Científicos proponen levantar un megamuro entre Alaska y Rusia para estabilizar la AMOC

Científicos proponen levantar un megamuro entre Alaska y Rusia para estabilizar la AMOC

Una noche de otoño de 2024, el investigador climático Jelle Soons asistía a una conferencia en Utrecht, en Países Bajos, cuando escuchó algo que le hizo detenerse. Su colega Juliane Weiffenbach acababa de presentar una investigación sobre el clima del Plioceno Medio, hace unos tres millones de años.

En aquella época, el actual estrecho de Bering estaba bloqueado por una conexión terrestre entre Asia y Norteamérica, lo que impedía el intercambio de agua entre el Pacífico y el Ártico. Según los investigadores, esa configuración coincidía con una circulación atlántica más intensa que la actual, un detalle que llamó la atención de Soons.

Esa misma noche, sentado tomando algo con un amigo, Soons se hizo una pregunta un tanto radical: ¿y si se pudiera reconstruir artificialmente aquella antigua barrera natural?

Esa idea es hoy un estudio publicado en Science Advances que propone construir tres presas a través del estrecho de Bering para estabilizar la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, conocida como AMOC, uno de los sistemas oceánicos que influyen en el clima del norte de Europa.

AMOC: la corriente que suaviza el clima europeo

La AMOC es un enorme sistema de corrientes oceánicas interconectadas. Lleva agua cálida y salada desde el Atlántico tropical hacia el norte, libera ese calor en la atmósfera europea, y devuelve el agua fría hacia el sur. 

Es una de las razones por las que Londres no tiene el mismo clima que San Petersburgo, que está a la misma latitud. Un debilitamiento severo de esta corriente podría traducirse en inviernos más duros y un enfriamiento significativo en partes del norte y oeste de Europa.

Según Live Science, el nivel del mar en la costa noreste de Estados Unidos subiría al menos 50 centímetros y los patrones de lluvia en África y América del Sur también se verían alterados.

Un crucero navega frente a las islas Diómedes, en el estrecho de Bering, el paso marítimo donde científicos proponen construir tres presas para estabilizar la AMOC.
Un crucero navega frente a las islas Diómedes, en el estrecho de Bering, el paso marítimo donde científicos proponen construir tres presas para estabilizar la AMOC.Imagen: Hinrich Bäsemann/dpa/picture alliance

El colapso de la AMOC, una amenaza real

El problema, según distintas investigaciones, es que esta circulación se está debilitando. El deshielo de Groenlandia vierte cada vez más agua dulce en el Atlántico Norte, reduciendo su salinidad. Como resultado, el agua se hunde con mayor dificultad, lo que contribuye al debilitamiento de esta circulación oceánica.

Un estudio reciente proyecta que la velocidad de la AMOC podría reducirse entre un 43 % y un 59 % para el año 2100–un debilitamiento un 60 % mayor de lo que predecían modelos anteriores–. "Las pruebas apuntan a un colapso, pero es muy incierto", reconoce el propio Soons a Live Science.

La lógica del estudio gira en torno al intercambio de agua entre el Pacífico y el Atlántico a través del estrecho de Bering. Actualmente, por ese paso marítimo entra agua dulce procedente del Pacífico que termina llegando al océano Ártico y, más tarde, al Atlántico Norte. Según los investigadores, bloquear ese intercambio –una idea basada en aquella antigua configuración natural– podría aumentar la salinidad del Atlántico Norte y contribuir a estabilizar la AMOC.

El estrecho tiene unos 80 kilómetros de ancho, pero, según el estudio, dos islas en medio servirían como pilares de apoyo para tres presas separadas. La más larga mediría 38 kilómetros. 

Cuando el supervisor de Soons, el oceanógrafo Henk Dijkstra, escuchó la propuesta, bromeó: "¡Vaya, otro neerlandés que quiere construir un dique!", según relata la Süddeutsche Zeitung. Pero a continuación se pusieron a calcular en serio.

Una solución con condiciones, y muchas dudas

A pesar de que los cálculos del estudio parezcan factibles, el problema es que los modelos sugieren que el efecto no sería siempre el mismo. 

En los modelos de Soons y Dijkstra, si la circulación aún conserva cierta estabilidad y la acumulación de agua dulce no es extrema, cerrar el estrecho podría ayudar a estabilizarla. Pero si ya está demasiado debilitada, las simulaciones sugieren que esa intervención podría incluso acelerar su deterioro. En otras palabras, el impacto de una intervención así dependería enormemente del estado climático del sistema.

"No se trata de una solución sencilla", advierte Jonathan Baker, oceanógrafo de la Oficina Meteorológica del Reino Unido que no participó en el estudio, en declaraciones a Live Science.

Por eso varios científicos piden cautela. Aixue Hu, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, dijo a The New York Times que la incertidumbre sobre la cercanía de un colapso de la AMOC sigue siendo "muy, muy grande".

Marilena Oltmanns, citada por Süddeutsche Zeitung, considera el escenario más bien un experimento mental y advierte que el modelo utilizado no logra reflejar toda la complejidad real de la circulación oceánica. Además, asegura que una presa no detendría el deshielo de Groenlandia ni resolvería los demás efectos del calentamiento.

"Considero fundamentalmente erróneo utilizar un posible colapso de la AMOC como justificación para cerrar el estrecho de Bering", afirma. "Sería un enorme desperdicio de dinero".

El estrecho de Bering separa Rusia y Alaska en uno de los pasos marítimos más remotos y estratégicos del planeta.
El estrecho de Bering separa Rusia y Alaska en uno de los pasos marítimos más remotos y estratégicos del planeta.Imagen: World History Archive/IMAGO

Geoingeniería a gran escala: los riesgos de la megaestructura

Tampoco sería una obra menor. Según Live Science, la presa tendría una profundidad máxima de 59 metros, comparable a grandes diques ya existentes como el de Saemangeum, en Corea del Sur, de 33 kilómetros de longitud y hasta 54 metros de profundidad. Pero una cosa es contener aguas costeras y otra bloquear un paso remoto, helado, con fuertes corrientes y dos potencias rivales a cada orilla.

Hay además un problema de reversibilidad. Una estructura colosal en medio del océano sería extremadamente difícil de revertir una vez construida, especialmente en una zona tan remota. "En términos de geoingeniería, esta es relativamente permanente", reconoce Soons en declaraciones a The New York Times.

Y todo esto sin considerar siquiera que cerrar el estrecho podría afectar a la fauna marina, la pesca, el transporte y las comunidades indígenas que dependen de esa vía para alimentarse y comerciar. Thomas Haine, de la Universidad Johns Hopkins, afirmó a The New York Times que incluso si se pudiera demostrar que la presa estabilizaría la AMOC, habría muchas razones para considerarla una muy mala idea.

Los propios autores no presentan la presa como un plan inmediato, sino como un ejercicio teórico. Soons ha insistido en que la opción más fiable sigue siendo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Solo en un escenario extremo –si el colapso pareciera inevitable y la descarbonización ya no bastara– una intervención así podría entrar en discusión.

"Uno preferiría no hacerlo, porque conlleva muchas complicaciones. Pero si es la única salida, entonces podría considerarse", afirmó Soons.

Por ahora, la megaestructura entre Rusia y Alaska permanece donde empezó: en una conversación informal entre dos científicos que, tras discutir las dimensiones del estrecho de Bering, llegaron a la conclusión de que la idea quizá era técnicamente viable.