Chernóbil, memorias de un liquidador

Chernóbil, memorias de un liquidador

Hace 40 años el infierno se desató en Ucrania,  el 26 de abril de 1986, se reportó un accidente en un reactor nuclear de Chernóbil, ha sido el más grave jamás registrado en la industria nuclear. Tras la tragedia, entraron en acción en condiciones extremas unos 600 mil liquidadores, como Serhii Myrnyi, químico de Járkiv.

Los liquidadores ayudaron a minimizar las consecuencias del desastre en Ucrania.

El accidente causó la muerte, en pocas semanas, de 30 trabajadores y lesiones por radiación a más de 100. En respuesta, las autoridades evacuaron en 1986 a unas 115 mil personas de las zonas aledañas al reactor y, posteriormente, reubicaron a unas 220 mil de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania.

En una entrevista a la que tuvo acceso El Heraldo de México, Myrnyi resaltó que días después del accidente trabajó como subcomandante de una compañía de reconocimiento radiológico durante 35 días. Su labor consistía en mapear la contaminación con vehículos blindados para determinar las medidas de mitigación.

Créditos: (Especial)

"Mi trabajo comenzó... bueno, ya sabe, cuando una persona se encuentra en una situación difícil para hacer lo mejor posible, para sobrevivir y hacer el trabajo, si es una misión profesional, no debe pensar en lo que hace en términos de tragedia.

"Es sólo una situación difícil y necesitas lidiar con ella, y eso define la mentalidad. No era solo el trabajo con la radiación. Sino nuestra conducción y medición de lugares con radiación bastante alta", detalló.

Pese a recibir la dosis máxima permitida, señala que la dosimetría era imprecisa y el ritmo de trabajo extenuante, con escasas horas de sueño y una presión administrativa constante que le obligaba a violar protocolos de descontaminación para mantener sus herramientas de trabajo.

Resaltó que lo más impactante de su experiencia no fue la radiación invisible –la cual aprendió a "visualizar" y controlar como una rutina–, sino el contacto con los aldeanos. Al realizar mediciones en zonas rurales de Ucrania y Bielorrusia, Myrnyi sabía, antes que los propios habitantes, que sus hogares serían evacuados.

"Este silencio forzado para no arruinar sus últimos días en su tierra natal derivó en un profundo trauma psicológico conocido como 'culpa del superviviente'”, destacó Myrnyi.

El liquidador, que actualmente dirige uno de los mayores operadores turísticos que trabajan en la zona de exclusión de Chernóbil y publica libros sobre el tema, enfatiza sobre tres puntos clave sobre la salud y el entorno.

Créditos: (Especial)

Primero se refirió a la recuperación, dijo que le tomó seis meses reponer su vitalidad,  tras el agotamiento extremo, pero no desarrolló enfermedades directas por la radiación.

Luego habló del estigma social. Critica la "victimización" del liquidador y el sistema de bienestar que incentiva la enfermedad sobre la superación. Prefiere ocultar su pasado ante los médicos para recibir un trato normalizado.

Y respecto a la seguridad actual, afirmó que la radiación en la zona ha disminuido hasta 10 mil veces respecto a 1986. "Hoy, un turista recibe más radiación por rayos cósmicos en un vuelo de avión, que en un día de visita a Chernóbil".

Ante el plan de triplicar la energía nuclear para 2050 y la amenaza de nuevas guerras, Myrnyi propone una "revolución cultural de la radiación". Aboga por transformar el miedo irracional en conocimiento técnico: entender riesgos reales para tomar decisiones eficientes en lugar de caer en el pánico.

Dejó claro que su objetivo actual es preservar el legado de la zona a través del turismo y sus libros (Life Forces, The Chernobyl Comedy), buscando empoderar a la sociedad frente a esta "fuerza de cuento de hadas" que es el átomo, pese a la guerra, que vive su quinto año, entre Rusia y Ucrania, por el control del Donbás. 

Por Israel López Gutiérrez 

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