El inesperado look de Alejandra de Hannover en el Baile de la Rosa 2026: lencería de lujo convertida en vestido de gala
El esperado Baile de la Rosa 2026 ha vuelto a convertir Mónaco en el epicentro del glamour internacional, con una edición especialmente simbólica marcada por su estética futurista bajo el lema Galaxy. Creado en 1954 por Grace Kelly y hoy presidido por Alberto II de Mónaco y Carolina de Mónaco, este evento benéfico volvió a reunir a lo más destacado del panorama social y aristocrático. En una noche en la que se echó especialmente de menos a Carlota Casiraghi, todas las miradas se centraron en Alejandra de Hannover, que brilló con luz propia. La hija menor de Carolina sorprendió con un vestido inesperado firmado por Prada, inspirado en la moda nocturna y la estética lencera. Acompañada de su pareja, Ben-Sylvester Strautmann —a quien muchos ya señalan como su prometido—, la princesa firmó uno de los looks más comentados de la velada.
Un look lencero reinterpretado en clave de alta moda
Lejos de los códigos clásicos del vestido de gala, Alejandra apostó por una propuesta arriesgada y profundamente evocadora. Su estilismo, completamente firmado por Prada, reinterpretaba la estética de la ropa de dormir de lujo, aquella que en otras épocas formaba parte de un ritual íntimo tan cuidado como vestirse para un gran evento.
El conjunto estaba compuesto por dos piezas claramente diferenciadas. Por un lado, un vestido de tirantes en tono azul, confeccionado en un tejido satinado que aportaba ligereza, caída y un brillo sutil. Minimalista en apariencia, esta base servía como lienzo para la verdadera protagonista del look: una especie de batín o sobrevestido largo, con transparencias y manga larga, delicadamente bordado con pedrería.
Esta pieza superior, ceñida a la cintura mediante un lazo, evocaba directamente las batas elegantes de antaño, elevando el concepto de lencería a una categoría casi ceremonial. El resultado era una silueta etérea, femenina y nostálgica, que recupera esa sensualidad clásica alejada de lo evidente.
Los complementos reforzaban esa estética depurada: un bolso mini de satén en tono gris azulado, también de Prada, y unos salones negros de punta afilada con acabado satinado. Los pendientes, en forma de lágrima y en un delicado azul, añadían un toque de coherencia cromática, mientras que su característico recogido pulido —muy clean look— y un maquillaje natural terminaban de construir una imagen elegante y contemporánea.
El Baile de la Rosa 2026: tradición, espectáculo y solidaridad
Celebrado en la icónica Salle des Étoiles del Sporting de Montecarlo, el Baile de la Rosa volvió a demostrar por qué es uno de los eventos más exclusivos del calendario internacional. Bajo la dirección creativa de Christian Louboutin, la edición de este año transformó el espacio en una auténtica escenografía galáctica, alineada con la temática Galaxy Rose Ball.
La familia Grimaldi ejerció de anfitriona en una noche donde no faltaron nombres destacados como Beatrice Borromeo o la princesa Charlene de Mónaco, ambas con looks igualmente deslumbrantes. También llamó la atención la presencia de la princesa Akiko de Japón.
Más allá del espectáculo, el evento mantiene su esencia solidaria: recaudar fondos para la Fundación Princesa Grace, dedicada a apoyar a personas en situación vulnerable y a la infancia desfavorecida. Una causa que sigue dando sentido a una noche donde moda, historia y compromiso se entrelazan.




