La secuela de 'El cuento de la criada' arrasa en Disney+ y ya tiene segunda temporada
Hay series que consiguen entretener y otras que terminan marcando a toda una generación de espectadores. El cuento de la criada, la distopía que convirtió Gilead en uno de los universos más inquietantes y comentados de la televisión reciente, pertenece claramente al segundo grupo. Cuando parecía difícil volver a provocar el mismo fenómeno, su secuela ha demostrado que esta historia todavía tenía mucho más que contar. Los testamentos, ambientada varios años después de la ficción original, ha vuelto a enganchar al público casi con la misma intensidad que la serie protagonizada por Elisabeth Moss, tanto que Disney+ no ha querido esperar a que finalice la primera entrega y ya la ha renovado por una segunda temporada tras superar los 45 millones de horas vistas en todo el mundo.
Un regreso a Gilead con nuevas protagonistas
La serie, basada de nuevo en la novela homónima de Margaret Atwood —que hace apenas unos días recibía el Premio Internacional de Poesía Joan Margarit de manos del rey Felipe—, se sitúa cinco años después de los acontecimientos de El cuento de la criada. El foco ya no está únicamente en June Osborne, aunque su presencia sigue siendo importante, sino en una nueva generación de jóvenes que han crecido dentro de Gilead.
Ahí es donde aparecen las dos grandes protagonistas de esta nueva historia. Agnes, hija de un comandante, vive en el corazón del régimen. Joven y en edad casadera, ha sido educada para convertirse en la esposa perfecta dentro de una sociedad donde las mujeres continúan sin poder leer ni decidir sobre su futuro. Daisy, en cambio, llega desde Canadá dispuesta a demostrar su valía.
Pronto se descubre que ni siquiera las hijas de los altos mandos, formadas en la escuela para jóvenes señoritas dirigida por la Tía Lydia, están libres de tensión en un régimen tan estricto. Aunque han sido educadas en la misoginia y la sumisión extremas, no tardan en aflorar en ellas conflictos internos que les hacen replantearse las normas de un sistema que lo controla todo. En el caso de Daisy, la realidad es distinta: es una espía enviada por la resistencia que, haciéndose pasar por una joven conversa, se infiltra en las casas de los comandantes.
La serie juega precisamente con ese contraste entre quienes han normalizado la violencia porque no han conocido otra cosa y quienes tratan de acabar con el régimen desde dentro. Todo ello, sin abandonar la tensión, la estética opresiva y el clima de amenaza constante que convirtió El cuento de la criada en uno de los grandes fenómenos de la televisión reciente.
Una secuela más juvenil, pero igual de oscura
Uno de los grandes cambios de Los testamentos está en el tono. Aunque mantiene la dureza característica de la franquicia, la serie introduce una mirada más juvenil con historias de crecimiento personal: hay escuela, amistades, primeras rebeldías y personajes adolescentes que empiezan a descubrir quiénes son en un entorno que les impide desarrollarse con libertad.
Eso no significa que Gilead se haya suavizado. La ficción sigue mostrando un sistema rígido y profundamente misógino, aunque desde una perspectiva distinta. La fotografía es algo más luminosa y los escenarios menos opresivos que en la serie protagonizada por Elisabeth Moss, pero la tensión y la amenaza siguen presentes en cada episodio.
Parte del interés de la secuela está precisamente en descubrir cómo viven las hijas de los comandantes dentro de esa falsa perfección. Agnes representa muy bien ese conflicto interno entre obedecer lo que le han enseñado y empezar a cuestionar el mundo que la rodea.
La actriz de la que todo el mundo habla
Chase Infiniti se ha convertido en una de las grandes revelaciones de Los testamentos. La actriz da vida a Agnes —que a su vez también es Hannah, la hija de June Osborne y Luke Bankole, separada de ellos cuando era pequeña y criada como una ciudadana privilegiada dentro de Gilead—, uno de los personajes clave de esta nueva etapa. Aunque ya había participado en pequeños proyectos anteriormente, su nombre comenzó a sonar con fuerza el pasado año tras su actuación en la oscarizada Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, en la que daba vida a la hija de Leonardo DiCaprio. Sin duda, un talento emergente al que conviene seguirle la pista.
Junto a ella destacan Lucy Halliday como Daisy y Ann Dowd, que retoma su icónico papel de la Tía Lydia, uno de los personajes más complejos y perturbadores de la saga.
El fenómeno de Margaret Atwood sigue creciendo
Puede que Los testamentos conserve muchos de los elementos que hicieron de El cuento de la criada un fenómeno televisivo, pero la serie funciona precisamente porque no intenta ser una simple continuación. Su mirada más juvenil y el cambio de perspectiva permiten explorar Gilead desde otro lugar, ampliando así una historia que, lejos de agotarse, parece tener aún mucho recorrido.








