La Policía alemana abate al principal sospechoso del atentado terrorista perpetrado durante el Orgullo de Berlín

La Policía alemana abate al principal sospechoso del atentado terrorista perpetrado durante el Orgullo de Berlín

El principal sospechoso del atentado terrorista perpetrado este sábado durante las celebraciones del Christopher Street Day (CSD), el Día del Orgullo en Berlín, en el que una persona murió y otras 29 resultaron heridas, ha sido abatido por la Policía alemana. Según confirmó la portavoz de la Consejería de Interior del Senado de Berlín, Abdul B. falleció durante una operación policial desarrollada en una colonia de huertas (Kleingartenanlage) del distrito de Spandau, en el oeste de la capital alemana. El joven, de 21 años, era conocido desde hace años por los servicios de seguridad por su radicalización islamista.

La principal incógnita sigue siendo la reconstrucción de los hechos. La Policía y la Fiscalía no han podido determinar todavía si Abdul B. actuó solo o contó con la colaboración de otra persona. Tampoco está establecido cómo se desarrolló la secuencia entre el atropello y las agresiones con arma blanca, ni si el conductor descendió del vehículo tras embestir a la multitud.

Esa hipótesis sigue abierta por varios indicios. Según informaciones de la televisión berlinesa RBB y del diario regional Tagesspiegel, cuando la furgoneta chocó contra un árbol tras el atropello no sólo se activó el airbag del conductor, sino también el del acompañante. El dato, aún no constituye una prueba concluyente, ya que en algunos modelos ambos airbags se despliegan automáticamente en caso de impacto y en otros únicamente cuando el asiento está ocupado.

Pero ese indicio se suma ahora un nuevo elemento. Según informó RBB, la Policía detuvo durante la noche a un ciudadano iraní al que los investigadores consideran el presunto acompañante de la furgoneta utilizada en el ataque. Las autoridades no han confirmado oficialmente cuál era su grado de implicación en los hechos ni si será considerado un segundo autor, por lo que la investigación mantiene abiertas todas las hipótesis sobre la posible participación de más de una persona.

A ello se suman los testimonios de varios testigos que aseguran haber visto a un hombre vestido de negro con un machete y que sostienen que algunas víctimas presentaban heridas de arma blanca. Otros afirmaron haber observado a un posible segundo agresor. La Policía está verificando todas esas informaciones y mantiene abiertas todas las hipótesis.

Más tarde, la Policía confirmó que ha detenido a varias personas. Sin embargo, el portavoz del cuerpo, Florian Nath, no se refirió a ellos como sospechosos. "Seguimos partiendo de la base de que es posible que no se trate de un único sospechoso", se limitó a decir.

El portavoz prosiguió: "Tenemos a varias personas a las que, naturalmente, hemos interrogado en relación con todo este suceso, a algunas de las cuales también hemos tenido detenidas y a otras que seguimos teniendo detenidas en estos momentos", afirmó. "No obstante, debemos atribuir a estas personas indicios concretos de sospecha. Si no podemos hacerlo, estas personas deberán ser puestas en libertad transcurridas 48 horas".

En su comunicado oficial, la Policía y la Fiscalía General de Berlín hablan expresamente de un "atentado en el entorno del Christopher Street Day" y precisan que el sospechoso hirió a varias personas con un vehículo en marcha hacia las diez de la noche en la zona del Tiergarten. El propio comunicado añade que "una o varias personas abandonaron posteriormente el vehículo" y que varias personas resultaron heridas con armas blancas, una formulación que refleja que la investigación aún no ha logrado reconstruir completamente lo ocurrido. Es, además, la primera vez que las autoridades reconocen oficialmente que no pueden afirmar que hubiera un único atacante.

Paralelamente, una investigación conjunta de varios medios berlineses ha permitido reconstruir con mayor detalle el historial del sospechoso abatido. Según esas informaciones, Abdul B. habría alquilado la furgoneta utilizada en el ataque a través de contactos particulares. En el interior del vehículo los investigadores habrían encontrado además un teléfono móvil atribuido al joven, un elemento que reforzaría su vinculación con la furgoneta.

