La mentira flota en el chapopote
El informe del grupo interinstitucional, a cuya sabiduría conjunta fue encomendada la investigación del derrame petrolero, cuyo primer informe exhibió la cadena de mentiras de febrero para acá y el rosario de falsedades de todos los actores políticos de arriba a abajo, nos permite ahora hacer una pregunta más, quizá infantil:
¿Pues no eran diferentes? ¿De verdad su doctrina moral y su práctica política les impiden mentir, robar y traicionar al pueblo?
En este caso no lo demostraron.
La sarta de falsedades hizo caer a la señora presidenta (con A), en una actitud defensiva peligrosa para su bien ganado prestigio de seriedad. Los falsarios la convirtieron de la persona mejor informada de México a la persona peor informada del país.
Por eso, con la certeza de haber recibido datos ciertos tanto de Pemex como de la Marina y el gobierno veracruzano, el 19 de marzo dijo vehemente: “El derrame no fue de Pemex”.
Pues lástima de tanta contundencia porque un mes después la empresa nacional quiso reparar su negligencia con una declaración inadmisible: “El cierre de la válvula (del ducto roto, a lo cual llaman pérdida de integridad mecánica), se realizó el 14 de febrero, ocho días después de que se detectó la fuga”. ¿No qué no?
A nadie se le ocurrió explicar qué hicieron los responsables de esa área durante esos ocho días. Quizá jugaban al dominó.
Pero lo peor no fue el accidente. Lo más grave fue lo insistente de las mentiras y el desdén por la inteligencia de los demás, como sucede cada y cuando la señora gobernadora (con A) de Veracruz, Rocío Nahle, abre la boca.
Dice el diario La jornada:
“...En marzo pasado, Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz y secretaria de Energía en el sexenio pasado, minimizó la magnitud del impacto ambiental por el derrame. Además, dijo que fue provocado por un barco privado, cuya concesión para realizar tareas de exploración y explotación fue otorgada en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto. Después, reculó sobre sus declaraciones”.
Pues yo no sé si reculó o simplemente se desdijo o disimuló su crónica mendacidad. Recular es un verbo muy feo. Pero más feo aún el sainete ahora descubierto. Todos quedaron embarrados como los pelícanos en las zonas costeras de Abkatún. Cruzaron el pantano de la falsedad y se mancharon el plumaje ya de por sí mugroso de tiempo atrás.
Ahora, sin apuntar hacia arriba, los fusileros de la verdad recobrada apuntan al paredón: tres funcionarios menores de la paraestatal fueron separados de sus cargos y se presentaron denuncias ante la FGR y la Secretaría Anticorrupción. Para morirse de risa... o de vergüenza si alguien la conociera.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL
MAAZ