El incendio del pozo de Pemex Krem-1: qué es, por qué ocurre y por qué lleva más de 4 meses en llamas
En todo el mundo se registran incendios forestales que son atribuidos a actividades humanas, ya sea directamente (por quema intencional de pastizales, uso indebido de pirotecnia, manejo negligente de fogatas) o indirectamente (por el calentamiento global). En Mexico, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) ha registrado más de 5,000 incendios en lo que va del 2026, aunque el verano ha sido sorprendentemente tranquilo, con solo un incendio forestal activo hasta el 26 de julio. Pero hay un incendio en particular que llama la atención. Aunque las autoridades aseguran que está controlado (por lo que no figura en las cifras actuales de la Conafor), es de notar que lleva más de cuatro meses en llamas, y que seguirá activo por mucho tiempo más. Se trata del incendio del pozo de Pemex Krem-1 en Veracruz.
Estas son los principales puntos que debes saber sobre este incidente que ha causado múltiples daños al medio ambiente y a los pobladores de la región.
I. ¿Qué es el pozo Krem-1?
Se trata de un pozo exploratorio de Petróleos Mexicanos (Pemex) que se encuentra en el municipio de Las Choapas, Veracruz. Fue perforado para evaluar la existencia y el potencial comercial de yacimientos de hidrocarburos en el subsuelo de la región. Como ocurre con otros pozos exploratorios, su objetivo principal era obtener información geológica y de producción antes de decidir si un descubrimiento puede desarrollarse como un campo petrolero. Durante las operaciones de perforación, el pozo alcanzó una profundida superior a los 3,300 metros.
II. ¿Cómo empezó el incendio del Krem-1?
Según información oficial de Pemex, el incendio del pozo se originó el 5 de marzo durante las labores de perforación, cuando el pozo había alcanzado una profundidad de 3,336 metros. El incidente se debió a un inesperado flujo de gas desde el subsuelo. Conforme a los protocolos de seguridad, los operadores cerraron el pozo y desviaron ese flujo hacia el sistema de quemador (flare), diseñado para liberar y quemar de manera controlada el gas durante este tipo de contingencias.
"Posteriormente, se presentó una fuga de gas en conexiones superficiales y la ignición del gas acumulado, lo que ocasionó el incendio del equipo de perforación", señala un informe. Pemex señaló que el personal fue evacuado de forma preventiva, que el incidente no dejó personas lesionadas y que las labores de respuesta se activaron de inmediato para controlar la emergencia y estabilizar el pozo.
X content
III. ¿Quién tuvo la culpa de este suceso?
Hasta la fecha, la empresa no ha atribuido el origen del incendio a un error humano, una falla específica del equipo o un acto externo; únicamente ha descrito la secuencia técnica de los hechos que condujo a la ignición. Asimismo, los comunicados posteriores sobre las labores de control y remediación tampoco informan de conclusiones periciales ni de sanciones. No obstante, César Raúl Ojeda Zubieta, gerente de Responsabilidad Social de Pemex, reconoció que “Pemex tiene responsabilidad y tiene que responder ante lo que hemos ocasionado”.
IV. ¿Cómo es que el pozo sigue en llamas?
A casi cinco meses del incidente, las llamas no se han extinguido por completo porque el problema no consiste en apagar un fuego superficial, sino en detener de manera segura el flujo de fluidos que seguían emergiendo desde el pozo. Durante los meses posteriores al incidente, Pemex informó que fue necesario construir infraestructura de apoyo, remover componentes dañados por el incendio, cortar partes del cabezal con tecnología especializada y preparar la instalación de un nuevo sistema de válvulas y tuberías. Mientras existiera flujo desde el pozo, apagar las llamas sin controlar primero la fuente del escape habría podido generar acumulaciones peligrosas de gas y aumentar el riesgo de explosiones mayores.
Además, las condiciones técnicas del sitio hicieron que la solución requiriera varias etapas. Pemex señaló en junio y julio que los trabajos se concentraban en retirar equipos dañados, reacondicionar la boca del pozo e instalar un nuevo sistema de control para lograr el cierre definitivo y posterior taponamiento. Incluso a mediados de julio la empresa seguía reportando labores para detener el flujo y sellar el pozo, aunque indicó que “el área circundante al pozo se mantiene bajo un monitoreo permanente para medir presencia de gas y explosividad sin que se hayan detectado niveles críticos ni condiciones de riesgo debido a que el flujo actual es de agua en fase líquida y vapor”.
En otras palabras, la duración del incendio se ha debido a la complejidad de intervenir un pozo dañado en operación, donde la prioridad ténica es controlar la fuente de hidrocarburos antes de extinguir completamente el fuego.
V. ¿Cuáles han sido los daños del incendio?
De acuerdo con organizaciones ambientales, activistas y testimonios de pobladores, el incendio del pozo Krem-1 ha provocado daños mucho mayores que los reconocidos oficialmente. La Alianza Mexicana Contra el Fracking y Greenpeace, con base en un informe de CartoCrítica, estiman que en más de cuatro meses de incendio se han quemado aproximadamente 252 millones de metros cúbicos de gas (equivalente a unas 500,000 toneladas de CO2), se han afectado unas 270 hectáreas y el impacto alcanza al menos a 29 comunidades de la región de Las Choapas. Además, hay reportes de contaminación del arroyo Armadillo, afetaciones a otros cuerpos de agua, muerte de ganado y animales de traspatio, pérdida de cultivos, árboles frutales y pastizales, así como posibles emisiones de contaminantes como partículas finas, benceno, tolueno y otros compuestos orgánicos volátiles derivados de la combustión.