El pueblo de Ávila con un palacio de la Casa de Alba donde veraneaba Goya

El pueblo de Ávila con un palacio de la Casa de Alba donde veraneaba Goya

En el siglo XVIII, los veranos en Madrid resultaban sofocantes debido a las altas temperaturas, por lo que las familias importantes buscaban refugio en zonas de montaña con un clima mucho más amable. Al estar situada al pie de la Sierra de Gredos, Piedrahíta ofrecía ese ‘aire acondicionado’ natural, que permitía a los nobles mantener su ritmo de vida habitual en un ambiente más benigno y sosegado, lejos del calor y el bullicio de la capital.

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Ante la necesidad de una residencia donde pasar la época estival, Fernando de Silva, XII duque de Alba y abuelo de la célebre Cayetana, que era un hombre culto y profundamente influido por la moda francesa, decidió derribar el antiguo castillo medieval familiar de los señores de Valdecorneja y levantar en su lugar un palacio barroco de dos alturas que rompiera con la sobriedad castellana y evocara el refinamiento de una pequeña corte europea.

Palacio de la Casa de Alba de Piedrahíta, Ávila© @turismo_de_avila

Para figuras como la famosa duquesa, Piedrahíta representaba, además, la libertad. Lejos de la mirada rígida de la corte de los Reyes en Madrid, aquí podía saltarse el protocolo, vestirse de ‘maja’, mezclarse con la gente del pueblo en las romerías y disfrutar del campo. Esa atmósfera de relax y diversión fue la que terminó de convencer a Goya para instalarse allí durante un par de temporadas. Para el pintor, el pueblo no era solo un lugar de descanso, sino un estudio al aire libre donde podía retratar la alegría popular y los paisajes luminosos que tanto contrastaban con la seriedad de sus encargos oficiales.

EL VERSALLES ABULENSE

Varios siglos después, Piedrahíta sigue conservando ese aire de otra época, que se empieza a apreciar a las puertas del palacio, cuya fachada de estilo neoclásico recuerda a los palacetes franceses. De hecho, el conjunto es conocido como el “Versalles abulense”.

Palacio de la Casa de Alba de Piedrahíta y Fernando de Silva, XII duque de Alba y abuelo de la célebre Cayetana
Fernando de Silva, XII duque de Alba y abuelo de la célebre Cayetana.

D.ª María Teresa del Pilar Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, más conocida como Cayetana de Alba (la musa de Goya) dotó al palacio de un interesante ambiente cultural que lo convirtió en el centro de reunión de artistas e intelectuales de la época, entre los que se encontraba su pintor favorito: Francisco de Goya. Se dice que el genio aragonés se sentía tan a gusto aquí que se inspiró en los paisajes y en la gente del pueblo para pintar algunos de sus famosos cuadros, como El Verano y La Vendimia. La fiesta Piedrahíta Goyesca que se celebra en el mes de junio evoca aquellos tiempos.

Piedrahíta Goyesca, Ávila© Turismo de Piedrahíta
Piedrahíta Goyesca.

A diferencia de otros palacios que son museos, el palacio hoy tiene mucha vida, pues una parte del edificio se utiliza como colegio público y biblioteca y es curioso ver a los niños entrar y salir de un monumento nacional para ir a clase. Delante del edificio, una escultura recuerda al aristócrata que impulsó la gran transformación del palacio en una residencia de estilo más afrancesado. Los jardines de la parte trasera están abiertos al público y son el lugar ideal para dar un paseo tranquilo, o simplemente disfrutar de la vista de la Sierra de Gredos al fondo.

Jardines del Palacio de la Casa de Alba de Piedrahíta, Ávila© Turismo de Piedrahíta
Jardines del Palacio de la Casa de Alba.
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MUCHO MÁS QUE UN PALACIO

Aunque el palacio despierta buena parte de la atención, Piedrahíta tiene otros rincones encantadores. La plaza de España es el corazón de esta villa nacida al abrigo del poderoso señorío de Valdecorneja, con sus soportales de piedra, la iglesia gótica de Santa María la Mayor, que parece más una fortaleza —en su interior alberga un museo con piezas antiguas de arte sacro muy interesantes—, el pilón central que los propios duques de Alba regalaron al pueblo hace siglos y varios bares y terrazas, como La Cabaña (barlacabana.es), donde sentarse y probar, con más o menos apetito, desde las típicas patatas revolconas a un chuletón de vaca de un kilo, de esos que obligan a tomarse la sobremesa con calma. Muy cerca, en la calle Pastelería, el restaurante Goya es un clásico de la localidad para degustar cocina tradicional (hostaldegoya.com).

Iglesia de Santa María la Mayor, Piedrahíta, Ávila© @turismo_piedrahita
Iglesia de Santa María la Mayor.

Caminando por las calles empedradas de la capital del valle del Corneja se ven otros edificios interesantes, como el ayuntamiento que ahora acoge el archivo municipal —conserva la partida de nacimiento del Gran Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, de 1507— y la casa del poeta Gabriel y Galán, que ejerció su magisterio en la villa. Esta fue casa del administrador del Duque de Alba, estación telegráfica, consultorio de salud, escuela y residencia del maestro.

Convento de santo Domingo, Piedrahíta, Ávila© @turismo_piedrahita
Convento de Santo Domingo.

Otros lugares que llaman la atención: el convento o iglesia de las carmelitas descalzas —que guarda en su interior una obra del pintor Alonso Cano— y, al pie del camino de la cañada, las evocadoras ruinas del convento de Santo Domingo, fundado por el segundo señor de Valdecorneja y su mujer, ahora convertido en el cementerio.

plaza de toros de Piedrahíta, Ávila© @turismo_piedrahita
La plaza de toros acoge la Escuela de Equitación y Doma Vaquera Tradicional.
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La ermita de la Virgen de la Vega acoge a la patrona del valle, lugar de una célebre romería el primer lunes después de Pentecostés. Y la plaza de toros, con un graderío de piedra, la Escuela de Equitación y Doma Vaquera Tradicional.

Parapente en el puerto de Peñanegra, Piedrahíta, Avila© Shutterstock
Parapente en el puerto de Peñanegra.

EL PARAÍSO DEL PARAPENTE

Piedrahíta no es solo piedras e historia, es mundialmente famosa por el vuelo libre. Desde abril a finales de octubre, si se mira al cielo un día despejado, es muy probable ver decenas de parapentes de colores que bajan desde el puerto de Peñanegra y aterrizan en las praderas cercanas. Buen punto de observación del valle, como lo es también el castillo de El Mirón.

Después de recorrer 40 kilómetros, las aguas del Corneja se unen con las del Tormes, el río que baña El Barco de Ávila, que también tiene un monumento vinculado a la Casa de Alba, su castillo, donde poner fin a este recorrido que descubre la historia de tan noble familia.