Grupo de jóvenes entra ilegalmente a la casa de los narcosatánicos y esto encontraron | VIDEO

Grupo de jóvenes entra ilegalmente a la casa de los narcosatánicos y esto encontraron | VIDEO

Un grupo de jóvenes dedicados a las exploraciones urbanas en México decidió acceder a una de las casas de los narcosatánicos, un grupo delictivo que operó en México durante los años ochenta hasta que fueron desarticulados por las autoridades. En este lugar se encontraron toda clase de curiosidades. 

Lo que más llamó la atención de los internautas, es que no siguieron las reglas de las exploraciones urbanas, pues tocaron muchas de las cosas que había. También se pueden ver paredes que aún tienen restos de sangre, así como una pared llena de nombres y con dibujos alusivos a la muerte

El grupo utilizaba una residencia urbana ubicada en la calle de los Geranios, en la colonia Jardín. Esta propiedad funcionaba como centro de reunión y vivienda para los líderes de la secta cuando se encontraban en la ciudad. Al igual que el rancho donde tiraban los cuerpos, el inmueble quedó en estado de abandono, pues hoy se encuentra en ruinas. Noticias Relacionadas

¿Quiénes fueron los narcosatánicos?

Los narcosatánicos fueron un grupo delictivo que operó en Matamoros, Tamaulipas, durante la década de los ochenta, liderado por el cubanoestadounidense Adolfo de Jesús Constanzo, apodado "El Padrino", y Sara Aldrete, conocida como "La Madrina". La organización mezclaba el tráfico de drogas con rituales violentos derivados de una interpretación distorsionada de creencias afrocubanas como el Palo Mayombe. Los integrantes del grupo creían que mediante sacrificios humanos obtenían una protección sobrenatural que los volvía invisibles ante las autoridades o resistentes a las balas.

El caso alcanzó notoriedad internacional en 1989 tras la desaparición de Mark Kilroy, un estudiante estadounidense que se encontraba en México por vacaciones de primavera. La investigación llevó a la policía al rancho "Santa Elena", donde descubrieron una fosa con restos humanos y un caldero utilizado en las ceremonias del culto. El hallazgo reveló que la banda torturó, pero también asesinó a diversas personas bajo la dirección de Constanzo, quien convenció a sus seguidores de que el poder de sus deidades dependía de la crueldad de las ofrendas.

El fin de la agrupación ocurrió en mayo de ese mismo año, cuando la policía cercó a los líderes en un departamento de la Ciudad de México. Ante la imposibilidad de escapar, Constanzo ordenó a uno de sus colaboradores que le disparara, falleciendo en el sitio junto a su ayudante principal. Sara Aldrete y otros miembros recibieron sentencias de prisión por su participación en los crímenes.