Marcos Schanz, entrenador, sobre la transformación de las chicas de La Velada del Año VI en solo 4 meses: "Es resultado del boxeo, trabajo de fuerza y alimentación"
Basta con mirar las imágenes del primer día de entrenamiento para comprobarlo. Ocurrió con RoRo el año pasado y ha vuelto a suceder con Marta Díaz, Tatiana Käer, Fabiana Sevillano o Tatiana Käer en La Velada del Año VI. Brazos más definidos, hombros mucho más marcados, una espalda más atlética e incluso un rostro aparentemente más afinado son algunos de los cambios que más comentarios han generado entre los seguidores del evento.
La pregunta es inevitable: ¿puede el boxeo transformar tanto un cuerpo en apenas unos meses? En el caso de Marta Díaz, por ejemplo, han sido solo cuatro: ella comenzó a entrenar en marzo, como compartió hace unos días en un vídeo con millones de reproducciones.
Por qué el boxeo tranforma el cuerpo en pocos meses
Para Marcos Schanz, director general de The WOD Club MMA (thewod.clubmma), centro especializado en artes marciales de Madrid Río (Paseo de los Pontones, 53), tiene todo el sentido del mundo. El experto asegura que el boxeo es una de las disciplinas más completas para desarrollar el tren superior porque cada golpe implica prácticamente a todo el cuerpo. "Cada puñetazo nace desde el suelo, pasa por las piernas, continúa por la cadera y el tronco hasta terminar en el puño. No trabajan únicamente los brazos. Durante toda la sesión hay una activación constante de hombros, espalda y core", explica.
Además, en una sola sesión pueden lanzarse cientos e incluso miles de golpes. Esa repetición continua, unida a una disminución del porcentaje de grasa corporal, provoca que la musculatura empiece a hacerse visible con relativa rapidez. Eso es lo que se aprecia en los antes y después las chicas.
El gran responsable del cambio físico: el entrenamiento de fuerza
La transformación visible no procede de un único ejercicio, sino de la suma de técnica, fuerza, alimentación y constancia durante varios meses. Aunque muchos atribuyen toda la transformación al boxeo, Schanz matiza que el deporte solo representa una parte del proceso. Mantener la guardia supone una contracción continua de hombros y brazos. El trabajo con saco y manoplas desarrolla potencia y resistencia muscular. La comba mejora la coordinación y aumenta el gasto calórico. Sin embargo, el entrenador insiste en que existe un pilar tan importante como el propio boxeo: el entrenamiento de fuerza.
"Si tuviera que señalar el mayor responsable de una transformación física tan marcada, diría que el trabajo de fuerza complementario, acompañado de una alimentación adecuada. Ahí es donde realmente se construye masa muscular y se protege el cuerpo frente a las lesiones", afirma.
El boxeo, sin embargo, sigue siendo una pieza esencial del proceso. Además del trabajo muscular, mejora la capacidad cardiovascular, la coordinación y la agilidad, al tiempo que genera un elevado gasto calórico. Es una realidad que conocen bien en The WOD Club MMA, donde reciben cada vez a más mujeres que descubren el boxeo buscando simplemente una forma diferente de ponerse en forma y terminan encontrando una disciplina que mejora tanto su condición física como su confianza.
Por qué el rostro parece mucho más definido
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante los pesajes fue el cambio en el rostro de varias participantes. Muchos seguidores comentaban que algunas creadoras parecían incluso tener los pómulos más marcados. Según Schanz, el boxeo no elimina grasa localizada ni existe un ejercicio capaz de adelgazar únicamente la cara. Lo que sucede es que estas preparaciones incluyen muchas horas de entrenamiento, un gasto energético muy elevado y una alimentación muy controlada. Y cuando disminuye el porcentaje de grasa corporal también lo hace la grasa facial. Además, unos mejores hábitos de descanso, hidratación y nutrición reducen la retención de líquidos, haciendo que las facciones parezcan mucho más definidas.
El entrenador explica que una persona puede conseguir cambios muy visibles entrenando entre cuatro y cinco días por semana durante tres o cuatro meses siempre que exista una planificación adecuada y una alimentación acorde al objetivo. Eso sí, advierte de que las preparaciones para La Velada responden a una competición con fecha límite y pueden incluir dobles sesiones, una carga de trabajo muy elevada y una exigencia difícil de sostener fuera de un contexto competitivo. Por eso, no deberían imitarse sin supervisión profesional. Schanz defiende una preparación progresiva e individualizada, adaptada al nivel, la experiencia y la condición física de cada persona, para que mujeres de cualquier nivel puedan aprender técnica, mejorar su forma física y entrenar con seguridad.
Una vez termina el combate, mantener esos resultados dependerá de los hábitos adquiridos. Si desaparece por completo el ejercicio y se abandona la alimentación seguida durante la preparación, parte de la definición se perderá en pocas semanas. En cambio, continuar entrenando fuerza dos o tres veces por semana y mantener una vida activa permite conservar gran parte de los avances durante mucho tiempo.
RoRo, que ya había pasado el año pasado por la preparación para el combate, demostró que el organismo conserva parte de esas adaptaciones. Según nos explica Schanz, una segunda preparación resulta más eficiente y es más sencillo recuperar el nivel físico alcanzado anteriormente. La técnica es mejor, la capacidad cardiovascular aumenta y la musculatura responde con mayor rapidez. En cambio, en perfiles como Marta Díaz o Tatiana Käer, para las que era la primera vez, "los cambios llaman mucho más la atención porque el cuerpo responde por primera vez a un estímulo completamente nuevo".
Al final, el mayor logro de muchas de las participantes de La Velada del Año VI no ha sido únicamente subirse al ring. Ha sido descubrir un deporte que combina técnica, exigencia física y superación personal y que puede transformar el cuerpo, pero también la forma en la que muchas mujeres se perciben a sí mismas. "El verdadero éxito no es llegar en forma a un combate, sino convertir ese proceso en un estilo de vida que pueda mantenerse durante años", resume Marcos Schanz.





