El motivo por el que Adriana Abenia pone a su hija, de 7 años, cascos para cancelación de ruido en los conciertos: "Son absolutamente recomendables"

El motivo por el que Adriana Abenia pone a su hija, de 7 años, cascos para cancelación de ruido en los conciertos: "Son absolutamente recomendables"

Adriana Abenia ha subido unas imágenes a su perfil de Instagram disfrutando junto a su hija Luna, de 7 años, de un concierto del grupo Viva Suecia: "Un plan contigo, Luna, es lo mejor del mundo. Por tu ilusión, el interés que pones, las grabaciones con tu improvisada cámara de agua con anillas y lo disfrutona que eres", escribía la reportera junto a las fotos. Lo que ha llamado la atención es que Luna lleva cascos con cancelación de ruido, algo que muchos consideran necesario únicamente en bebés o en niños mucho más pequeños.

Ahora que se aproxima la temporada de festivales y que muchas parejas optan por asistir a conciertos con sus hijos, hemos hablado con una experta para averiguar si son o no necesarios. La Dra. Jennifer Cueva, especialista en Otorrinolaringología con especial dedicación a la Otorrinolaringología Infantil y a la patología de la voz, nos da la respuesta.

Los niños tienen un oído más sensible porque su sistema auditivo aún está madurando y el daño por ruido puede ser irreversible.

Dra. Jennifer Cueva, especialista en Otorrinolaringología

Hace unos días, Adriana Abenia subía unas fotos a sus redes sociales en un concierto junto a su hija Luna, de 7 años. La niña llevaba unos cascos reductores de sonido. ¿Son necesarios a esta edad?

Sí, son absolutamente recomendables a la edad de Luna, 7 años, en conciertos donde el sonido supera fácilmente los 100-120 decibelios (dB). Los niños tienen un oído más sensible porque su sistema auditivo aún está en desarrollo, y la exposición sin protección a sonidos muy intensos puede dañar las células ciliadas del oído interno de forma irreversible.

En entornos ruidosos como un concierto, estos cascos pueden reducir el ruido entre 20 y 30 dB, lo que permite disfrutar del evento sin poner en riesgo la audición. Los niños tienen un oído más sensible porque su sistema auditivo aún está madurando y el daño por ruido puede ser irreversible.

¿Hasta qué edad es preciso que los niños lo lleven en un concierto o en un entorno de mucho ruido?

No existe una edad límite estricta, pero se recomienda utilizarlos al menos hasta la adolescencia tardía, aproximadamente entre los 16 y los 18 años, cuando el oído está completamente desarrollado. En conciertos o eventos que superen los 85 dB —el límite que la Organización Mundial de la Salud establece como seguro para niños— es recomendable utilizarlos siempre, independientemente de la edad, especialmente si la exposición supera los 15 minutos.

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¿Por qué es mucho más importante en el caso de bebés y de niños de muy corta edad?

En bebés y niños menores de 3 años el riesgo es mucho mayor. Su canal auditivo es más corto y recto, lo que puede amplificar el sonido y, además, todavía no cuentan con algunos mecanismos protectores del oído adulto, como el reflejo de contracción muscular ante ruidos intensos. Un solo evento ruidoso puede provocar pérdida auditiva permanente, además de estrés o problemas de sueño.

Por eso existen cascos antiruido adaptados a su tamaño que pueden utilizarse desde los tres meses.

Adriana Abenia, con su hija Luna en un concierto© adrianaabenia
Adriana Abenia, con su hija Luna en un concierto

¿Hay edades en las que desaconseja totalmente la exposición a conciertos?

Sí. Se desaconseja totalmente llevar a conciertos a niños menores de 2 años, ya que incluso con protección auditiva los niveles de ruido residual pueden superar los 90 dB, lo que puede resultar perjudicial para un oído aún inmaduro.

En niños de entre 2 y 5 años, si se acude a un evento de este tipo, es importante usar protección auditiva certificada, limitar la exposición a menos de 15 minutos y mantenerse alejados de los altavoces. En estos casos siempre debe priorizarse la seguridad del niño.

Un solo evento ruidoso puede provocar pérdida auditiva permanente, además de estrés o problemas de sueño.

Dra. Jennifer Cueva, especialista en Otorrinolaringología

¿La exposición breve a música fuerte puede causar daño auditivo en niños?

Sí. Incluso una exposición breve —de entre 15 y 30 minutos a niveles superiores a los 100 dB— puede provocar daños temporales como tinnitus (pitidos en los oídos) o hipoacusia inducida por ruido. Si estas exposiciones se repiten, el daño puede llegar a ser permanente en niños.

Estudios pediátricos señalan que exposiciones prolongadas por encima de 70 dB ya pueden implicar riesgo, y el volumen habitual en conciertos suele superar ampliamente estos niveles.

¿Qué señales de alerta indican que un niño podría estar sufriendo daño auditivo?

Conviene prestar atención a ciertos signos de alerta: que el niño hable más alto de lo habitual, no responda a sonidos suaves, se queje de pitidos en los oídos (tinnitus), muestre molestias ante ruidos fuertes o se cubra las orejas con frecuencia.

También pueden aparecer irritabilidad tras la exposición al ruido, problemas de concentración o dificultades en el rendimiento escolar. Ante cualquiera de estos síntomas, es recomendable consultar con un otorrinolaringólogo para realizar una valoración precoz.

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¿Qué tipo de protección auditiva es más adecuada para un niño: cascos, tapones especiales u otra opción?

Los cascos antiruido suelen ser la opción más adecuada para los niños, ya que son cómodos, no requieren inserción en el oído y permiten reducir el sonido entre 25 y 30 dB mientras se mantiene la percepción del entorno.

En menores de 5 años se recomienda evitar los tapones por el riesgo de ingestión o atragantamiento. Lo más recomendable es optar por modelos pediátricos de cascos, diseñados para edades entre 0 y 10 años. También existen orejeras específicas para casos de hipersensibilidad auditiva. Es importante elegir productos certificados con una reducción SNR entre 25 y 30 dB.

¿Cómo saber si unos cascos reductores están bien ajustados y realmente protegen?

Para que la protección sea efectiva, los cascos deben cubrir completamente la oreja sin dejar huecos y contar con una diadema ajustable que se adapte bien a la cabeza del niño sin ejercer demasiada presión.

Una forma sencilla de comprobar su eficacia es emitir un ruido fuerte: el sonido debería reducirse claramente, pero sin aislar completamente al niño del entorno. Es recomendable elegir modelos con certificación CE y un nivel de reducción SNR de al menos 25 dB, revisar su estado antes de cada uso y sustituirlos si presentan daños.