Dependencia energética orilló a México a explorar el fracking
Por un fenómeno climático o una decisión geopolítica, México podría quedarse en cualquier momento sin suministro de gas, ya que solo cuenta con reservas para unos días, lo que podría paralizar al país, consideró Fluvio Ruiz Alarcón, exconsejero profesional de Petróleos Mexicanos (Pemex).
México podría quedarse sin suministro
En entrevista con 24 HORAS, el experto señaló que, ante la vulnerabilidad energética derivada de la dependencia del gas natural de Estados Unidos, especialmente de Texas, la presidenta Claudia Sheinbaum tomó la decisión de romper con uno de los postulados de la izquierda: rechazar la técnica de fractura hidráulica para extraer gas, y someter a revisión científica las nuevas técnicas del llamado fracking para lograr soberanía en la materia.
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“Qué pasaría si un presidente medianamente desequilibrado en Estados Unidos decide cerrar la válvula o hay un fenómeno meteorológico de mayor duración”; a diferencia del petróleo y otros hidrocarburos, la salida de emergencia sería comprarlos más caros y traerlos en buques, pero con el gas "no hay alternativa”.
Actualmente, la dependencia del gas estadounidense supera 90%, lo que deja a México en condiciones de extrema vulnerabilidad ante una decisión política de alguien que decida cerrar la válvula y cortar el suministro al país, o ante un desastre o fenómeno natural.
“Se ha provocado una tremenda integración subordinada en materia energética por parte de nuestro país; el aumento en el consumo y la demanda de gas, derivado del incremento de la generación de energía eléctrica, nos ha llevado a que dependamos en un 70% o 75% de la importación de gas, y si quitamos lo que Pemex produce, la dependencia es mucho mayor, rebasa el 90%”, indicó.
Consideró que, a diferencia de otros países que tienen reservas para sostener algún tipo de crisis, la dependencia de Estados Unidos para la generación de energía eléctrica es casi total: “De hecho, no solo ante un riesgo geopolítico, sino ecológico, son unos tres o cuatro días de reservas lo que tenemos, porque además hay muy pocas instalaciones de almacenamiento de gas; la capacidad se sustenta fundamentalmente en lo que está en las tuberías para distribuirse”.
Fragilidad en el país
Ruiz alertó que esa fragilidad, en un caso de emergencia, podría traducirse en que “buena parte de la industria se paralizaría; tendríamos problemas para el suministro de energía eléctrica, porque nuestro margen de reserva en electricidad también se ha reducido mucho. Una semana o 10 días sin gas paralizaría al país”.
Ante esa vulnerabilidad energética, aunque el fracking sustentable no existe, sí es necesario que el país explore nuevas técnicas y la posibilidad de obtener su propio gas.
"Esa técnica ha evolucionado, como han evolucionado las operaciones de ojos, las cesáreas y las cirugías en general. En muchos lugares hay prohibiciones expresas, pero en México no; se ha practicado durante varias décadas, aunque con las técnicas que había en ese momento”.
Los riesgos del fracking están en el consumo de agua, la posible contaminación de mantos freáticos y el uso de químicos, pero esos riesgos se han ido mitigando con el avance tecnológico; “por supuesto, no la hace inocua”.
Hace unas semanas, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que convocó a un grupo de expertos y científicos de universidades e instituciones para explorar la viabilidad de utilizar la fractura hidráulica para obtener gas con nuevas técnicas.
“Me parece excesivo plantear que ahora son técnicas ecológicas, eso no existe en ningún ámbito; de lo que se trata es que se pueda comparar, al final del día, los riesgos inherentes a la utilización de esta técnica frente a los otros riesgos”, aseveró.
Consideró que la presidenta Sheinbaum, como científica, deberá tomar una decisión no en una situación de normalidad, sino de vulnerabilidad, sobre si es viable asumir los riesgos de utilizar el fracking para buscar la soberanía en materia de gas natural.
Ante la implementación de la nueva técnica, Ruiz señaló que el principal obstáculo será el debilitamiento institucional de las dependencias encargadas del sector energético, como Pemex y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente. Para garantizar el éxito del proyecto, ya que la parte científica deberá estar acompañada de reformas y cambios profundos que fortalezcan a esas instituciones.