Juárez: el constructor del Estado mexicano
El libro de Pedro Salmerón sobre el presidente Benito Juárez lleva un título preciso: Juárez, la rebelión interminable. Toda la vida de Juárez, desde lo personal hasta lo político, es una batalla contra el orden establecido, contra una sociedad de castas que condensaba el clasismo, el racismo y el colonialismo.
Juárez rompe las barreras de la discriminación y logra abrirse paso desde la adolescencia gracias a dos factores: su espíritu esforzado e indomable y las instituciones educativas que empezaron a forjar los primeros gobiernos liberales, como el de Valentín Gómez Farías.
Pronto se hizo de una buena reputación, derivada de su amor por el estudio, su disciplina de trabajo, su honestidad y el respeto por la gente.
Rechazó con firmeza la ignorancia y el oscurantismo. Abrazó las ideas liberales, republicanas, federalistas y de justicia. Se incorporó a la Masonería, espacio que reunía y formaba políticos liberales. En una carta, Juárez dice: “¿Por qué soy masón? Porque los masones son amigos del pobre y del desgraciado”.
Desde la juventud inició una triple carrera, legislativa, judicial y en la administración pública. Fue juez, diputado local y, en 1846, gobernador de Oaxaca.
Dice Ralph Roeder, en su libro Juárez y su México: “Todos los relojes del gobierno de Oaxaca se sincronizaban a las 9 am, en el momento en que el gobernador Benito Juárez llegaba”. Como gobernador, también aplicó un régimen de austeridad republicana, pregonando con su ejemplo la justa medianía en la remuneración de los servidores públicos.
Fue perseguido por la dictadura de Antonio López de Santa Anna. Se refugió en Estados Unidos. Y regresó a México en 1854 para unirse a la Revolución de Ayutla, encabezada por el general Juan Álvarez.
Se integró al gabinete del presidente Ignacio Comonfort, y promovió la ley para abolir los fueros eclesiásticos y militares.
Ya con la Constitución de 1857 pasó a ser presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y cuando el conservador Félix Zuloaga dio un golpe de Estado, Juárez asumió la Presidencia legítima de México.
Encabezó la guerra de los tres años contra los conservadores, al término de la cual Juárez decretó las Leyes de Reforma, con las cuales separó al poder político del poder eclesiástico, fundó un Estado laico, creó el Registro Civil, nacionalizó los bienes del clero e instituyó la libertad de cultos.
Derrotados en 1860, los conservadores fueron a Europa en búsqueda de un Monarca, lo cual precipitó la intervención francesa en 1861. Juárez defendió la soberanía nacional con el principio de la No Intervención. Después de cinco años de guerra, Juárez logró expulsar a los invasores. Por fin, había nacido el Estado mexicano.
POR MARTÍ BATRES GUADARRAMA
DIRECTOR GENERAL DEL ISSSTE
@MARTIBATRES
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