Merz defiende la continuidad de la coalición alemana: "No hay alternativa"

Merz defiende la continuidad de la coalición alemana: "No hay alternativa"

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El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó el martes que "no hay alternativa" a la actual coalición de gobierno con el Partido Socialdemócrata (SPD), apenas un año después de su llegada al poder y en medio de un fuerte desgaste político y una caída histórica de su popularidad.

"No existe alternativa a esta coalición", afirmó Merz al inicio de la reunión del gabinete en la Cancillería, según trasladó posteriormente el portavoz adjunto del Gobierno, Sebastian Hille. El canciller apeló además a la "responsabilidad de Estado" compartida por su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y el SPD, y pidió mantener el "espíritu colegial", la confianza mutua y el optimismo dentro del Ejecutivo.

Según Hille, Merz reconoció ante sus ministros que los primeros 12 meses de gobierno han sido "un periodo ciertamente desafiante", aunque sostuvo que la coalición ha conseguido poner en marcha "una serie de medidas importantes".

El mensaje llega en un momento especialmente delicado. Las encuestas sitúan a Merz como el canciller peor valorado en este punto inicial de mandato de la historia reciente del país. Según un sondeo del instituto Forsa, el 83% de los alemanes se declara insatisfecho con su gestión.

Otro estudio reciente de la consultora Morning Consult sitúa además a Merz entre los dirigentes peor valorados del panorama internacional, con apenas un 19% de aprobación. El canciller alemán registra así niveles de apoyo inferiores incluso a los del presidente francés, Emmanuel Macron, el primer ministro británico, Keir Starmer, o el presidente estadounidense, Donald Trump, en sus respectivos países.

Ante el desgaste del Gobierno y las crecientes dudas sobre la estabilidad de la coalición, el canciller descartó además tanto un gobierno en minoría como la convocatoria de elecciones anticipadas. "Lo digo de manera muy clara: un gobierno en minoría no es una opción para mí", afirmó Merz a principios de semana durante un foro económico organizado por el ala empresarial de la CDU. "Y que nadie sueñe tampoco con nuevas elecciones. ¿Qué se supone que saldría de ellas?", añadió el canciller, que insistió en que la coalición debe mantenerse hasta el final de la legislatura.

Merz reconoció además la existencia de "diferencias fundamentales" entre conservadores y socialdemócratas, aunque advirtió de que esas discrepancias no pueden desembocar en un bloqueo político.

Coincidiendo con el primer aniversario de la coalición, el Bundestag celebró ayer un debate parlamentario sobre el estado del Gobierno al que Merz no asistió, aunque sí estuvieron presentes distintos miembros del Ejecutivo de manera alterna durante la sesión.

La oposición aprovechó el debate para intensificar la presión sobre el Ejecutivo. Desde Alternativa para Alemania (AfD), actualmente primera fuerza en varios sondeos, el diputado Bernd Baumann aseguró que "a esta coalición ya no la puede salvar nadie" y afirmó que el Gobierno "no durará cuatro años".

Las tensiones dentro del Ejecutivo fueron reconocidas también ayer por la ministra federal de Trabajo y copresidenta socialdemócrata, Bärbel Bas. "En las últimas semanas las cosas han crujido considerablemente", afirmó Bas en una entrevista publicada por Der Spiegel, en la que atribuyó las fricciones a la situación internacional, las múltiples crisis y la ajustada mayoría parlamentaria de la coalición. La dirigente socialdemócrata pidió además una mejora de la cultura interna de debate dentro del Gobierno. "Todos tenemos que contenernos un poco más", afirmó.

Bas reaccionó especialmente a recientes declaraciones de Merz sobre el sistema de pensiones, después de que el canciller describiera la jubilación pública únicamente como una "protección básica". "Como presidenta del SPD no puedo quedarme callada ante eso", señaló.

Pese a las disputas internas, la ministra defendió la continuidad de la coalición y reivindicó la disposición al compromiso de los socialdemócratas. "El SPD ya ha hecho una serie de concesiones. Y hará otras más", aseguró, citando entre ellas el paquete de reducción de burocracia y las reformas en el sistema de ayudas sociales y de salud.

Bas insistió además en que un fracaso del Gobierno fortalecería a la extrema derecha. "Esta coalición es mejor que su reputación", afirmó. "El fracaso de esta coalición solo jugaría a favor de AfD". "Tenemos una maldita responsabilidad de lograrlo juntos", añadió.

El deterioro resulta especialmente simbólico para Merz, que construyó buena parte de su campaña sobre la idea de restaurar el liderazgo y la estabilidad tras el desgastado mandato del canciller socialdemócrata Olaf Scholz. Un año después, el dirigente conservador afronta índices de desaprobación incluso peores que los que acompañaron a Scholz en el tramo final de su gobierno.

Apenas un año después de asumir el poder, la coalición alemana aparece cada vez más como una alianza de necesidad política y contención institucional que como un proyecto político cohesionado. Tanto Merz como los socialdemócratas coinciden en que una ruptura del Ejecutivo favorecería a Alternativa para Alemania y perjudicaría electoralmente a los propios partidos de gobierno, todos ellos inmersos en un escenario demoscópico especialmente adverso.

Según la media de encuestas recopilada por PolitPro y los últimos sondeos de INSA, AfD se sitúa actualmente entre el 26,5% y el 28% de intención de voto, por delante del bloque conservador de Merz, que ronda entre el 24% y el 25%. Los socialdemócratas apenas se mantienen entre el 13% y el 14%, mientras los Verdes oscilan en torno al 13%.