De Miley Cyrus a Rosalía y Shakira: por qué algunas artistas expresan sus rupturas en público según la psicología

De Miley Cyrus a Rosalía y Shakira: por qué algunas artistas expresan sus rupturas en público según la psicología

"Estábamos bien juntos hasta que dejamos de estarlo", canta Miley Cyrus en Flowers refiriéndose a su ruptura con Liam Hemsworth. "Tanto que te dabas de campeón y cuando te necesitaba fuiste tu peor versión", dice Shakira, por su parte, en BZRP Music Sessions, Vol. 53., sobre Gerard Piqué. Y algún ex de Rosalía también es mencionado en La Perla: "La decepción local, rompecorazones nacional. Un terrorista emocional, el mayor desastre mundial".

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Hay rupturas sentimentales que se lloran en silencio, y otras que se cantan a pleno pulmón delante de millones de personas, como las de estas tres artistas. Pero no son las únicas: recientemente Lilly Allen también protagonizó un momento icónico cantando sobre el escenario con un vestido estampado con los tickets de los gastos que había hecho su ex marido a su amante, y si nos remontamos al pasado, Lady Di fue una de las primeras en popularizar ese vestido de la venganza el mismo día que el que fuera su marido, el actual rey Carlos III, confesara su infidelidad públicamente.

miley cyrus flores© @mileycyrus

¿Por qué se vengan de su ex en público?

La venganza pública tras una ruptura parece haberse convertido en una narrativa compartida. Pero, ¿qué hay realmente detrás de este impulso? La psicóloga y autora Lara Ferreiro (@psicologa_laraferreiro) nos ayuda a entenderlo: "Son liberadoras. En el caso de estas celebrities, están muy dañadas porque algunas infidelidades también han salido a la luz. Entonces, la venganza actúa como el poder personal tras una ruptura, especialmente si hay traición. Produce una sensación de control donde te conviertes en la protagonista y buscas una forma de justicia, incluso de reparación".

En ese proceso, no todo es blanco o negro. Para comprenderlo mejor, hace falta tener clara la diferencia entre venganza y justicia: "La primera se percibe como negativa, mientras que la justicia repara. Todo esto puede reducir el estrés por ruptura porque legitima tu dolor. Es una forma de afirmar que ya no nos engañan ni nos manipulan", explica la psicóloga. Una narrativa que, en la era de las redes sociales, encuentra eco inmediato y amplifica su impacto.

lady di vestido venganza© Getty Images

Motivos por los que la venganza no siempre es mala

No es casualidad que muchas de estas historias se conviertan en himnos generacionales, pues además de sus ritmos pegadizos, conectan con situaciones que vivimos el resto de humanos a menudo. "Es una vía para liberar emociones reprimidas", explica Lara Ferreiro, detallando que, "la ira es una emoción necesaria; si la reprimes, genera ansiedad. Expresarla, especialmente con validación del público, puede acelerar el duelo como una catarsis emocional". 

Puede que nunca hayas escrito una canción sobre tu ruptura, pero sí que hay más probabilidades de que, tras ella, hayas decidido arreglarte más que de costumbre para acudir a un evento donde sabes que va a estar tu ex pareja, subir un storie sabiendo que se tratará de un contenido que llamará su atención (y hasta que pueda escocer) o has compartido con alguno de sus amigos tus pensamientos. Todo esto (si lo haces siempre con intención de ser vista) también forma parte de la venganza, aunque algo más sutil.

Sin embargo, a veces hay algo más profundo: una reconstrucción interna. "Cuando terminamos una relación, perdemos parte de quienes éramos", señala la experta, citando más ventajas de este fenómeno: "Una venganza bien canalizada permite redefinirte y crear una nueva narrativa. Como ocurrió con Shakira, pues su canción fue casi una terapia colectiva. Muchas mujeres se identificaron con su tema, y eso genera alivio, incluso, al ver que alguien exitoso también pasa por lo mismo", comenta.

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En momentos de vulnerabilidad, este tipo de exposición también tiene un efecto inmediato. "También puede aumentar la autoestima en momentos bajos. Tras una ruptura, esta puede caer significativamente. La exposición pública envía un mensaje fuerte, activa la dopamina y refuerza la sensación de valor personal y validación social." Algo que explica por qué estas acciones suelen tener tanta repercusión.

Y es que el contexto actual lo facilita. "Las redes sociales y los fans transforman el dolor en reconocimiento. Antes se sufría en silencio; ahora se puede convertir en impacto, apoyo y visibilidad. Se genera un efecto llamada: muchas personas se sienten identificadas y comparten experiencias similares." Así, lo íntimo se vuelve viral.

En términos emocionales, también cumple una función de cierre. "Este tipo de expresión ayuda a cerrar el ciclo emocional. Es un ritual de cierre: te posicionas, expresas lo ocurrido y avanzas. El duelo pasa por fases como la ira, la culpa, la tristeza, la esperanza, la aceptación y, finalmente, la indiferencia. Esta “justicia emocional” contribuye a ese proceso." Una especie de punto y final escenificado.

