Congresos locales: el precio de una curul
En México, el costo de la política también depende del estado en el que se mire. Un diputado local puede costar más de 34 millones de pesos al año en una entidad y poco más de 5 millones en otra. El mismo cargo y función legislativa, pero hasta seis veces más caro, según el Congreso al que pertenezca.
El contraste es total, de acuerdo con cifras oficiales, el caso más alto aparece en Baja California, donde cada uno de sus 25 legisladores representa un gasto anual de 34 millones 867 mil 503 pesos. Le siguen Morelos, con 31 millones 865 mil 600 pesos por diputado, y Michoacán, donde la cifra alcanza 30 millones 227 mil 857 pesos.
La lista de los congresos más costosos la completan Ciudad de México, con 28 millones 580 mil 417 pesos por legislador, y Jalisco, con 26 millones 737 mil 125 pesos.
Para dimensionarlo: el costo anual de un solo diputado en algunos de estos estados podría cubrir más de mil becas universitarias de 30 mil pesos al año, o pagar el salario anual de cerca de 200 policías estatales. Es decir, recursos que también podrían destinarse a seguridad, educación o programas sociales que impactan directamente en la vida cotidiana de la población.
En el otro extremo están los congresos mucho más baratos. Colima registra el menor costo, con 5 millones 170 mil pesos por legislador al año. Le siguen Campeche, con 6 millones 129 mil 955 pesos; Yucatán, con 6 millones 269 mil 855 pesos; Puebla, con 7 millones 652 mil 971 pesos; y Chiapas, con 8 millones 570 mil 175 pesos por cada curul.
Las diferencias no dependen únicamente del número de diputados, sino también del presupuesto total que cada estado asigna a su Poder Legislativo: sueldos, asesores, personal administrativo, servicios, operación y apoyo parlamentario.
El Estado de México ilustra bien esa combinación de tamaño y gasto. Con 75 curules, es el congreso local más grande del país, y el costo anual por legislador ronda los 26.5 millones de pesos.
En promedio, mantener a un diputado local en México cuesta alrededor de 16 millones de pesos al año, aunque la enorme brecha entre entidades muestra que el gasto legislativo responde más a decisiones presupuestales de cada estado que a un estándar nacional.
El debate llega en un momento particular. La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado un “Plan B” de reforma electoral que busca, entre otros puntos, reducir el costo de la política y disminuir los privilegios asociados al uso de recursos públicos.
El problema es que ese mismo sistema que ahora se busca abaratar es el que hoy controlan, en gran medida, quienes tendrían que aprobar cualquier cambio. Morena y sus aliados encabezan actualmente el poder legislativo en 26 de los 32 congresos estatales del país, lo que les da mayoría simple para aprobar leyes ordinarias en la gran mayoría de las entidades.
En un país con enormes carencias, congresos locales que cuestan decenas de millones por legislador al año son un lujo difícil de defender. La discusión ya no es si se puede gastar menos. La verdadera pregunta es si la clase política está dispuesta a reducir costos, dejar atrás privilegios y poner en primer lugar a la población.
EN CORTO.- En Guadalajara, Jalisco, más de 176 colonias continúan recibiendo agua turbia o con mal olor saliendo de las llaves de sus casas. Vecinos temen por su salud y han denunciado irritaciones en la piel, malestares gastrointestinales y problemas respiratorios asociados a la mala calidad del agua. El problema de fondo sigue sin resolverse: faltan colectores y conexiones que lleven las aguas residuales a las plantas de tratamiento, por lo que buena parte de la infraestructura opera incompleta.
Nos vemos a las 8 por el 8 de TV
POR SOFÍA GARCÍA
COLABORADORA
@SOFIGARCIAMX
PAL