Chipre, la isla europea "ocupada por Turquía" en la que conducen por la izquierda, se parece a Murcia y fue atacada por Irán

Chipre, la isla europea "ocupada por Turquía" en la que conducen por la izquierda, se parece a Murcia y fue atacada por Irán

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"Si me dices que estoy en Almería o Murcia, me lo creo". La primera conversación en el vehículo que traslada a un grupo de periodistas españoles desde el aeropuerto de Lárcana hasta Nicosia, la capital, se centra en la gran similitud que existe entre los paisajes de esas dos provincias españolas y los de Chipre. Y no deja de llamar la atención que así sea dado que estos lugares están separados por miles de kilómetros. Pero a todos ellos les une el Mediterráneo, un tipo similar de vegetación, el sol y una cierta similitud cultural.

La población chipriota es una mezcla de Grecia y Turquía, y lo mismo ocurre con su cocina. Esto es muy importante, porque en Chipre comen mucho. Muchísimo. También gritan mucho, por supuesto. En la calle, a primera hora de la mañana durante el desayuno de un hotel frecuentado por locales y en los taxis. "Me gusta vuestro presidente, Sánchez", asegura un taxista, aunque su credibilidad queda en entredicho cuando se despide asegurando que se llama Giorgio. "Giorgio Armani", añade entre risas. Y en algunos momentos la ciudad, Nicosia, parece que está a medio hacer, que todavía no la han rematado.

Pero además, en Chipre conducen por la izquierda. El país fue colonia británica hasta prácticamente antes de ayer. Hasta 1960, en concreto, y esta es una de las herencias. Aunque hay otras muchas, mucho más importantes y que marcan profundamente el país. La más relevante: es una isla dividida. El tercio norte lo ocupa la República Turca del Norte de Chipre y el resto del territorio lo conforma la República de Chipre.

Una frase que dice "Fuera las bases británicas" cuelga durante una manifestación contra la guerra en la ciudad sureña de Limassol, Chipre.

Una frase que dice "Fuera las bases británicas" cuelga durante una manifestación contra la guerra en la ciudad sureña de Limassol, Chipre.Petros KaradjiasAP

"Turquía invadió Chipre en 1974 y todavía ocupa territorio europeo", repite siempre que tiene ocasión el presidente Níkos Christodoulídis, que desde enero y hasta el 30 de junio ostenta también la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. La última vez que denunció esta situación fue, precisamente, en una discusión en la red social X con el ex presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Y desde el comienzo de este semestre advirtió de que uno de sus principales objetivos era que toda Europa fuese consciente de esa "ocupación" por parte de Turquía.

"Los así llamados" o los "supuestos turco-chipriotas", se les denomina desde el lado de la República de Chipre, que por supuesto no reconoce al país como tampoco hace la Unión Europea. En el Norte, evidentemente, consideran que ese territorio es suyo. Y el origen de todo ello estuvo en el golpe de Estado pro-griego que se produjo en 1974. El objetivo era que el país se integrase en Grecia. La enosis. Turquía reaccionó invadiendo ese tercio norte con decenas de miles de soldados, y el resultado es esta isla dividida que se puede apreciar especialmente en Nicosia.

Un puesto de la guardia nacional chipriota, a la izquierda, con las banderas de Chipre y Grecia

Un puesto de la guardia nacional chipriota, a la izquierda, con las banderas de Chipre y GreciaPetros KaradjiasAP

La capital está salpicada por check-points, al estilo de Berlín durante la Guerra Fría pero como si fuese casi un decorado de cartón piedra que en enero fue renovado y pintado para la visita de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y con la libertad de cruzar de un lado a otro. Los habitantes de ambas partes lo hacen. Los de la República de Chipre a comprar tabaco o repostar, por ejemplo, porque el Norte es más barato. Y también los visitantes pueden hacerlo. Hay que pasar un control de pasaportes y las diferencias son notables. En el económico, claro, pero también en el hecho de que en el lado turco hay mezquitas mientras que en el sur son cristianos ortodoxos.

Y también como consecuencia del dominio británico, la isla cuenta con dos bases militares del Reino Unido que han sido objetivo de Irán. Fueron atacadas, de hecho, en los primeros días de marzo, lo que puso en guardia no sólo al país sino al conjunto de la Unión Europea. La reacción de Grecia fue inmediata, y después otros países como España o Francia enviaron portaaviones o fragatas para asegurar la defensa de Chipre. Los hechos no se volvieron a producir, pero las consecuencias todavía se notan en el turismo, que sufre así un nuevo golpe.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la derecha, y el presidente de Chipre

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la derecha, y el presidente de ChiprePetros KaradjiasAP

En Protaras, al sureste de la isla, muchas casas turísticas todavía tienen contactos telefónicos y carteles en ruso, muestra de que hasta la invasión de Ucrania, y las consecuentes sanciones a Rusia, esa zona era un destino habitual para los rusos. Esa fuerte entrada de ingresos se fue recuperando con turistas de otras zonas. Muchos británicos, por supuesto, que pueden acudir a un karaoke a ver una imitación de Abba sin quitarse el bañador y las chancletas mostrando el rojo-langosta, que no moreno, que han adquirido ese día en la playa de aguas cristalinas.

Pero eso no se antoja suficiente para que Chipre pueda atajar un nuevo impacto en una de sus industrias más importantes, y por eso durante la cumbre de presidentes que la semana pasada tuvo lugar en el país uno de los objetivos principales fue intentar trasladar el mensaje de que no hay ningún tipo de inseguridad. Y lo cierto es que no la hay, pero el turismo es muy miedoso y de eso se aprovecharán este verano otros destinos. Por ejemplo, Canarias. Aunque en esa maravillosa zona de España los visitantes no podrán encontrar los irresistibles precios de Chipre ni fantásticas villas para 20 personas a precios casi de saldo.