La contaminación y el cambio climático impactan a la salud
La exposición constante a la contaminación del aire, sumada a los efectos del cambio climático, impacta a las personas que viven con asma, para convertirlo en un problema de salud pública que alcanza hasta a 12 por ciento de la población del país.
Iván Dionisio Torres López, neumólogo de la farmacéutica Sanofi, explicó que desde hace varias décadas se sabe que la contaminación afecta, directamente, al sistema respiratorio, ya que las partículas presentes en el aire dañan a los individuos que tienen exposición prolongada.
“En regiones con altos niveles de contaminación, como lo es la Ciudad de México, las alertas ambientales reflejan un problema que va más allá de lo ecológico.
“Las partículas no sólo afectan los pulmones, sino que también pueden pasar al torrente sanguíneo, para impactar, incluso, al sistema inmunológico, lo que agrava el riesgo de enfermedades respiratorias y otros padecimientos crónicos”, explicó el especialista.
En el Marco del Día Mundial del Asma, se estima que 8.5 millones de personas viven con asma, es decir, entre 5 y 12 por ciento de la población mexicana tiene esta enfermedad crónica que inflama y estrecha las vías respiratorias, al dificultar la respiración, indican datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
La carga es especialmente preocupante en la infancia, pues cerca de 24 por ciento de los casos corresponde a niños de entre 5 y 14 años, lo que implica que alrededor de dos millones de menores enfrentan esta condición en etapas clave de crecimiento y desarrollo.
El INSP advierte que el asma se mantiene entre las primeras 20 causas de enfermedad en México, con una prevalencia aproximada de 8 por ciento de la población.
La farmacéutica francesa señala que, aunque el conocimiento médico ha avanzado, los factores ambientales están modificando el comportamiento de la enfermedad y complicando su control.
En el fondo de muchos diagnósticos se encuentra un mecanismo biológico conocido como inflamación tipo 2, que es una respuesta del sistema inmunológico que no sólo participa en el desarrollo del asma, sino también en otras enfermedades crónicas.
Este hallazgo ha permitido mejorar la precisión diagnóstica, y abrir la puerta a tratamientos más personalizados, enfocados en reducir los síntomas y prevenir crisis graves.
Sin embargo, el entorno en el que viven los pacientes juega en contra. El deterioro de la calidad del aire se ha convertido en un factor decisivo.
La Organización Mundial de la Salud advierte que cerca de 99 por ciento de la población respira aire que no cumple con estándares de calidad, lo que incrementa las exacerbaciones en personas con asma y otras enfermedades respiratorias.
PAL