Charlene de Mónaco se reencuentra con su pasado como nadadora: su proyecto más personal junto a su hermano Gareth
El pasado febrero se cumplieron 20 años de la primera cita pública de Alberto y Charlene de Mónaco -entonces Charlene Wittstock- en los Juegos Olímpicos de invierno que se celebraron en Italia en el año 2006. Su pasado y toda su relación de noviazgo estuvo marcada por el mundo del deporte, empezando porque se conocieron en el Encuentro Internacional de Natación de Montecarlo del año 2000. En la que ella ganó la medalla de oro a espalda. y él presidía el certamen. Ahora, un año más, la princesa monegasca nacida en Sudáfrica se reencuentra con ese pasado.
Ha sido en el estadio multiusos Luis II, sede habitual del Monaco Football Club, donde la princesa Charlene ha reparacido para encargarse del que posiblemente sea su proyecto más personal desde que entró por matrimonio en la familia Grimaldi en el año 2011 tras un largo noviazgo y en una boda de Estado nunca vista en el Principado. Water Safety, una iniciativa pensada para los más pequeños que tuvo lugar este jueves en vísperas del tradicional Torneo de Santa Devota de Rugby.
Organizada por la Fundación Princesa Charlene de Mónaco, la actividad está dedicada a la prevención de ahogamientos y a la iniciación de los niños en técnicas de rescate acuático. La sesión matinal fue dirigida por Pierre Frolla, embajador de la Fundación, junto con su equipo de la Academia Marítima de Mónaco, quienes guiaron a los participantes a través de actividades dinámicas y educativas centradas en la seguridad en el agua. Aunque en un segundo plano, no faltó Gareth Wittstock, hermano de la princesa Charlene, secretario general de su fundación y una figura muy presente en el Principado
Más de 108 niños pertenecientes a los nueve equipos internacionales que participan en el torneo —Sudáfrica, Argentina, Ecuador, India, Mauricio, Estados Unidos, Japón, Singapur y Zimbabue— tomaron parte en esta iniciativa. A través de demostraciones prácticas y ejercicios lúdicos, los jóvenes deportistas desarrollaron habilidades esenciales de salvamento y adquirieron una mayor conciencia del entorno acuático. El evento puso de relieve el compromiso continuo de la Fundación con la promoción de la seguridad, la prevención y la confianza en el medio acuático entre niños y jóvenes de todo el mundo.
Nacida en Zimbabue y criada en Sudáfrica, la princesa Charlene creció en un entorno donde el agua formaba parte de su vida cotidiana. Su madre, instructora de natación, fue una influencia decisiva en su formación deportiva. Desde muy joven mostró una habilidad natural y, las publicaciones deportivas de la época hablan de una técnica impecable. A finales de los años noventa, ya era una de las nadadoras más prometedoras de Sudáfrica, acumulando títulos nacionales y participaciones destacadas en competiciones internacionales. Su consagración deportiva fue en los Juegos Olímpicos de Sídney del año 2000 como miembro del equipo de relevos.



