La actriz Ruthie Henshall recuerda su historia de amor con el príncipe Eduardo: "No quería pillarle por sorpresa y quería asegurarle que no se trataba de airear intimidades"
Cuando echa la vista atrás, hay una etapa de su vida por la que Ruthie Henshall siente una nostalgia muy especial. Fueron los últimos años de ladécada de los ochenta, una época que ella describe como la edad de oro del teatro". En 1987 tenía 20 años, estaba a las puertas de la fama y protagonizaba su primer gran espectáculo en el West End, Cats. Al año siguiente, su camino se cruzó con el de un joven príncipe Eduardo, entoncesde 23 años, y ambos iniciaron una relación sentimental intermitente que se prolongó durante cinco años y que llevó a Ruthie en el centro del círculo más íntimo del príncipe. Es ese periodo de su vida el que Ruthie, hoy de 59 años, ha convertido en el eje de sus nuevas memorias, tituladas The Showgirl and the Prince (La Corista y el Príncipe). Y, aunque sabe que algunos de los detalles que revela sobre quien hoy es el duque de Edimburgo darán lugar a titulares sensacionalistas, el enfoque del libro es puro y sencillo.
Años embriagadores
"Es una historia de amor con el teatro musical de los años ochenta y noventacomo telón de fondo", cuenta a HELLO! durante esta exclusiva sesión fotográfica y entrevista. "Fue la época en la que llegaron todos los grandes mega musicales y se respiraba un ambiente de optimismo y brillantez. Las experiencias y el romance hicieron de aquellos años una etapa verdaderamente embriagadora". Y así fue. Ruthie y Eduardo, hoy de 62 años, se conocieron en 1988, cuando él trabajaba como ayudante de producción para la Really Useful Theatre Company, de Andrew Lloyd Webber. El romance no tardó en florecer y continuó mientras aquella joven promesa de Bromley conseguía un gran papel tras otro en musicales como Les Misérables, Miss Saigon y Crazy for You.
Pero el rumbo cada vez más diferente de sus respectivas carreras, unido al esfuerzo que suponía mantener su relación en secreto, acabó pasando factura a la pareja. Tras varias rupturas breves y posteriores reconciliaciones, pusieron fin a su relación definitivamente cinco años después, cuando ambos comprendieron que Ruthie nunca sería capaz de relegar su carrera a un segundo plano.
"No creo que hubiera sido una muy buena integrante de la Familia Real y jamás habría podido quedarme sentada viendo a otras personas hacer aquello que tanto me apasiona", nos dice.
La idea de escribir The Showgirl and the Prince surgió cuando Ruthie estaba ordenando unas cajas en su garaje y encontró sus diarios, junto con algunas cartas de amor que Eduardo le había escrito. Después de decidir poner la historia por escrito, avisó a su antiguo novio. "Me dio las gracias", nos cuenta. "No quería pillarle por sorpresa y quería asegurarle que no se trataba de airear intimidades. Mi experiencia junto a él y a su familia fue realmente muy bonita."
Detalles sinceros
En el momento de nuestra entrevista, Eduardo aún no había leído el libro. "Espero que no se sonroje demasiado", dice Ruthie con la franqueza que lacaracteriza, y añade que sintió que su historia habría sonado poco auténtica sino hubiera incluido algunos detalles íntimos. "Una historia de amor es una historia de amor. No creo que fuera la historiacompleta si no hubiera incluido ese aspecto, y nosotros vivimos una relación muy apasionada. Tuvimos intimidad, y eso forma parte de una relación amorosa. No iba a describir su cuerpo y espero que la gente entienda que es un hombre de temperamento caliente (apasionado)." Entre esos detalles figura la descripción de una noche que la pareja pasó junta en vísperas del Trooping the Colour. "Yo solía mantenerlo despierto toda la noche", dice.
¿Se sintió tentada de omitir alguno de los pormenores de su romance? "No soy esa clase de chica", responde entre risas. Sus hijas con su exmarido, Tim Howar -Lily, de 23 años, artista, y Dolly, de 21,aspirante a actriz- sabían que había mantenido una relación con el príncipe Pero, según explica: "Nunca entré en detalles. Les conté algunas historias,pero van a descubrir muchos más detalles [en las memorias] de los que probablemente desearían conocer sobre su madre". El libro también está salpicado de recuerdos de sus visitas a residencias reales,e ntre ellas el Palacio de Buckingham, Sandringham, el Castillo de Windsor y Balmoral. Hay anécdotas sobre sus encuentros con la difunta reina Isabel II -a quien Ruthie describe como una persona cálida y extraordinariamente informal cuando estaba con su familia-, así como con el difunto duque de Edimburgo,l a Reina Madre, el entonces príncipe Carlos, la princesa Diana y la entonces duquesa de York. Ruthie pasó tiempo con todos ellos, pero guarda un recuerdo especialmente entrañable de la princesa Margaret, a quien describe como "un encanto" y de quien dice que conectaron gracias al amor que ambas compartían por el teatro.
