China se reivindica como garante de la estabilidad global: "El mundo no puede volver a regirse por la ley de la selva"

China se reivindica como garante de la estabilidad global: "El mundo no puede volver a regirse por la ley de la selva"

En plena escalada bélica en Oriente Próximo y a pocas semanas de una cumbre clave en Pekín entre Donald Trump y Xi Jinping, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, aprovechó su comparecencia anual ante la prensa para defender el papel de China como garante de la estabilidad global y lanzar un mensaje de contención.

La intervención tuvo lugar este domingo en el marco de la Asamblea Popular Nacional (APN), la reunión anual del legislativo chino. En este escenario, la rueda de prensa del jefe de la diplomacia de la segunda potencia mundial se ha convertido en uno de los pocos momentos del año en los que Pekín expone su visión del mundo delante de medios extranjeros.

"La historia de Oriente Próximo ha enseñado repetidamente que el uso de la fuerza no resuelve los problemas y que la confrontación armada solo genera nuevos odios y nuevas crisis", dijo Wang, que recurrió a un antiguo proverbio chino para reforzar su argumento: "Las guerras son instrumentos siniestros que no deben utilizarse sin causa justificada".

El ministro chino hizo un llamamiento a un alto el fuego inmediato para evitar una escalada regional. "Esta fue una guerra que nunca debió haber ocurrido. Todas las partes deben volver a la mesa de negociaciones lo antes posible y resolver sus diferencias mediante un diálogo igualitario", insistió. Esta semana, Pekín se comprometió a trasladar a Oriente Próximo a un enviado especial para tratar de mediar en el conflicto, lo que podría suponer un papel diplomático más activo para el Gobierno de Xi Jinping.

Pekín mantiene estrechos vínculos económicos y estratégicos con Teherán, socio clave dentro de su estrategia para ampliar su influencia en Oriente Próximo. Sin embargo, Wang evitó alinearse abiertamente con el régimen iraní y optó por un discurso más equilibrado, buscando además reforzar la imagen de China como potencia responsable. Durante su intervención describió a su país como "la fuerza más importante del mundo para la paz, la estabilidad y la justicia".

Wang articuló la posición internacional de China en torno a cinco principios que, según él, deberían guiar la gestión del conflicto. El primero es el respeto a la soberanía nacional, que definió como "la piedra angular del orden internacional". En ese sentido, subrayó que la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán deben ser respetadas. "La fuerza no es sinónimo de derecho y el mundo no puede volver a regirse por la ley de la selva", aseguró, citando como segundo principio el evitar el uso desmedido de la fuerza.

El tercero es la no injerencia en los asuntos internos de otros países, una doctrina central de la diplomacia china y que Wang citó para lanzar una crítica velada a Estados Unidos. "Los pueblos de Oriente Próximo son los verdaderos dueños de esta región", afirmó. El cuarto principio pasa por priorizar las soluciones políticas a las crisis internacionales y el quinto se centra en que las grandes potencias actúen con responsabilidad.

Más allá de la actual guerra, la rueda de prensa del ministro estuvo marcada por el tono deliberadamente moderado que utilizó sobre las relaciones entre Pekín y Washington, un aspecto relevante de cara al viaje previsto del presidente estadounidense Donald Trump a Pekín a finales de este mes. Wang dijo que Pekín y Washington necesitan "establecer una atmósfera positiva, controlar adecuadamente sus disputas y eliminar perturbaciones innecesarias".

La rueda de prensa del ministro de Exteriores, siempre seguida con atención por diplomáticos y analistas, volvió a dejar claro el objetivo del régimen de Xi Jinping: proyectar a China como potencia responsable mientras navega un orden mundial cada vez más fragmentado.