El Partido Socialista y la extrema derecha de Chega pasan a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Portugal

El Partido Socialista y la extrema derecha de Chega pasan a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Portugal

Los candidatos del Partido Socialista, António José Seguro, y de la extrema derecha, André Ventura, pasarán a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal, con el 97% de los votos escrutados. Estos resultados confirman el giro radical del país vecino ya que un candidato de la derecha populista luchará por primera vez por presidir el país en una segunda vuelta.

André Ventura no consiguió ganar la primera vuelta, como pronosticaban algunos sondeos, pero fue segundo a una gran distancia del candidato del centroderecha apoyado por el Gobierno, Luís Marquês Mendes, que quedó en una increíble quinta posición. Las elecciones las ganó el candidato socialista, António José Seguro, al conseguir concentrar el voto antiultra, con un 30,8% de los sufragios con el 97% escrutado.

Le siguió el líder de Chega, con un 23,9%. El 8 de febrero, por tanto, los portugueses tendrán que elegir si prefieren que presida la república un socialista clásico -Seguro ha hecho una campaña basada en la moderación- o el radical Ventura.

El candidato populista acabó la campaña electoral elogiando al dictador José Salazar, clamando contra los inmigrantes y contra los gitanos y llamando a la "rebelión de un país que no acepta ser invadido, humillado, ni reemplazado". Finalmente, quedó segundo, pero desbancando a todos los demás candidatos conservadores. Ventura ha utilizado durante la campaña el lema Dios, patria, familia, trabajo, rememorando también a Salazar, socio europeo del dictador Francisco Franco durante décadas.

Como aseguró Ventura en la noche del domingo, "ha nacido una nueva derecha en Portugal" y "será preciso unir esfuerzos para impedir que un socialista entre en Belém [la sede de la Presidencia de Portugal]".

Frente a Chega, el Partido Socialista, que hace ocho meses obtuvo el peor resultado de su historia en Portugal, emergió contra todo pronóstico con unos registros excelentes. De hecho, esa fue la mayor sorpresa de la noche. Seguro empezó la campaña con pocas expectativas. Pero a medida que descollaban los candidatos populistas y se desinflaba el impulsado por el Gobierno, fue ganando posiciones hasta obtener ayer casi el 31% de los votos.

El Partido Socialista, en el peor momento de su historia, consigue ganar la primera vuelta con una enorme ventaja (casi 20 puntos) sobre el Partido Social Demócrata (PSD) que gobierna el país.

Seguro ha hecho una campaña centrada, se ha erigido como un candidato transversal que ha lanzado muchos guiños al centroderecha e incluso a la derecha moderada, exhibiendo el apoyo de estrechos colaboradores del ex primer ministro Pedro Passos Coelho o del ex vicepresidente del CDS (derecha) João Varandas. Esa estrategia le ha dado excelentes frutos en un país hoy escorado a la derecha (casi el 70% de los diputados nacionales son de formaciones conservadoras).

De hecho, buena parte de la izquierda -incluso desde dentro del PS- ha renegado de él por considerarle "muy próximo a la derecha".

El duelo definitivo entre Ventura y Seguro será el 8 de febrero. La mayoría de los expertos aseguran que el socialista será el ganador, ya que reunirá a la izquierda, al centro y a gran parte del centroderecha contra el populista Ventura. Como aseguró rotundo a EL MUNDO el director de Contexto Político de LLYC Portugal, Nuno Magalhães, "está claro que en una elección a dos, el adversario de Ventura será el próximo presidente de la República".

Hasta la quinta posición se hunde el ex ministro conservador Luís Marquês Mendes, el candidato apoyado por el Partido Social Demócrata (PSD), el Gobierno y el primer ministro, con sólo un 11,7% de los votos. Por encima de Marquês se situó otro candidato populista, João Cotrim, apoyado por Iniciativa Liberal, con un 15,7%. E incluso el almirante Henrique Gouveia e Melo, con un 12,3%.

Marquês cargó anoche sobre sus espaldas toda la responsabilidad de la derrota: "la responsabilidad es mía y sólo mía", exculpando al Gobierno. Y anunció que en la segunda vuelta no apoyará ni al PS y ni a la extrema derecha y dará libertad de voto a sus simpatizantes.

Los resultados de este domingo suponen sobre todo un duro golpe para la coalición de centroderecha en el Gobierno, Alianza Democrática. Varios analistas consideran que el primer ministro, Luís Montenegro, cometió un "grave error" apoyando al ex ministro Marquês Mendes "demasiado pronto". Los candidatos a las presidenciales de Portugal no representan a los partidos, sino que son listas personalistas. Las formaciones políticas después les dan su apoyo de forma más o menos explícita.

Y Montenegro "lo hizo con mucha intensidad y desde el principio", relata a este diario la periodista política Margarida Davim, del semanario Visão, lo que ahora le va a pasar una dura factura.

Un triunfo de Ventura en la segunda vuelta sería "una auténtica pesadilla para él", añade Davim, ya que el objetivo de Chega es liderar la derecha y superar a Alianza Democrática también en las legislativas. Por ello, una victoria del candidato socialista sería mucho más llevadera para un Montenegro, que queda así muy tocado.

A lo largo de toda la jornada, los electores portugueses acudieron en masa a votar en las elecciones presidenciales. Hasta las 16:00 horas, el 45,51% de los 11 millones de votantes lusos habían ejercido ya su derecho al voto, 10 puntos más que hace cinco años y ocho puntos más que hace 10.

De hecho, esta participación es la más alta de las últimas décadas. La gran cantidad de candidatos con posibilidades de pasar a la segunda vuelta (hasta cinco) y que estos comicios sean los más abiertos y disputados de la historia de Portugal han animado a los portugueses a acercarse a las urnas.

En 2021, todavía con los coletazos de la pandemia del Covid, la participación a la misma hora era de un 35,44%. Pero en 2016, sin ninguna pandemia a la vista, fue de un 37,69%.

El candidato de la extrema derecha, André Ventura, tenía muchas posibilidades de pasar a la segunda vuelta, según todas las encuestas. Eso también ha tenido un importante efecto movilizador, según los expertos, tanto para sus partidarios, que son muchos, como para los que no quieren a un populista extremista como presidente del país.

Hay que retroceder 20 años para encontrar una cifra similar. De hecho, la participación es práticamente la misma que en 2006 (45,56%), año de la primera elección de Aníbal Cavaco Silva. En 2011, el 35,16% de los votantes había votado a esa hora, cinco puntos menos que en 2026.

Las elecciones se han desarrollado sin incidentes en todo el país, donde más de 11 millones de personas están convocadas a elegir al presidente que sustituirá a Marcelo Rebelo de Sousa. Portugal es un régimen semipresidencialista y el jefe del Estado tiene amplios poderes: puede hacer dimitir al Gobierno, disolver la Asamblea de la República y convocar elecciones o vetar determinadas leyes.