Las negociaciones de paz con Putin amenazan con dividir a la UE sin ni siquiera empezar
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Las posibles conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia amenazan con dividir a la Unión Europea sin que ni siquiera hayan empezado. Antes incluso de que se haya producido cualquier gesto real por parte de Vladimir Putin. No pocas voces en la UE consideran que esto, en realidad, nunca se va a producir. Pero después de que se conociese que el gabinete del presidente del Consejo Europeo, António Costa, tuvo unos "breves contactos" con el Kremlin, los países han acelerado sus movimientos y han comenzado a proponer posibles interlocutores o mediadores y, también, a señalarse a ellos mismos.
Esto último es lo que ocurre con Francia y Alemania, países que quieren liderar las posibles conversaciones junto con Reino Unido. El denominado E-3. Tres potencias hablando directamente con Putin, con la autoridad suficiente y que además forman parte de la coalición de voluntarios. Esa es la teoría, al menos. Pero tiene varios problemas. Uno de ellos, es que, como recordó el primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, al finalizar la jornada del jueves del Consejo Europeo, Reino Unido no forma parte de la UE y, además, sólo las instituciones pueden representar a la Unión. Y es que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, está totalmente en contra de que Emmanuel Macron y Friedrich Merz lideren el proceso sin que ella esté presente.
"En cuanto al candidato, he visto y leído que circulan muchos nombres. Pero si queremos lograr un resultado, diré esto: creo que será extremadamente difícil proponer a una persona procedente de uno de los países más grandes de Europa", apuntó ya tras la reunión del G-7. "Una designación así, en mi opinión, solo complicará la consecución de un acuerdo, por lo que yo miraría hacia los Estados de tamaño medio de la Unión Europea", añadió. Meloni está molesta con Macron y Merz y no lo va a poner fácil.
España, al igual que otros países como Bélgica, ha dado ya su apoyo a Costa. También en el marco del Consejo, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, respaldó el movimiento iniciado por el portugués, pero dejó claro que "no ha iniciado ninguna conversación de paz, ni ninguna negociación de paz, es simplemente un canal diplomático, yo creo que es perfectamente comprensible y diría que necesario". "Nosotros no somos mediadores, porque llevamos más de cuatro años apoyando a Ucrania, su defensa de la integridad territorial y su defensa y su derecho a existir y a no ser invadido por una agresora como es la Rusia de Putín", añadió.
Y todavía hay una postura más: la de los países bálticos y nórdicos que, en su gran mayoría, directamente consideran que cualquier intento de acercamiento es inútil y entre los que no acaba de gustar que Costa haya dado ese paso sin consultar con los 27. En el norte sostienen que Putin nunca a va querer llegar a un acuerdo real, y que cualquier movimiento es una pérdida de tiempo. El comisario de Defensa, Andrius Kubilius, ya apuntó hace unas semanas en este periódico que para cualquier posible conversación lo primero que se debía dar era un cambio profundo por parte del líder ruso. Esto es, lo mismo que piensan muchas de las capitales más cercanas a Rusia aunque expresado de manera menos directa.
Entre esos mismos países existe el convencimiento de que la mejor estrategia que puede seguir la UE es la de avanzar en la adhesión de Ucrania. Que es lo mejor para la seguridad de Kiev pero, sobre todo, para la del propio territorio europeo. Y en esto, al menos, no hay dudas: una vez que ya no está el ex primer ministro de Hungría, Viktor Orban, ya no hay ningún veto. Aunque eso no quiere decir que haya un acuerdo total, faltaría más. Eso no sería la Unión Europea.
Volodímir Zelenski estuvo el jueves en ese mismo Consejo y pidió a los líderes europeos que abriesen nuevos clústeres o bloques de negociaciones ya en verano. Eso mismo es lo que también apuntó la presidenta de la Comisión, Ursula von Leyen, pero entre los países, que al final son los que tienen la última palabra, no existe el mismo nivel de convencimiento. Ya lo dejó claro Merz: "El proceso será largo" y, además, muchos rechazan darle facilidades adicionales a Ucrania. Pero en comparación y vistos los antecedentes, se trata de una divergencia menor para los estándares europeos.
