Bruselas responde a la presión de Trump para que Europa se involucre en el estrecho de Ormuz: "No es la guerra de la UE"

Bruselas responde a la presión de Trump para que Europa se involucre en el estrecho de Ormuz: "No es la guerra de la UE"

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La Unión Europea no quiere involucrarse militarmente en el estrecho de Ormuz. "No hay interés por parte de los Estados miembros", según ha explicado este lunes la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, tras la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los 27.

"No es la guerra de Europa", ha proseguido la jefa de la diplomacia europea, respondiendo de manera muy clara a las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que quiere que Europa y los aliados de la OTAN participen en el conflicto y ayuden a asegurar ese estrecho que es clave para la economía mundial.

"Algunos están muy entusiasmados, otros no, y algunos son países a los que hemos ayudado durante muchos años. Los hemos protegido de fuentes externas terribles y no están tan entusiasmados. Y el nivel de entusiasmo es importante para mí", apuntaba también este lunes desde la Casa Blanca el responsable estadounidense.

"¿Por qué estamos protegiendo a países que no nos protegen a nosotros? Siempre he considerado que esa era una debilidad de la OTAN: nosotros íbamos a protegerlos a ellos, pero yo siempre sostuve que, llegado el momento de necesidad, ellos no nos protegerían a nosotros. Pues bien, este es ese momento de necesidad", añadía. Pero la postura de la UE, al menos por ahora, es muy clara. Y no sólo la ha expuesto Kallas, también lo ha hecho el máximo responsable de la principal economía comunitaria.

"No participamos en esta guerra. Lo dijimos desde el primer día y esa sigue siendo la posición del Gobierno alemán", ha apuntado el canciller alemán, Friedrich Merz. "Esto también significa que, mientras la guerra continúe, no participaremos con medios militares para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz", ha añadido.

España también ha mostrado su rechazo a que la UE se involucre en el conflicto y en la seguridad del estrecho de Ormuz. Lo hacía ya por la mañana el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien a su llegada a la capital comunitaria para participar en la mencionada reunión afirmaba que "la posición de España y de la política exterior española es muy clara: Europa tiene también que hablar con esa voz, y tiene que ser la de la desescalada, la del diálogo y la diplomacia, la de la vuelta a las mesas de negociación".

"La solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad, ni prosperidad económica", añadía el responsable del Ejecutivo español, rechazando así una propuesta que la propia Kallas había señalado también a primera hora de la mañana. Tras las primeras presiones de Trump, que se conocieron ya durante la madrugada, la alta representante llegaba a la reunión deslizando que una posibilidad era modificar la operación naval Aspides de la UE.

Esta actuación está pensada para evitar los ataques hutíes contra el transporte marítimo en el mar Rojo, y la jefa de la diplomacia sugería que se podría modificar el mandato de la misma y trasladarla al estrecho de Ormuz. Pero para ello sería necesaria una unanimidad que se antoja imposible, y ya no sólo por la negativa de los países habitualmente díscolos. "No hay intención de cambiar el mandato de la operación", constataba la propia Kallas tras la reunión.

Francia, por su parte, sí está dispuesta a involucrarse en la defensa del estrecho de Ormuz. O eso afirma, al menos, Trump, que también ha afirmado que ha hablado con el presidente francés, Emmanuel Macron, y que su respuesta había sido "un ocho [sobre diez], no perfecta". "Creo que va a ayudar", añadía. Pero en Bruselas lo que se recibe desde París es que el país estaría dispuesto a formar parte de una suerte de coalición de voluntarios pero cuando la tensión se rebaje un poco en la zona.

Y Reino Unido, país que según el magnate también estaría dispuesto a ayudar, asegura que trabaja con sus aliados en "un plan colectivo viable" para reabrir el estrecho y aliviar el impacto económico. Pero en ningún caso como parte de una misión de la OTAN, que es algo que también pretende Trump y que no parece muy probable que ocurra.

"Los Aliados ya han intensificado sus esfuerzos para proporcionar seguridad adicional en el Mediterráneo. Somos conscientes de que algunos Aliados individuales están hablando con Estados Unidos y con otros socios sobre qué más podrían hacer, también en el contexto de la seguridad en el estrecho de Ormuz", se limitan a señalar fuentes de la Alianza. Trump se ha quedado sólo en este conflicto que muchos en Bruselas sólo quieren que acabe cuanto antes.