Según la sentencia del Juzgado de Menores de Berlín, Abdul B. difundió propaganda del Estado Islámico e intentó en dos ocasiones incorporarse a sus filas. El primero de esos intentos se produjo en mayo de 2025, cuando trató de viajar a Mauritania a través de Turquía, un desplazamiento que las autoridades consideraban parte de su propósito de unirse al grupo yihadista. Dos meses después, en julio de 2025, fue detenido en Líbano cuando intentaba viajar a Siria. Tras ser devuelto a Alemania en noviembre de 2025, fue arrestado en el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo (BER) y permaneció en prisión preventiva hasta ser condenado por el Juzgado de Menores de Tiergarten. La pena quedó suspendida después de que confesara los hechos durante el juicio, manifestara su desvinculación del Estado Islámico y colaborara con la investigación, según informó este domingo la portavoz de los tribunales penales de Berlín.

Como parte de las condiciones impuestas por la justicia para suspender el cumplimiento de la pena, Abdul B. debía participar en un programa de desradicalización. Según las informaciones de Süddeutsche Zeitung, NDR y WDR, el joven se encontraba todavía en un proceso de evaluación (Clearingprozess), en el que los especialistas debían decidir si asumían formalmente su caso. Hasta ese momento solo se habían celebrado dos entrevistas y una tercera estaba prevista para la próxima semana. Las sesiones eran aún de carácter voluntario y, de acuerdo con esas informaciones, los responsables del programa consideraban que se trataba de un caso especialmente complejo por la persistencia de dudas sobre su evolución ideológica.

El ataque obligó a suspender el acto de clausura del Orgullo, que reunía a cientos de miles de personas junto a la Puerta de Brandeburgo. Los servicios de emergencia desplegaron un amplio dispositivo sanitario y policial mientras continuaba la búsqueda del principal sospechoso.

El alcalde-gobernador de Berlín, Kai Wegner, calificó lo ocurrido de "ataque contra nuestra sociedad libre y abierta", mientras que el canciller federal Friedrich Merz hizo un llamamiento para que los alemanes no se dejen intimidar por este tipo de actos. "Estos actos sólo tienen un objetivo: quieren dividir a nuestra sociedad, quieren arrebatarnos lo más importante que tenemos, a saber, nuestra apertura y nuestra libertad", declaró el político de la CDU en Berlín poco antes de un servicio religioso conmemorativo. "Quiero decirles a los participantes del CSD aquí en Berlín y en toda Alemania: no se dejen intimidar, no nos dejemos intimidar".

El canciller también se refirió a un atentado islamista. No se permitirá que "este veneno del terrorismo y este veneno contra nuestra libertad" siga propagándose. "Defenderemos la libertad de nuestra sociedad. Todos pueden contar con ello", subrayó el canciller. "Somos más, somos más fuertes y nos mantenemos unidos en nuestro país".

Merz anunció medidas tras lo ocurrido este sábado. "Estos delincuentes, estos extremistas, no tienen cabida en el seno de nuestra sociedad", prosiguió. "Reflexionaremos sobre las medidas a tomar y decidiremos con sensatez, pero también con determinación", añadió el alemán.

El atentado de Berlín ha conmocionado especialmente a la comunidad LGTBI, que afronta con inquietud las celebraciones del Orgullo previstas durante los próximos días. En Hamburgo, donde el sábado que viene se celebrará uno de los mayores desfiles del CSD de Alemania y se espera la asistencia de unas 250.000 personas, los organizadores convocaron este domingo una concentración de solidaridad a la que acudieron unas 800 personas, según la Policía. "Es importante que la violencia no nos haga invisibles. Lo que necesitamos ahora es el respaldo de toda la sociedad", afirmó Manuel Opitz, portavoz de Hamburg Pride, quien explicó que la organización mantiene un contacto permanente con la Policía y llamó a la ciudadanía a participar en la marcha como muestra de apoyo a la comunidad LGTBI y de rechazo a la violencia.

El caso vuelve a poner el foco sobre la amenaza del islamismo radical en la capital alemana. Según el último informe del Verfassungsschutz de Berlín, las autoridades siguen a unas 2.400 personas vinculadas al entorno islamista; de ellas, más de 900 son consideradas proclives a la violencia. El informe cifra además en alrededor de 1.100 los integrantes de la escena salafista, de los que unos 350 son catalogados como violentos, y advierte del creciente papel de la propaganda y los procesos de radicalización a través de internet.

El atentado también vuelve a situar en primer plano el debate sobre la capacidad de las autoridades alemanas para controlar a personas ya identificadas como potencialmente peligrosas y sobre la eficacia de los programas de desradicalización una vez recuperan la libertad.