Emmanuel Macron se ofrece como mediador para evitar que el Líbano "sea arrastrado a la guerra"
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Emmanuel Macron recalcó el viernes que "Francia no está en guerra", pero sus últimos movimientos hacen temer una implicación cada vez mayor de París en el conflicto de Oriente Próximo por cuenta de la explosiva situación del Líbano tras los ataques israelíes. Macron envió el jueves a Beirut a su jefe de Estado Mayor, el general Fabien Mandon, y se ha comprometido mandar "vehículos blindados, apoyo logístico y asistencia humanitaria" al país con el que mantiene fuertes vínculos históricos, económicos y políticos.
Macron ha estado en contacto constante esta semana con el presidente Joseph Khalil Aoun y con el primer ministro Nawaf Salam (ex presidente de la Corte Internacional de Justicia). El presidente francés se ha ofrecido como mediador en el conflicto y ha advertido al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que se abstenga de lanzar a una ofensiva terrestre contra su país vecino con la excusa de acabar con la milicia de Hizbulá.
"Se debe hacer todo lo posible para evitar que el Líbano vuelva a ser arrastrado a al guerra", fue el mensaje que Macron trasladó también esta semana a Donald Trump en su primera conversación telefónica desde los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán el pasado fin de semana.
Macron admitió estar "muy preocupado por el desplazamiento de miles de civiles libaneses que actualmente huyen del sur" y ha presentado su propio plan para el fin de las operaciones militares, impulsado por Fabien Mandon tras su llegada a Beirut. Mandon se enfrenta sin embargo al hecho de la debilidad de las autoridades libanesas para controlar la situación y lograr un desarme por parte las milicias de Hizbulá, financiada por el régimen iraní.
"Hizbulá debe renunciar a las armas, respetar el interés nacional y demostrar que no es una milicia a las órdenes de un país extranjero", recalcó Macron. "Ha de permitir también que los libaneses se reúnan para preservar su país", agregó en referencia al éxodo masivo del sur y del propio Beirut, golpeado por los bombardeos israelíes.
"Francia no está librando una guerra en la región", escribió por otra parte Macron en la redes sociales, desmarcándose de los ataques de EEUU y de Israel. El presidente francés recalcó sin embargo que su país está "al lado del Líbano" y que su misión es "proteger a los franceses".
Los últimos movimientos, incluida la entrada en el Mediterráneo del portaaviones Charles de Gaulle, apuntan sin embargo a una mayor implicación de Francia en el conflicto y a una posible fricción con Estados Unidos por cuenta de los ataques israelíes a el Líbano.
Francia mantiene grandes vínculos con el país desde el "mandato" para Siria y el Líbano auspiciado por la Sociedad de Naciones tras la disolución del imperio Otomano. Francia ayudó a crear el Estado del Gran Líbano en 1920 y gran parte de las instituciones políticas y administrativas (incluida la Constitución) fueron inspiradas en el modelo francés. El francés se convirtió en la lengua preferente de la educación y la diplomacia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el general De Gaulle reconoció la independencia bajo la autoridad de "Francia Libre". Las tropas francesas abandonaron en 1946 del país, que ha vivido desde entonces en litigio casi permanente con Israel y lastrado por guerras civiles. Pese a las misiones de la ONU para reorganizar el Gobierno y las fuerzas armadas, la presencia de milicias armadas ha sido siempre una permanente causa de conflicto.
Francia ha reforzado sin embargo en los últimos años sus lazos con Líbano, en paralelo con Jordania y con países como Emiratos Árabes, como una forma de mantener su influencia en Oriente Próximo. Se estima que unos 23.000 ciudadanos franceses viven en el Líbano, y unos 400.000 en toda la zona del Golfo. El presidente Macron recalcó esta semana la disposición de su país de participar en acciones "estrictamente defensivas" para garantizar la seguridad de los ciudadanos franceses.
