moscú, para preparar atentados y sabotajes dentro del país. El FSB sostiene que Telegram tampoco elimina contenidos relacionados con asesinatos masivos y estafas informáticas. Esa permisividad habría provocado, según la versión del servicio secreto, "numerosas víctimas humanas", entre ellas mujeres y niños, además de pérdidas económicas de miles de millones de rublos. Moscú no ha aportado pruebas públicas que demuestren la implicación personal de Durov en esos delitos.

El Comité de Investigación ruso vinculó la acusación con el robot de citas DaiVinchik, conocido internacionalmente como Leo. Las autoridades afirman que los servicios secretos ucranianos habrían utilizado ese canal para reclutar a menores rusos y convencerlos de incendiar instalaciones, atacar infraestructuras o cometer sabotajes. Desde julio de 2025 habrían sido detenidos 46 jóvenes relacionados con estas actividades.

La causa penal se tramita al amparo del artículo del Código Penal ruso, que castiga la asistencia a actividades terroristas y puede acarrear penas de hasta cadena perpetua. El anuncio de una búsqueda internacional no implica necesariamente que Interpol haya emitido ya una notificación roja contra Durov, que reside oficialmente en Dubái, donde está la sede de Telegram. No obstante, viaja a Francia por una investigación judicial abierta allí y fue interrogado en París de nuevo este mes.

Durov, de 41 años, ya criticó su persecución en febrero, cuando se conoció la apertura de la investigación: "Rusia ha abierto una causa penal contra mí por 'colaboración con el terrorismo'. Cada día las autoridades inventan nuevos pretextos para restringir el acceso de los rusos a Telegram, mientras intentan suprimir el derecho a la privacidad y la libertad de expresión. Es el triste espectáculo de un Estado que tiene miedo de su propio pueblo".

La ofensiva judicial se produce mientras el Kremlin está aumentando la presión sobre Telegram y promociona MAX, la aplicación de mensajería impulsada y supervisada por el Estado ruso. Las autoridades han ralentizado el funcionamiento de Telegram y acusan a la empresa de ignorar sus peticiones de información y retirada de contenidos. El servicio sigue siendo, sin embargo, imprescindible para la propaganda oficial, las administraciones regionales, los corresponsales militares y las propias fuerzas rusas desplegadas en Ucrania.

Telegram, fundada por Pavel y Nikolái Durov en 2013, ha superado los 1.000 millones de usuarios. Durante la invasión de Ucrania se convirtió simultáneamente en red informativa, instrumento de propaganda, sistema de alerta y canal de comunicación para militares de los dos bandos. Esa posición explica parte de la pugna por controlar una plataforma que funciona como una de las últimas grandes redes no sometidas completamente al aparato censor ruso.

El empresario que desafió al FSB

Nacido en Leningrado (actual San Petersburgo) en 1984 y criado durante parte de su infancia en Italia, Durov creó junto a su hermano la red social VKontakte, el equivalente ruso de Facebook. Su primer choque abierto con el Kremlin se produjo durante las protestas contra Vladímir Putin de 2011 y 2012, cuando rechazó cerrar páginas utilizadas por los manifestantes.

En 2014 se negó también a entregar al FSB los datos personales de activistas ucranianos vinculados al Maidán. Poco después fue apartado de la dirección de VKontakte, que terminó bajo el control de empresarios próximos al Kremlin. Durov salió de Rusia afirmando que el país era incompatible con los negocios digitales, aunque investigaciones posteriores revelaron que regresó en numerosas ocasiones durante los años siguientes.

El conflicto continuó con Telegram. Rusia intentó bloquear la aplicación entre 2018 y 2020 después de que la empresa se negara a entregar las claves de cifrado al FSB. El bloqueo fracasó técnicamente y terminó siendo levantado. Desde entonces, la relación ha oscilado entre la tolerancia y las amenazas, mientras Telegram se convertía en el principal foro político de la Rusia de Putin.

Atrapado entre Rusia y Francia

Durov reside oficialmente en Dubái, donde Telegram tiene su sede, y posee, además de la rusa, las nacionalidades francesa y emiratí. Su libertad de movimiento quedó limitada un tiempo tras ser detenido en agosto de 2024 en el aeropuerto parisino de Le Bourget.

La Justicia francesa investiga si la insuficiente moderación de Telegram y su falta de cooperación con las autoridades facilitaron delitos como el tráfico de drogas, el fraude, el blanqueo de capitales y la difusión de material de abusos sexuales a menores. Durov tuvo que depositar una fianza de cinco millones de euros y quedó bajo control judicial. Francia levantó posteriormente la prohibición general de viajar, aunque la investigación sigue abierta. A comienzos de julio fue interrogado de nuevo durante más de seis horas en París.

El empresario rechaza las acusaciones y sostiene que responsabilizar al director de una plataforma por los delitos cometidos por algunos de sus usuarios supone una interpretación desmesurada de la complicidad penal. Telegram ha endurecido desde su detención la moderación de contenidos y la cooperación ante determinadas órdenes judiciales.

La vida privada de Durov también ha acabado en los tribunales. Irina Bolgar, madre de tres de sus hijos, asegura que mantuvo con él una relación familiar durante una década, hasta su ruptura a finales de 2022. No consta que llegaran a casarse, por lo que no hubo un divorcio formal. Un representante del empresario negó incluso que hubieran sido pareja y describió su relación como un acuerdo de carácter económico. Bolgar obtuvo en Suiza la custodia exclusiva de los tres menores después de denunciar que Durov había dejado de mantenerlos económicamente. También lo acusó de ejercer violencia contra uno de sus hijos, algo que él no ha admitido y que dio lugar a investigaciones separadas en Suiza y Francia. La batalla familiar resquebrajó la imagen cuidadosamente construida por Durov: la de un multimillonario ascético, sin propiedades ni vínculos estables, consagrado únicamente a defender la libertad en internet.

Francia levantó en noviembre de 2025 la prohibición general de viajar, por lo que ya no está obligado a permanecer en el país. Ahora se encuentra bajo presión desde los dos extremos. Francia le reprocha que Telegram modere y colabore demasiado poco. Rusia lo acusa de no censurar ni entregar suficiente información al FSB. Para el Kremlin, la diferencia es que Durov ya es oficialmente un fugitivo acusado de terrorismo.