Donald Trump convoca una reunión para definir la estrategia sobre Irán: bombardeos o ciberataques como castigo a la represión
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes una batería de medidas económicas para aumentar la presión sobre el régimen iraní, mientras las protestas y la represión se propagan por las calles de todo el país. La decisión es el primer paso y pone en la diana, al menos teóricamente, a Rusia, Turquía, India o China, los principales socios comerciales entre las grandes naciones y los que más petróleo le compran. Pero todo parece indicar que no es la última ni la más agresiva. Trump tiene sobre la mesa diferentes opciones militares, desde nuevos bombardeos sobre las instalaciones nucleares iraníes a sus silos de misiles, hasta pasando por un ciberataque. Según pasan las horas, y se conocen más detalles de las represalias del Gobierno de Teherán, más se inclina el presidente por hacer algo, según informan los principales medios norteamericanos.
"Con vigencia inmediata, cualquier país que realice negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25% sobre todos los negocios que realice con los Estados Unidos de América. Esta Orden es definitiva. ¡Gracias por su atención!", escribió el presidente en sus redes sociales, pero sin dar más detalles. Horas antes, su portavoz, Karoline Leavitt, había admitido que los ataques aéreos eran "una de las muchas opciones que se están considerando", pero que "la diplomacia siempre es la primera opción para el presidente". Algo que tras los ataques de verano precisamente en Irán, o la operación en Venezuela, resulta mucho más difícil de creer. "Lo que se escucha públicamente del régimen iraní es muy diferente de los mensajes que la Administración recibe en privado y creo que el presidente tiene interés en explorar esos mensajes", añadió Leavitt.
Según The Wall Street Journal, "Trump aún no ha tomado una decisión definitiva sobre sus acciones y se reunirá con altos asesores este martes para definir su estrategia. Las opciones podrían incluir ordenar ataques militares contra instalaciones del régimen o lanzar ciberataques, aprobar nuevas sanciones y fomentar operaciones en redes sociales contrarias al régimen". El vicepresidente JD Vance lidera la facción contraria a cualquier intervención militar, apelando a los principios del movimiento MAGA y a las promesas de la Administración de olvidarse de conflictos en otros continentes y centrarse en las necesidades de los estadounidenses. Pero según pasa el tiempo, Trump se va dejando seducir por el poder militar estadounidense, las infinitas posibilidades que eso abre e incluso el factor de espectáculo que tiene, desde movilizar en secreto decenas de aviones que cruzan todo el planeta y salen ilesos de las montañas persas a la operación que logró la captura de Nicolás Maduro sin bajas norteamericanas.
"Señor presidente: su liderazgo decisivo para aislar económicamente a este régimen con sus acciones de hoy es admirable. Su promesa de respaldar a los manifestantes y advertir al régimen de que no tolerará la matanza ha provocado la mayor manifestación contra este régimen fanático desde su fundación. Creo que el régimen iraní ha cruzado la línea roja. Están asesinando a su pueblo en masa y burlándose de su liderazgo. Es hora de tomar medidas militares decisivas, sin tropas sobre el terreno, y perseguir a quienes cometen los asesinatos. Hagamos que Irán vuelva a ser grande", insta desde el lado opuesto el veterano senador republicano Lindsey Graham, un conocido halcón y partidario de ataques inmediatos para forzar un cambio de régimen. Con amenazas directas, menciones a drones o un guiño a un posible exilio forzoso en Moscú para el ayatolá Ali Jamenei.
En la Administración, muchos funcionarios temen que Trump se deje de nuevo influenciar por Benjamin Netanyahu y las promesas de un nuevo Oriente Próximo. Temen la implicación estadounidense, pero sobre todo que la mera posibilidad pueda "alimentar la propaganda del régimen, afirmando que Estados Unidos e Israel están orquestando secretamente las protestas", según funcionarios citados por The New York Times.
Las fuentes del WSJ añaden que Trump ahora mismo parece inclinarse por volver a atacar a Irán, pero que "podría cambiar de opinión dependiendo de los acontecimientos en el país y de las conversaciones con sus asesores. Algunos funcionarios indicaron que Trump podría atacar primero y luego buscar conversaciones serias con Teherán, algo que el presidente pareció indicar el domingo. "Quizás tengamos que actuar antes de la reunión debido a lo que está sucediendo", dijo en referencia a la cita con el equipo de seguridad nacional e inteligencia de este martes
Un problema logístico, que los contrarios a un bombardeo señalan, es que Estados Unidos no tiene ningún portaaviones en aguas cercanas a Irán ahora mismo. La opción más rápida, según los expertos militares, sería desviar el USS Abraham Lincoln del Mar de China Meridional, algo que ya hizo en el pasado Joe Biden. Y que inquieta al Pentágono. Otra, repetir lo visto hace unos meses, pero que exige un despliegue más complicado desde bases mucho más lejanas y sin cobertura.
