Burnout, con más presencia
Vivir con irritabilidad constante, falta de motivación, estrés crónico, ansiedad, depresión, aislamiento y una disminución en el rendimiento laboral son señales que muchas personas han aprendido a normalizar. Estos síntomas, lejos de ser simples efectos del ritmo acelerado de trabajo, podrían ser señales de burnout laboral.
Un reciente estudio de AXA Seguros advierte que México se ubica como el tercer país con mayor estrés laboral a nivel mundial. Esto se traduce a que 62 por ciento de los trabajadores mexicanos reporta niveles de estrés moderado o severo relacionados con su vida profesional durante 2026, lo que puede repercutir en su salud física y emocional.
Tal es el caso de Luis Ruenes, joven de 28 años dedicado al diseño y fotografía, para él, conseguir un empleo de lo que le apasionaba era de sus principales metas profesionales. Después de salir de la universidad, buscó una oportunidad donde pudiera desarrollar sus habilidades; tres meses después encontró un empleo.
Sin embargo, con el paso de las semanas, las jornadas extensas, la falta de reconocimiento a sus esfuerzos y una carga laboral extrema comenzaron a invadir otros aspectos de su vida.
“Llegué a ese trabajo con ilusiones, me emocionaba formar parte del equipo. El puesto no era malo y la remuneración era buena, pero en menos de un mes empecé a sentirme incómodo, deprimido y con niveles de estrés que comenzaron a afectar mi bienestar”, relató Ruenes a Heraldo Salud, mientras se frotaba las manos.
Casos como el de Luis Ruenes son más frecuentes de lo que se piensa. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han señalado que el burnout laboral no surge de manera repentina, sino que se desarrolla de forma progresiva, tras enfrentar períodos prolongados de estrés.
El impacto no sólo se refleja en la salud de los trabajadores, sino también en el desempeño y finanzas de las empresas. Según el informe “Panorama del bienestar en las empresas 2025” de Wellhub, la pérdida de productividad y rotación voluntaria asociadas al agotamiento laboral representan un costo de 322 mil millones de dólares al año para las organizaciones, equivalente a más de 20 por ciento de su nómina total.
Además, cuando se consideran los efectos relacionados con ansiedad y depresión derivados del burnout, el impacto económico asciende a un billón de dólares anuales, una cifra que podría incrementarse hasta seis billones de dólares para 2030.