El efecto de la edad relativa o por qué los niños nacidos en esta época del año parecen más inteligentes
Tal y como está configurado el sistema educativo español, en el que se agrupa en un mismo curso escolar a todos los niños nacidos en el mismo año, en la práctica en todas las clases hay alumnos que se llevan entre ellos doce meses, un año entero. Y esto, sobre todo en Infantil y en el primer ciclo de Primaria, suele notarse mucho en la manera de aprender de los niños y de entender los conocimientos que se les imparten entre aquellos nacidos en enero-febrero de los nacidos en noviembre-diciembre. Aun así, "esa diferencia no implica que unos sean más inteligentes que otros", tal y como asegura Ana Jiménez Perianes, Psicóloga General Sanitaria y profesora de Psicología de la Universidad CEU San Pablo.
"La inteligencia o capacidad cognitiva es un constructo complejo y relativamente estable, que no depende de la fecha de nacimiento", añade la profesora universitaria, que aclara que, sin embargo, sí se observa con frecuencia el llamado efecto de la edad relativa, por el cual "los niños nacidos en enero o febrero suelen mostrar, en los primeros cursos, mejor rendimiento académico, mayor madurez atencional y autorregulación, simplemente porque son más mayores desde el punto de vista evolutivo".
Los niños nacidos en noviembre o diciembre pueden parecer inicialmente más inmaduros o presentar más dificultades académicas, no por menor capacidad cognitiva, sino por un desfase del desarrollo neuromadurativo en ese momento concreto.
Implicaciones del efecto de la edad relativa
Esa mayor madurez emocional y en la capacidad de atención de los niños nacidos los primeros meses del año es una clara ventaja frente a sus compañeros más pequeños y, en consecuencia, puede hacer que destaquen más en evaluaciones escolares o sean identificados con mayor facilidad para programas de alto rendimiento, tal y como señala Jiménez Perianes, aunque no implique, en realidad, una diferencia real en su potencial intelectual.
La profesora de Psicología del CEU puntualiza que, si bien la inteligencia no se fija a una edad concreta, es a partir de los 6 o de los 7 años cuando evaluarla se torna más estable y fiable, "siempre diferenciando entre capacidad intelectual y precocidad, ya que un desarrollo temprano no implica necesariamente un mayor potencial cognitivo a largo plazo".
Los niños nacidos los primeros meses del año, ¿son más inteligentes?
"Los niños nacidos en noviembre o diciembre pueden parecer inicialmente más inmaduros o presentar más dificultades académicas, no por menor capacidad cognitiva, sino por un desfase del desarrollo neuromadurativo en ese momento concreto" (recordemos que son un año menores que sus compañeros de enero).
Sin embargo, y a pesar de que estas diferencias tienden a diluirse progresivamente con la edad, especialmente a partir de la adolescencia, Ana Jiménez nos cuenta, como dato curioso, que en algunos de los estudios que se han llevado a cabo con población de alta capacidad intelectual han observado que una proporción elevada de los niños habían nacido en los primeros seis meses del año. "No obstante, este hallazgo debe interpretarse con mucha cautela, ya que no cuenta, hasta donde sabemos, con un respaldo científico sólido, y podría estar influido por muchos factores".
Uno de esos factores podría ser el efecto Pigmalión o de la profecía autocumplida, que viene a ser una predicción que, una vez formulada, es causa directa de que se haga realidad. De hecho, y a colación de la capacidad intelectual, el psicólogo estadounidense Robert Rosenthal llevó a cabo, en los años 60, un experimento junto a Lenore Jacobson, directora de un centro escolar de San Francisco.
Ese experimento consistió en hacer test de inteligencia a alumnos de entre 7 y 11 años de la escuela de Lenore Jacobson y en elegir a la mitad de ellos al azar para presentarlos como brillantes intelectualmente. Acerca de la otra mitad, dieron a conocer los resultados reales de los tests.
Y el experimento dio sus frutos: a finales de año, los alumnos que supuestamente tenían capacidades intelectuales brillantes obtuvieron mejores resultados académicos que aquellos cuyos tests los situaban en la media. Aquí, tanto las familias y los profesores como los propios alumnos han jugado un papel clave en la motivación: todos estaban convencidos de que podían, de sobra, brillar académicamente y lo hicieron.
Los niños nacidos en enero o febrero suelen mostrar, en los primeros cursos, mejor rendimiento académico, mayor madurez atencional y autorregulación, simplemente porque son más mayores desde el punto de vista evolutivo.
¿Podría tener algo que ver el efecto Pigmalión sobre el hecho de que se hayan detectado altas capacidades en más niños nacidos los primeros meses del año respecto a los nacidos a últimos, teniendo en cuenta que, desde muy pequeños, la mayoría de sus profesores los ven como más capacitados que a otros compañeros? Por el momento no hay respuesta a esta pregunta.
En todo caso, y para no caer posibles errores, "la evaluación de la inteligencia debe realizarse mediante pruebas estandarizadas, interpretadas por profesionales" -subraya profesora de Psicología de la Universidad CEU San Pablo- "y siempre considerando la edad cronológica y el contexto evolutivo del menor, evitando conclusiones basadas únicamente en el rendimiento escolar".

