Bally Bagayoko, el alcalde 'insurrecto' de Saint-Denis
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Bautizada por el poeta Jean Marcenac como "la ciudad de los reyes muertos y el pueblo vivo", Saint-Denis es el banlieue (suburbio) por excelencia al norte de París. Su deslumbrante basílica encierra las claves de la historia de Francia: allí están enterrados 43 reyes, 32 reinas y 60 príncipes y princesas. Sin embargo, apenas 130.000 turistas y curiosos se acercan todos los años a admirar la joya del primer gótico francés, pese a estar a poco más de media hora en metro desde Notre-Dame (atiborrada por 11 millones de turistas).
La razón de fondo es la mala fama de Saint-Denis, considerado como el suburbio más conflictivo de la capital, copando habitualmente titulares con un trasfondo de droga y delincuencia. Allí encontraron refugio los ladrones del espectacular robo del Louvre, sin ir más lejos. Y allí se crió Jordan Bardella, el delfín de Marine Le Pen, con sangre italiana y argelina en las venas, prometiendo ahora mano dura contra la inmigración.
Un paseo dominical entre la solitaria basílica y el populoso mercado central bastará para confirmar el famoso dicho del poeta: las calles palpitan de color y de actividad, de las peluquerías africanas a las carnicerías halal, pasando por un flujo de residentes jóvenes y blancos que vienen huyendo de los precios exorbitantes de la vivienda en el centro de París.
Los periódicos insisten, sin embargo, en condenar en titulares a Saint-Denis, y más desde la elección de su primer alcalde negro: Bally Bagayoko, hijo de inmigrantes de Mali y candidato triunfante con La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, que logró su primer municipio de más de 100.000 habitantes en las últimas elecciones locales.
A Bagayoko, de 52 años, que destaca por su altura y su pasado como baloncestista, le han llegado a considerar como "el Obama de Saint-Denis", expuesto a los mismos dardos por sus raíces africanas. El canal CNews, versión local de la Fox News estadounidense, ha redoblado sus ataques contra él, rebautizándole como "el alcalde de Mali", semanas después de haber sido humillado y llamado poco menos que "mono" en televisión.
"Es importante recordar que el homo sapiens es un mamífero social y de la familia de los grandes simios", dijo ante las cámaras el psicólogo Jean Doridot, invitado para trazar un perfil de Bagayoko. "Y por tanto en cada tribu -nuestros antepasados eran cazadores y vivían en tribus- hay un líder que tiene la misión de instalar su autoridad". El filósofo Michel Onfray puso la puntilla asegurando que el alcalde insumiso ha llegado al consistorio imponiendo una actitud de "macho dominante".
La Fiscalía de París abrió una investigación por "injuria pública" contra CNews, propiedad del multimillonario ultraconservador Vincent Bolloré. Bagayoko recibió muestras de apoyo de casi todo el espectro político, incluido el primer ministro Sébastien Lecornu. Cientos de simpatizantes recorrieron días después las calles de Saint-Denis en un multitudinario acto de desagravio y de protesta contra el racismo.
La ofensiva mediática, sin embargo, siguió su curso, con las duras críticas recibidas por el nuevo alcalde por desarmar la Policía local, precisamente en una de las tres ciudades francesas más castigadas por el narcotráfico, según Le Figaro. Los últimos ataques los mereció por cuenta de su decisión de retirar el retrato oficial de Emmanuel Macron en su despacho, lo que le valió una reprimenda de la comisaría local: "Su función es reunir a los ciudadanos en torno a las instituciones, más allá de las divisiones políticas".
Bagayoko replicó alegando que no existe la obligación legal de colgar el retrato del presidente de la República en el despacho oficial y que se trata simplemente de una "tradición republicana". El alcalde de Saint-Denis ha arremetido, por cierto, contra Macron por "gobernar para una casta" y por permitir que "la extrema derecha florezca durante su mandato". En declaraciones que crearon también polémica, el edil vaticinó que habrá en Francia una insurrección popular si la extrema derecha llega al poder. "Serán ellos, o seremos nosotros", advirtió parafraseando a su propio líder, Jean-Luc Mélenchon, a quien ha robado protagonismo en los dos últimos meses como emblema de la "nueva Francia".
"Todas las reformas importantes en este país se han hecho por insurrección popular", recordó Bagayoko en una reciente entrevista al portal Oumma, en referencia directa a la Revolución Francesa y a los chalecos amarillos. "La trilogía de Libertad, Igualdad, Fraternidad sigue sin cumplirse en grandes partes del país", concluye el alcalde insurrecto, que denuncia la "segregación" económica entre París y su periferia, con altos niveles de desempleo y una falta de inversiones públicas tras el espejismo de los Juegos Olímpicos que puso fugazmente en el mapa a Saint-Denis.
