Cine México, cuando la industria del cine incluyó a las mujeres
En toda la historia del cine mexicano han existido cinco mujeres multifacéticas, que fueron al mismo tiempo actrices, guionistas, productoras y directoras. Primero fue Mimí Derba, quien trabajó en el cine silente, después siguieron Adela Sequeyro, Isela Vega, María Elena Velasco La India María y las hermanas Ehlers (Adriana y Dolores).
Y aunque “la dinámica industrial de los años 40 era muy potente”, el cine mexicano sólo permitió el surgimiento de una directora: Matilde Landeta, y debieron pasar tres décadas para que en los años 70 volviera a destacar otra mujer: Marcela Fernández Violante. El recuento lo hace el director y guionista, Roberto Fiesco, quien además es historiador cinematográfico.
A él correspondió escribir uno de los textos de una obra que se antoja titánica: la de hacer una revisión integral, en un sólo volumen, de más de cien años de historia cinematográfica nacional. El resultado es Cine México (BBVA México/Sexto Piso), que abarca desde la llegada del cinematógrafo a México en 1896 hasta las producciones contemporáneas de autores como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro.
Además de reunir textos de actrices, directores, historiadores del cine y críticos, el libro reúne cientos de imágenes, carteles, fotografías de rodaje, lobby cards y documentos de prensa que dan cuenta de la evolución del cine mexicano. Al mismo tiempo, es la primera vez que un compendio de tal envergadura contiene un apartado dedicado exclusivamente al papel de las mujeres en el cine.
Cada vez más común en toda la industria, la presencia femenina comenzó a solidificarse a partir de la existencia de las escuelas de cine. “A partir de los años 70, que nace el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, se van a empezar a formar no solamente hombres sino también mujeres. Después, tanto el CUEC como el Centro de Capacitación Cinematográfica, van a impulsar el debut de muchas”, cuenta Fiesco.
A partir de los 80, “esa generación va a empezar a hacer largometrajes industriales: Dana Rotberg, Maryse Sistach, Busi Cortés, nombres que han permanecido dentro de la industria. La presencia de las mujeres proviene de la creación de las escuelas, de los espacios de formación que son mucho más democráticos que la industria”.
Los esfuerzos totalizadores por compendiar la historia del cine nacional, agrega, han sido escasos: “Los primeros esfuerzos son de José María Sánchez García por documentar el cine silente; después, en los años 60, hay un intento revisionista, existe gente importantísima como Jorge Ayala Blanco y Emilio García Riera”.
“Va a haber muchos más esfuerzos posteriores, Clío mismo con sus libros de la historia del cine, recurriendo sobre todo a críticos como Gustavo García, José Felipe Coria, Rafael Aviña, investigadores como Esperanza Vázquez, Federico Dávalos, Enrique Serna mismo está en ese proyecto, con una historia que me parece que es un gran antecedente “Cine México””.
Fiesco contribuye en el libro con el texto ‘La irresistible ascensión de los three amigos’, en el que se refiere a la tríada Iñarritu, Cuaron, Del Toro, quienes “para el espectador medio, son la idea de lo que es el cine mexicano, aunque sus películas, ni temáticamente, ni espacialmente, tengan que ver con nuestro país”.
En todo caso, agrega el investigador, actualmente el cine mexicano vive un momento de mayor interés para la política pública que en el sexenio anterior. “Hay políticas públicas, se han transformado mucho desde el sexenio pasado y siguen en transformación. Está la aprobación de una nueva Ley de Cine (y Audiovisual), no demasiado distinta a las anteriores, hay un nuevo incentivo, sobre todo para las producciones de gran calado, para las producciones extranjeras, para que regresen a filmar a México, digamos que hay una preocupación por parte del gobierno federal y del IMCINE en particular, por tratar de generar otra vez una idea industrial”.
“La verdad es que el sexenio pasado fue terrible para el cine en términos de políticas públicas. Además estamos en una reconfiguración en cuanto a nuestra relación con las plataformas de streaming, que llegaron a modificar toda la dinámica de lo que existía. Entonces estamos en un momento donde el cine vive en una crisis y hay un intento de renovación constante”, opina.
PAL