Así fue la boda de Zara Phillips y Mike Tindall: el enlace atípico de la nieta de Isabel II que rompió con el protocolo
Todas las bodas son bonitas, sí, pero cuando se trata de un enlace royal, hay algo que hace que todo parezca aún más especial. Quizá por los invitados, por el protocolo o por todos esos detalles que terminan convirtiendo la celebración en algo único. Así ocurrió hace 15 años, cuando el enlace entre Zara Phillips, nieta de Isabel II, y Mike Tindall, exjugador de rugby, reunió a miembros de la familia real británica y a conocidos rostros del deporte y el espectáculo. Una cita en la que triunfó el amor y que hoy recordamos con mucho cariño.
El comienzo de su historia de amor
Todo comenzó en 2003, cuando se conocieron en Australia gracias a unos amigos en común, durante la Copa del Mundo de Rugby. Aquel encuentro dio paso a una relación bastante discreta, marcada por su pasión compartida por el deporte, que se prolongó durante siete años. Así, el 21 de diciembre de 2010, la pareja anunció su compromiso, acompañado por un impresionante anillo de platino con un diamante solitario de talla brillante y pequeños diamantes a los lados. En tiempo récord, solo siete meses después, pusieron el broche de oro a su historia al darse el 'sí, quiero' en una de las ciudades favoritas de su abuela.
Un vestido firmado por uno de los diseñadores favoritos de la reina Isabel II
Para el gran día, la novia se decantó por un vestido moderno y atemporal firmado por Stewart Parvin, uno de los diseñadores predilectos de la reina Isabel II. Confeccionado en seda y satén color marfil, destacaba por su delicado corpiño plisado, el escote recto y unos tirantes anchos de tul con caída que aportaban un punto muy especial al conjunto. La falda, amplia y con vuelo, estaba rematada con un dobladillo de satén, mientras que una hilera de pequeños botones recorría la espalda y se prolongaba hasta el bajo. Una elección preciosa que, tal y como Zara comentó hace unos años, la hizo sentir bastante cómoda.
De la tiara de su bisabuela a los pendientes de su madre: las joyas que definieron su look
Para terminar de construir el look nupcial, Zara apostó por un recogido acompañado por un velo de tul ligero y la tiara Meandro, también conocida como tiara griega. La joya perteneció a su bisabuela, la princesa Alicia de Battenberg —la princesa sorda que acabó siendo monja—, y más tarde pasó al príncipe Felipe y a la princesa Ana, que la ha lucido en numerosas ocasiones. Se trataba de una elección muy significativa, ya que se trata de uno de los pocos bienes de Alicia que permanecieron en la familia. Además, también incorporó unos pendientes largos de diamantes con un elegante diseño de gota. Una joya que sus abuelos habían regalado a su madre por su 18 cumpleaños.
Una cita llena de momentos especiales
Se casaron el 30 de julio de 2011 en la iglesia de Canongate, una parroquia del siglo XVII situada en la Royal Mile de Edimburgo y muy ligada a la familia real británica. La ceremonia, oficiada por el reverendo Neil Gardner, recuperaba además un lugar muy especial para Zara, ya que allí se había casado su madre, la princesa Ana, con Timothy Laurence en 1992. Cerca de 2.000 personas se reunieron en los alrededores para recibir a los novios.
Los invitados que se dieron cita en Edimburgo
Entre los invitados no faltaron algunos de los rostros más importantes de la familia real británica, desde la reina Isabel II y el duque de Edimburgo hasta el entonces príncipe Carlos y Camila, además del príncipe William y Kate Middleton. Para la ocasión, Isabel II escogió un abrigo en tono salmón con sombrero a juego, mientras que la princesa Ana, madre de la novia, apostó por un conjunto rosa de falda plisada y chaqueta entallada. Camila, por su parte, se decantó por un conjunto verde compuesto por vestido, abrigo y un tocado de inspiración floral. A ellos se sumaron varios amigos de la pareja, además de diferentes nombres del mundo del deporte.








