España-México, lazo fraterno desde la cancha

España-México, lazo fraterno desde la cancha

Sobre el trofeo se lee: Copa Centenario, Campeón Real Club Español. La fecha septiembre 25 de 1921. Se trata del torneo de futbol organizado por Álvaro Obregón con motivo de los primeros 100 años de la consumación de la Independencia, cuya final, paradójicamente, fue disputada por dos equipos procedentes del país del que México se independizó.

A un lado del galardón se observa un cuadro y otro trofeo, estos corresponden a la 1a Copa de la Liga Mayor de Futbol del DF. El año: 1943-44, cuando ya participaron equipos como el Atlante, Atlas, Chivas, América o Marte, pero donde se coronó campeón el Club Asturias, también integrado por jugadores ibéricos.

Ambos laureles, pero también el trofeo original que la selección femenina de futbol de España levantó en 2023 como campeonas del mundo, forman parte de las dos exposiciones con las que el Centro Cultural de España en México (CCEMX) se une a la fiebre mundialista.

A unos pasos del Zócalo, donde se ubica el más grande Fan Fest de la Copa del Mundo, el recinto (República de Guatemala 18, Centro Histórico) alberga “Cuando España jugó en México. Historia de goles, migración y hermandad”, exposición histórica que repasa más de 100 años de presencia española en el futbol mexicano; y la brevísima “Un país, una selección”, que enaltece los logros de La roja, tanto masculinos como femeninos, pero vinculados con México, a través de la camiseta 9, autografiada por Emilio Butrageño, quien jugó en el Atlético Celaya sus últimos años.

“Hace un año empezamos a valorar que siendo el 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil Española merecía poner en relieve tanto el conflicto como la llegada de los españoles en el exilio a México. A partir de ahí también vimos que era el 40 aniversario del Mundial de México 86, pero cuando empezamos a excavar y a investigar supimos que debíamos retrotraernos más allá, porque la historia del fútbol español en México va bastante más atrás”, cuenta el curador Aitor Pedrueza.

La exposición se divide en cuatro secciones: Identidades en juego, que va de 1912 a 1936, donde se trata el tema de la migración y de los primeros clubes de origen español; le sigue El balón como refugio, que va de 1936 a 1950, y aborda la guerra, el exilio, los conflictos deportivos y la revolución del futbol profesional.

Más adelante le sigue De la memoria a la gloria, que va de 1970 a 2000, donde se habla de la democracias, los tres mundiales qué unen a México y España, así como el arribo de los jugadores ibéricos al país; el último segmento es El juego continúa y va del 2001 a la actualidad, con temas como el futbol femenino, los españoles naturalizados y los horizontes del Mundial que inicia hoy.

En 1937, dice Pedrueza, “se produce la gira de la selección vasca y del Barcelona, que intentaban recaudar dinero para la causa republicana, contra el golpe de Estado que había dado Franco en España. Muchos de esos jugadores se quedaron después de la Guerra Civil Española, no pudieron regresar por temas políticos y por ideales, y se integraron a lo que fue la liga mexicana, primero integrados en los clubes de origen español”.

De esta forma, las vitrinas en el CCEMX contienen desde carteles promocionales, programas de mano, documentos hemerográficos u objetos como botines de la primera mitad del siglo XX, balones de cuero, trofeos, camisetas o incluso juguetes. Una sección especial está dedicada a Butrageño, uno de los astros españoles más queridos en México, del que se recuerda su paso por el Club Celaya, entre 1995 y 1998, de él se exhiben tarjetas, revistas y promocionales.

La supremacía de los equipos españoles en México se terminó en el gobierno de Manuel Ávila Camacho, cuando se limitó a constituirlos totalmente con jugadores ibéricos. “En 1950 abandonan la liga mexicana, y algunos jugadores pasan a equipos mexicanos, el Atlante, el Necaxa. Cuando ya son mayores y se retiran nos quedamos un poco huérfanos de españoles, pero llega la época de los mundiales y empiezan a llegar otros españoles profesionales que vienen a disputar la liga, y regresa Hugo Sánchez”.

Las rivalidades siempre surgieron, pero advierte que imperaron los lazos. “Al final el futbol es una excusa sobre la que hemos querido pivotar. El sentido inicial era precisamente unir dos pueblos, dos naciones, que al final, si lo pensamos bien, somos los mismos a nivel de identidad, a nivel de lenguaje, a nivel de cultura, estamos totalmente involucrados, somos parte del mismo tronco”.

“Hubo conflictos, hubo peleas, hubo disputas dentro y fuera del campo, hasta se quemó el estadio Asturias en un partido en 1939, contra el Necaxa, que era de madera, pero más allá de eso, el pozo que queda es precisamente la fraternidad, que para nosotros era muy importante, porque si lo miramos con distancia, esos jugadores españoles que vinieron tuvieron hijos. Estamos hablando de que es muy difusa la línea entre lo que era español y lo mexicano, y todo converge, se diluye y se fusiona en lo que hoy somos, los españoles y los mexicanos, un pueblo muy unido”, considera el curador.
 

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