¿Cuál es el recuerdo que conserva de la difunta soberana? "Su luz brillaráintensamente para siempre porque fue una reina extraordinaria", afirma. "Me parecía increíble la forma en que siempre anteponía el deber a todo lo demás, y daba la impresión de tener esa maravillosa capacidad para compaginar eldeber con el amor hacia su familia. Siempre fue amable y acogedora conmigo porque creo que sabía que yo era amiga de Eduardo". Ruthie asegura que compartió "unas buenas risas" con la Familia Real y recuerda que fue en Balmoral donde tomó su primer martini, una bebida que, según cuenta, "me dejó fuera de combate".
También cuenta que interpretó I Dreamed a Dream, de Les Misérables, en la mesa durante una cena de laFamilia Real, delante de la difunta reina y de la princesa Margaret, después deque Diana la animara a hacerlo. Solo coincidió con Diana en unas pocas ocasiones, pero le emocionó que la princesa le enviara una nota de agradecimiento después de verla actuar en Crazy for You. "Tenía ese lado travieso y era muy elogiosa", recuerda. "Si hubiéramos pasado más tiempo juntas, creo que habríamos congeniado demaravilla".
En sus memorias, Ruthie señala que el libro abarca un periodo anterior a que Sarah Ferguson conociera al fallecido delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein, lo que significa que está escribiendo sobre la Sarah que conoció enaquel entonces. "Siempre me invitaba a sitio", recuerda Ruthie. "Si estábamos todos reunidoscon la familia, siempre me hacía partícipe de las conversaciones. Era muy acogedora, así que todo lo que ha salido a la luz después me parece decepcionante y espantoso. Ya no seguimos en contacto, y ahora tampoco lo estaría. Como persona que ha sufrido abusos sexuales, basta con que exista el más mínimo indicio de algo así para que no quiera tener nada que ver".
Un proyecto emotivo
Ruthie escribe sobre la devastadora agresión sexual que sufrió a los seis años, así como sobre el matrimonio tóxico de sus padres. También aborda su relación desordenada con la alimentación y su experiencia con la tricotilomanía, un trastorno que la llevó a arrancarse las pestañas y las cejas. Quizá de manera inevitable, reconoce que lloró mucho mientras escribía el libro. "Hubo una noche en particular en la que llamé a una amiga para queviniera a casa porque no podía dejar de llorar. Tengo esa faceta que puede hacerme parecer un poco una reina de hielo, aunque el dolor siempre está ahí. Pero quería escribir sobre todo ello porque esa es mi historia. Y creo que explica por qué soy la persona que soy".
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Ruthie y Eduardo mantuvieron su romance en secreto durante los primeros años para evitar la atención de la prensa, y aquello acabó convirtiéndola en alguien a quien no reconocía. "Cuando quieres a alguien, deseas que declaresu amor por ti", dice. "Yo deseaba desesperadamente que dijera: 'Esta es lamujer a la que amo'. Creo que cada vez me volví más insegura, más dependiente y más necesitada de su tiempo... y no hay nada menos atractivo que la necesidad".
¿Qué le diría ahora a la joven que fue? "Le diría: 'Recuerda que él también tuvo suerte, porque yo era incapaz de verlo'. Quizá también me habría dicho que fuera un poco más esquiva en algunos momentos, que no estuviera siempre tan disponible". Con el tiempo, su relación fue apagándose, y Ruthie sabía que no estaba dispuesta a sacrificar su carrera. Más adelante se comprometió con el actor John Gordon Sinclair, aunque nunca llegaron a casarse, y su matrimonio con Tim, también actor, duró seis años. Eduardo, por supuesto, tiene dos hijos con su esposa, la duquesa de Edimburgo. Él y Ruthie siguen manteniendo el contacto. Hablan por teléfono dos o tres veces al año y, según cuenta ella, él nunca olvida llamarla el día desu cumpleaños.
"Nuestras vidas siguieron caminos distintos, pero conservamos una gran amistad", afirma. "Le tengo muchísimo cariño y ha terminado con la persona adecuada, igual que John Gordon Sinclair. Soy una mujer complicada para mantener una relación sentimental, y por eso me produce una enorme alegría ver que dos personas a las que he querido tanto siguen siendo felices junto a lapersona perfecta para cada una de ellas".
Ruthie y Tim se divorciaron en 2010. Actualmente está soltera y se niega autilizar aplicaciones de citas. En estos momentos interpreta a Fräulein Schneider en Cabaret, en el West End londinense, y presenta un programa de radio los fines de semana en MagicMusicals. Dice que le encantaría interpretar en el futuro papeles en musical es como Hello, Dolly! y Gypsy. Está claro que conserva intacta su determinación. "Sigo sintiéndome ambiciosa; todavía hay cosas que me gustaría hacer. Pero soy muy consciente de que ya no se crean estrellas del teatro musical. Creo que probablemente fui una de las últimas. Toda aquella época fue un auténtico torbellino", añade. "Lo maravilloso de volver a leer mis diarios fue comprobar que conseguí todoa quello que había esperado".







