Adiós a António Lobo Antunes

Adiós a António Lobo Antunes

La literatura portuguesa perdió a una de sus voces más reconocidas con la muerte de António Lobo Antunes, ocurrida ayer a los 83 años, informó la editorial Leya, que publicó su última novela en 2022. Considerado uno de los escritores en lengua portuguesa más leídos y traducidos del mundo y durante años mencionado entre los candidatos al Premio Nobel de Literatura, desarrolló una obra que mezcla novela, poesía y autobiografía en un estilo barroco y metafórico.

Nacido en Lisboa en 1942 en el seno de una familia de la alta burguesía, estudió medicina y fue enviado como médico militar a la guerra colonial en Angola a comienzos de los años setenta. A su regreso trabajó como psiquiatra en un hospital de Lisboa y alcanzó notoriedad con su segunda novela sobre un hombre que vuelve de la guerra. A partir de 1985 se dedicó por completo a la escritura.

Autor de una treintena de novelas y de varias recopilaciones de artículos de prensa, su obra incluye títulos como Memoria de elefante (1979), La muerte de Carlos Gardel (1994), Manual de inquisidores (1996), Esplendor de Portugal (1997) y Exhortación a los cocodrilos (1999), novela que obtuvo el Gran Premio de Novela de la Asociación Portuguesa de Escritores en 1999. También recibió el Premio Rosalía de Castro del PEN Club gallego, el Premio de Literatura Europea del Estado Austríaco y el Premio de la Unión Latina de Escritores. En 2007 obtuvo el Premio Camões, la distinción más importante de la literatura en lengua portuguesa.

Lobo Antunes visitó México en 2008 para recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En esa ceremonia reflexionó sobre el oficio literario y afirmó que “el problema esencial de la escritura es el problema del tiempo en las palabras”. En su discurso recordó también a algunas de las personas que marcaron su aprendizaje narrativo, como un paciente psiquiátrico que le dijo: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”.

Durante esa intervención evocó otras escenas que influyeron en su literatura. Recordó a una mujer enferma que le dijo: “No tengo dinero, quien no tiene dinero no tiene alma”. También narró la muerte de un niño al que vio ser llevado envuelto en una sábana y dijo: “Toda mi vida he escrito para ese pie, para un pie que se alejaba (…) escribimos por los pies de los muertos que se alejan y así seguirán vivos”.

Casado dos veces y padre de tres hijas, el escritor había superado tres cánceres mientras continuaba escribiendo con regularidad. En los últimos años dejó de publicar y, según un periodista que lo entrevistó en diversas ocasiones, habría padecido una forma de demencia, información que nunca fue confirmada por su entorno.

Tras conocerse su muerte, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara lamentó el fallecimiento del autor y recordó que fue ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2008. También Libros UNAM expresó condolencias y destacó la relevancia de su obra dentro del panorama de la literatura europea contemporánea.

EEZ