Media Image© Gareth Cattermole/Getty Images f

Además, no solo impacta a quien lo protagoniza. "También puede convertirse en empoderamiento colectivo. Muchas personas se ven reflejadas, normalizan su dolor y se activan mecanismos de empatía. Además, el contenido emocional suele generar más impacto y atención." Por eso, cada historia suma nuevas voces a la conversación.

Otro factor que refuerza esta idea es la faceta creativa que emerge en estas situaciones. Crear desde un impulso o desde un sentimiento negativo siempre ha resultado más fácil. ¿Por qué? Según la experta, "es una forma de transformar el dolor". Muchas canciones, performances o contenidos nacen de ese sentimiento, "y esto resulta terapéutico porque permite externalizar emociones. De hecho, incluso puede ayudarte a desapegarte, reduciendo la rumiación sobre tu ex", comenta la especialista.

Por qué nos vengamos públicamente de nuestros exs© Getty Images

La venganza que daña: claves para evitarla 

Pero la venganza tiene una cara B. Aunque no tiene por qué ser destructiva y todas explicaciones mencionadas dejan claro que, bien gestionada, puede ser sinónimo de desahogo y catarsis, así como de empoderamiento, cierre, y reconstrucción personal, Lara Ferreiro advierte de que no siempre es el camino correcto.

  • Cuando se trata de una catarsis muy intensa ."Ahí es mejor esperar", explica la experta, señalando que,, "primero hay que atravesar esa emoción y ganar perspectiva. Cuando ya estás más tranquila, con límites claros y cierto desapego, puede tener un efecto de cierre positivo."
  • Si la motivación no es sanar, sino engancharse al dolor. "Sin embargo, si se hace desde la obsesión o como llamada de atención hacia la expareja, deja de ser una expresión sana y se convierte en odio. Esto bloquea el duelo, puede dañar tu imagen y generar culpa o arrepentimiento a largo plazo".
  • Según las formas. "Si incluye humillación, insultos o agresión, perjudica tu reputación y no proporciona un verdadero cierre emocional. Para que sea beneficioso, debe darte paz y no generar vergüenza en el futuro". Es decir, no todo vale bajo la etiqueta de empoderamiento.
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La infidelidad, principal motivo de venganza

Detrás de este tipo de conductas también hay patrones emocionales reconocibles. Así lo manifiesta la psicóloga: "En muchos casos son mujeres que han sufrido infidelidades. La rabia aparece con fuerza, y es una emoción que indica que se han vulnerado tus derechos, que te han hecho daño y que necesitas marcar límites. Es una emoción compleja, pero importante de aprender a gestionar de forma sana".

No es un fenómeno aislado, de hecho. La aplicación Ashley Madison, conocida por facilitar este tipo de relaciones, señala que, "en España una de cada cuatro personas con pareja ha sido infiel, lo que equivale a millones de hombres y mujeres", informa Lara Ferreiro sobre un contexto que ayuda a entender por qué estas historias resuenan tanto.

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Este factor explica que "en casos de infidelidad, estas formas de 'venganza' son más frecuentes, aunque también ocurre en perfiles de mujeres con dependencia emocional, aquellas que tienden a encadenar relaciones tóxicas. Un caso mediático sería el de Miley Cyrus con su canción Flowers, donde el mensaje y el contexto refuerzan esa narrativa de recuperación personal".

A esto se suman heridas más profundas. "Además, es común en mujeres con heridas emocionales profundas: traiciones, dobles vidas, mentiras o rupturas de confianza. En estos casos, aparece una necesidad psicológica de justicia para exponer la verdad y reparar el daño, especialmente cuando la otra persona intenta eludir la responsabilidad", señala la experta.

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Cuándo ayuda la venganza y cuándo perjudica

Dependiendo de la funcionalidad con la que se lleva a cabo, la venganza puede ser positiva para ti o todo lo contrario. Según la psicóloga, "si te libera y te ayuda a avanzar, es válido; si te engancha o te destruye, no lo es". Una línea fina que separa el empoderamiento del estancamiento emocional.

El momento también importa, y mucho. "Shakira expresó que necesitaba hacerlo tras haber trabajado previamente en sí misma, incluso en terapia. Ella misma compartió que había desarrollado cierta dependencia emocional, a pesar de su éxito profesional, y que su frustración venía de expectativas personales no cumplidas", señala.

Quizá por eso, más que venganza, muchas de estas historias hablan de algo mucho más profundo: la necesidad de recuperar la voz… y convertir el dolor en algo que, al menos, tenga sentido.  Resulta fundamental haber meditado primero sobre este comportamiento, saber de dónde viene la necesidad de llevarlo a cabo, y haber tratado de recuperar la identidad y el amor propio por vías ajenas a la exposición pública.