Dimiten el fiscal de Maduro y el defensor del pueblo, empujados por Delcy Rodríguez

Dimiten el fiscal de Maduro y el defensor del pueblo, empujados por Delcy Rodríguez

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La caza y captura de Nicolás Maduro del 3 de enero tuvo una víctima colateral de efecto retardado: Tarek William Saab, fiscal general de Venezuela y presidente del Poder Moral Republicano, una de las principales piezas de la arquitectura revolucionaria levantada por el dictador. Nadie apostaba un dólar (moneda de facto en Venezuela) por la supervivencia política del jefe del Ministerio Público, conocidas sus fuertes rencillas personales y políticas con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y con su hermano Jorge, el gran Rasputín de la corte bolivariana.

Y eso que los servicios prestados de forma siempre obediente durante nueve años, desde que sustituyera de forma ilegal e inconstitucional a a la fiscal rebelde Luisa Ortega, pasarán a la historia como una de las principales herramientas del terrorismo de Estado puesto en marcha por el chavismo. Tarek William Saab, un falso poeta al estilo de Rosario Murillo, la mujer del dictador nicaragüense Daniel Ortega, escribió con su supuesta erudición "volveremos a ser amantes bajo el sol de Acapulco", mientras inventaba conspiraciones imposibles o atentados que nunca habían ocurrido.

"Termina el ciclo de horror, destrucción y crímenes de Tarek William Saab", sentenció desde el exilio Zair Mundaray, quien fuera fiscal adjunto horas antes de que el propio Saab presentara su dimisión ante la Asamblea Nacional, que nombrará un encargado provisional mientras un comité postulará a un candidato, ya pensado en el Palacio de Miraflores. Se seguirá el mismo trámite para sustituir a Alfredo Ruiz, el Defensor del Pueblo que jamás defendió al pueblo.

En las horas previas al cese del fiscal favorito de Maduro, los colaboradores del cesado recogieron archivos, expedientes y "todas las pruebas de los actos de corrupción y extorsión. Hay miles de presos por no pagar vacunas (extorsiones), gente despojada de sus bienes y montajes de todo tipo", añadió Mundaray.

Considerado en algún momento de su vida como defensor de derechos humanos, William Saab fue ascendido por su docilidad ante el poder y por formar parte de la familia política de Cilia Flores, la mujer de Nicolás Maduro, verdadera jefa del grupo civilista del chavismo y muñidora de la mafia judicial tejida en tiempos de revolución.

Fuentes políticas adelantaron a EL MUNDO que Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada y jefe del órgano legislativo chavista, también maniobra para sustituir a los principales cargos del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Contraloría General del Estado.

Precisamente uno de los antiguos rectores del CNE, Enrique Márquez, fue la sorpresa que tenía guardada Donald Trump para su Discurso del Estado de la Unión de la noche del martes. El antiguo candidato presidencial fue uno de los primeros presos políticos venezolanos en abandonar el Helicoide en enero gracias a la presión impuesta por Washington. El opositor favorito del presidente colombiano, Gustavo Petro, se presentó a las presidenciales de 2024 con la idea de ser un candidato alternativo al abanderado democrático, Edmundo González Urrutia.

La apuesta política fracasó, lo que no evitó que Márquez también se convirtiera en preso político de la revolución. Su nombre suena en el mentidero político de Caracas para regresar al CNE en la renovación de los poderes públicos que maneja Jorge Rodríguez

Una reforma que es paralela a la renovación del poder judicial, en la que también trabaja José Luis Rodríguez Zapatero en su tarea de atornillar en el poder a Delcy. Precisamente, Márquez fue uno de sus interlocutores en los encuentros políticos que el expresidente del gobierno español mantuvo en la residencia del embajador español durante su viaje a Caracas.

No sería el único opositor en formar parte de la estructura del poder del chavismo reciclado: operadores revolucionarios buscan perfiles "adecuados" a puestos de segundo y tercer nivel, incluido el de ministros.

La salida de William Saab y la reforma que viene del resto de poderes públicos constituyen las medidas de mayor calado en el desmontaje del madurismo en el que trabajan los tres Rodríguez. Además de otras destituciones, como la del magnate colombiano Alex Saab, testaferro de la familia Maduro Flores, que ejerció como ministro de Industria y Comercio hasta su cese en enero y posterior detención, la eliminación de varias misiones sociales, emblemáticas para el chavismo, han sacudido a las filas chavistas.

Nada más desaparecer Maduro del Palacio de Miraflores fueron sustituidos el ministro de Comunicación que le grababa sus vídeos y Barry Cartaya, presentador estrella en la tele chavista. También dejó de ser vicecanciller Camilla Fabri, la mujer italiana de Saab, quien además participaba en la campaña para recuperar a Maduro y Cilia.

Según desveló The New York Times, en sus últimos días en el Palacio de Miraflores, antes de su captura, Maduro comenzó a desconfiar de Delcy Rodríguez, sobre todo por la liberalización económica que encabezaba frente a la línea dura del sector de Diosdado Cabello, a quien mantiene en la actualidad al frente del aparato represivo.