El encantador pueblo de Cataluña donde nació Úrsula Corberó: a menos de una hora de Barcelona y con gran patrimonio arquitectónico y natural
Úrsula Corberó está viviendo sus primeros días como mamá de Dante, su primer hijo junto a Chino Darín y no puede ser más feliz. Una noticia que ha llenado de alegría a toda la familia y que la pareja, que mantiene una relación desde hace diez años, ha querido compartir con sus seguidores, mostrando sus primeras imágenes con el pequeño. Aunque estaba previsto que el bebé naciera en Buenos Aires, origen del recién estrenado papá, ha sido en Barcelona donde la intérprete ha dado a luz, una ciudad muy ligada a su vida personal y profesional, aunque sus raíces se encuentran en un rincón mucho más tranquilo y desconocido de la provincia.
Si bien la carrera de Úrsula Corberó despuntó cuando protagonizó La casa de papel y la repercusión internacional la ha llevado a trabajar y vivir fuera de España, su vínculo con Sant Pere de Vilamajor forma parte de su historia personal. Un sitio marcado por la cercanía, la vida de pueblo y un entorno natural que contrasta con los focos y las alfombras rojas.
“Antes de ser mujer, fui niña. Con mis sueños y mis miedos, pero siempre creí en mí misma. Tengo una familia que nunca me puso barreras y eso me permitió crecer en un lugar con oportunidades”. Así hablaba Úrsula de su infancia en este pequeño municipio de la comarca del Vallès Oriental, a menos de una hora de la capital catalana, y a los pies del macizo del Montseny.
Úrsula se siente orgullosa de sus orígenes y su pueblo, de la Torre Roja, un antiguo campanario románico que se ha convertido en su símbolo y recuerda su pasado medieval, cuando este fue capital del histórico Vall de Vilamajor. Donde está hoy la iglesia de Sant Pere y su exento campanario de piedra rojiza estuvo el núcleo primitivo, el más grande de los siete antiguos pueblos románicos o visigodos que lo conformaron.
La historia no se detuvo ahí y dos siglos después, a un par de kilómetros de distancia, en un cruce de carreteras muy transitadas, comenzó a crecer un nuevo núcleo urbano: la Vilanova de Vilamajor, lo que hoy se conoce como Sant Antoni. El hecho de que fuera un lugar de paso hizo que, con el tiempo, prosperara más Vilanova y, ya con más población, en el siglo XIX se independizó de Sant Pere. Ahora, cuando se habla de Vilamajor, se refiere en realidad la suma de dos núcleos con historia propia.
Muy cerca del templo se ven vestigios del antiguo castillo, construido por los condes de Barcelona como una fortaleza asociada a la administración de la corona y a controlar caminos importantes entre Barcelona y Girona. Cuenta la historia que la reina Petronila de Aragón dio a luz en él al futuro rey Alfonso I.
La fortificación tenía varias torres de defensa, un palacio, una iglesia, murallas y foso que protegían el conjunto y también fraguas y molinos, pero un gran terremoto golpeó el Vallès y destruyó gran parte de ella. Muchas estructuras colapsaron y parte de los materiales se reutilizaron para reconstruir casas y edificios del núcleo histórico. El más emblemático de los vestigios que se conservan es la Torre Roja, la principal del castillo, conocido como La Força.
San Pere de Vilamajor recuerda su historia cada mes de octubre, cuando celebra el festival Vilamagore Medieval y el pueblo se transforma en una villa medieval viva, evocando cómo era Sant Pere de Vilamajor en el siglo XII, cuando tenía un palacio condal. Durante esos días hay un mercado con puestos de oficios antiguos, recreaciones históricas, exhibiciones de combate, espectáculos de música y teatro y atracciones para toda la familia. De origen medieval también es el Canto de la Sibila, una tradición litúrgica que también ha sido recuperada por sus vecinos, que no llegan a 5000 repartidos por el núcleo antiguo, urbanizaciones y masías dispersas.
Pero el pueblo de Úrsula Corberó atrae, sobre todo, por su entorno natural. Si la ermita de Sant Lleïr, las fuentes del Cortès y del Sot y el camino de Can Puig son excursiones fáciles y cercanas, los recorridos por el Vallès y los bosques del Parque Natural del Montseny, Reserva de la Biosfera de la Unesco, ofrecen rutas de mayor recorrido.
En el centro de información La Mongia se puede consultar cómo seguir el de la Plana de Vilamajor y sus cinco variantes, el sendero del Pi Novell o la Riera de Vilamajor, que conectan tramos urbanos con naturaleza. Otros itinerarios llevan al Roble Gros, un árbol centenario con vistas al Montseny, a las crestas de Les Tres Términos y La Vallserena, que permiten contemplar los alrededores desde diferentes perspectivas, o al vecindario tradicional de Les Brugueres.






