Irán y Estados Unidos reivindican su soberanía sobre el Estrecho de Ormuz tras el fracaso de las conversaciones
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Irán y Estados Unidos reivindicaron su soberanía sobre el Estrecho de Ormuz con ataques contra embarcaciones, poniendo en peligro el frágil alto el fuego vigente tras el fracaso de las conversaciones de paz en Islamabad. En un nuevo ojo por ojo, Estados Unidos capturó tres petroleros iraníes más allá del Golfo Pérsico, en aguas de Asia, mientras Irán reivindicó un asalto de sus fuerzas contra dos embarcaciones en el Estrecho de Ormuz. Washington insiste en que mantiene el control total de este paso marítimo vital, a la par que Teherán advierte que no se podrá avanzar en las negociaciones para finiquitar el conflicto si Estados Unidos no levanta el bloqueo.
Esta escalada amenaza con sacudir de nuevo los mercados internacionales y podría convertirse en "la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia", alertó la Agencia Internacional de Energía (AIE), debido a la incertidumbre que pesa sobre este enclave estratégico, por donde cruzaba antes de la guerra el 20% de petróleo mundial y otras energías.
Estados Unidos interceptó tres petroleros sancionados en el Océano Índico que, según el Pentágono, transportaban petróleo procedente de Irán. Los buques de bandera iraní fueron abordados cerca de India, Malasia y Sri Lanka, según informaron fuentes marítimas y de seguridad a medios estadounidenses. "Continuaremos con la vigilancia marítima global para desarticular redes ilícitas e interceptar buques que presten apoyo material a Irán, dondequiera que operen", declaró el departamento de Defensa estadounidense. Se trata de la segunda ronda de ataques estadounidenses en el Índico desde que empezó el conflicto, tras el hundimiento a principios de marzo, de una fragata iraní frente a la costa sur de Sri Lanka.
Mientras, en el Golfo Pérsico, el presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que el Estrecho de Ormuz está "completamente cerrado" hasta que Irán acepte negociar un acuerdo. "Ningún barco puede entrar ni salir sin la aprobación de la armada de Estados Unidos", declaró en sus redes sociales. Horas antes, el líder republicano compartió una publicación del comentarista Marc Thiesses, en la que aboga por asesinar funcionarios iraníes que se opongan a la diplomacia con Washington.
Trump también ordenó al ejército que "dispare y destruya cualquier embarcación" iraní que coloque minas en el Estrecho y aseguró que sus fuerzas trabajan "al triple de su capacidad" para despejar la zona de estos explosivos. Según una evaluación del Pentágono, limpiar toda la zona de minas podría prolongarse durante seis meses, informó el Washington Post.
Irán respondió asaltando dos buques de carga que cruzaban el paso hacia el Golfo de Omán. La Guardia Revolucionaria -el cuerpo de élite del ejército- publicó un vídeo de uno de sus comandos acercándose a los cargueros con una lancha patrulla, encaramándose a los barcos y tomando el control de la tripulación con facilidad.
El buque Epaminondas -de bandera liberiana y propiedad griega- confirmó que las fuerzas iraníes abordaron el buque, aunque señaló que todos los 21 tripulantes se encontraban a salvo, informó la naviera helena. La otra embarcación, MSC Francesca, era de bandera panameña. Ambos buques sufrieron daños en el casco y camarotes durante el ataque, según el periódico griego Ekathimerini.
La emboscada fue celebrada tanto por los medios afiliados al gobierno como por altos cargos del régimen. El jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, defendió el asalto, asegurando que las embarcaciones fueron "sometidas a la justicia".
El vicepresidente del Parlamento, Hamidreza Hajibabaei, también respaldó la acción militar y anunció que el peaje que Teherán pretende imponer a todos los buques por cruzar el Estrecho empieza a dar frutos. Hajibabaei informó que la República Islámica empieza a tener los primeros ingresos por el tránsito de navíos, aunque no dio más detalles de quién ni cuánto se ha pagado.
Pese a la muestra de fuerza, algunos funcionarios continúan asegurando que el régimen está dispuesto a negociar, aunque por el momento prima la desconfianza con Washington ante la vigencia de su bloqueo contra los puertos iraníes. "Además de estar preparado para negociar, Irán debe mantenerse en alerta máxima ante cualquier escenario", advirtió el portavoz de Exteriores, Esmail Baqaei.