Dr. Eduardo Junco, pediatra: "Se ha comprobado que la microbiota de un bebé nacido por parto vaginal es mejor y más eficaz que la del nacido por cesárea"

Dr. Eduardo Junco, pediatra: "Se ha comprobado que la microbiota de un bebé nacido por parto vaginal es mejor y más eficaz que la del nacido por cesárea"

La comunidad de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos vivos que colonizan nuestro organismo y que viven en él y de él, se conoce como "microbiota". El lugar donde se encuentran de forma más abundante se localiza en el intestino, sobre todo, en la zona terminal del intestino grueso, siendo el colon terminal el que alberga la mayor parte. No olvidemos que estos microorganismos vivos también son abundantes en la piel, las mucosas y muchos otros ecosistemas de nuestro cuerpo.

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Como se desarrolla la microbiota en el bebé y el niño

La microbiota del recién nacido es prácticamente inexistente y es a partir del nacimiento cuando, al entrar en contacto con el mundo exterior, comienza a crearse. De hecho, es en el mismo parto cuando, ante la exposición a las bacterias maternas, el tracto digestivo del recién nacido comienza a colonizarse. Y se ha comprobado que la microbiota de un bebé nacido por parto vaginal es mejor y más eficaz que la del nacido por cesárea.

La microbiota interviene en diversas funciones del organismo del niño, algunas de enorme trascendencia para su supervivencia y su salud.

Dr. Eduardo Junco, pediatra

Sabemos que los primeros meses de vida son muy importantes para el establecimiento de una buena microbiota y sospechamos que la lactancia materna interviene eficazmente en mejorarla con una mayor diversidad y una buena maduración durante el primer año de vida.

Se consideran tres etapas en la colonización del intestino del niño y en la fabricación de su microbiota, en sus primeros años de vida: una etapa de desarrollo desde el nacimiento hasta los 14 meses; otra etapa de transición desde los 15 a los 30 meses; y una etapa final de estabilización y madurez que se prolonga hasta los 2 años y medio.

Alimentación infantil© Getty Images

Beneficios de una microbiota sana

La microbiota interviene en diversas funciones del organismo del niño, algunas de enorme trascendencia para su supervivencia y su salud. Además de participar de forma decisiva en la digestión de los alimentos, su actividad sobre los mecanismos inmunológicos, tanto del intestino como a nivel general es fundamental, pues la interacción de la microbiota con el sistema inmunológico da lugar a la secreción de inmunoglobulinas, sobre todo de IgA, y a la liberación de substancias antimicrobianas.

La microbiota participa en los estímulos de la respuesta inmunológica, potencia la prevención ante la infección de diferentes virus y bacterias, modula los niveles de serotonina y participa en la síntesis de la vitamina K y de algunas vitaminas del grupo B.

Enfermedades como el colon irritable, la diarrea asociada a los antibióticos, las enfermedades autoinmunes, la obesidad, los trastornos metabólicos y hasta el autismo, podrían tener una relación en su origen con la calidad de la microbiota.

Alimentación infantil© Getty Images

Alimentos para una microbiota sana

Los alimentos crudos y los alimentos poco procesados o no procesados son los que generan en el intestino del niño una microbiota más sana, más abundante y de una mejor calidad. Los alimentos que contienen probióticos, los cuales son microorganismos vivos naturales o adicionados, generalmente bacterias, que sobreviven al paso gastrointestinal y se implantan en el intestino, son las leches fermentadas, el kéfir, el yogur, el chucrut, los encurtidos, los alimentos fermentados y algunos quesos, entre otros.

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Los alimentos prebióticos son alimentos naturales de origen vegetal que contienen sustancias no digeribles y que al llegar al intestino sirven de alimento a los probióticos estimulando su crecimiento y actividad. La fibra alimentaria, la lactulosa, la inulina y los fructooligosacáridos son las moléculas más efectivas. El trigo, el ajo, la cebolla, los espárragos, los puerros y la remolacha son ejemplos de alimentos prebióticos frecuentes y eficaces.

Además existen preparados farmacológicos con probióticos que pueden utilizarse como suplementos alimenticios bajo prescripción médica. No utilizar laxantes, no abusar de los antibióticos orales y comer frecuentemente legumbres, frutos secos y semillas son hábitos dietéticos beneficiosos para que el niño tenga una microbiota sana.