Lo último en lifting facial no invasivo: ultrasonidos focalizados, radiofrecuencia con microagujas y láser fraccionado

Lo último en lifting facial no invasivo: ultrasonidos focalizados, radiofrecuencia con microagujas y láser fraccionado

El 46% de la población española se ha realizado tratamientos de estética y el 30% se lo está planteando, según el último Informe de la percepción de la Medicina Estética en España de la SEME realizado por Sigma Dos. De éstos, un 69% son mujeres y un 31% hombres en edades comprendidas entre los 30 y los 64 años. Y un dato curioso: un tercio de los pacientes de medicina estética también se han sometido a cirugía estética y de éstos 2/3 prefieren la medicina a la cirugía, principalmente porque es menos invasiva. Lo cual corrobora el hecho de que la demanda de lifting no invasivo ha aumentado en los últimos años impulsada porque ahora buscamos tratamientos efectivos, con resultados naturales, y que no supongan largos y dolorosos períodos de recuperación. 

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Modelo en el backstage de Vetements© Spotlight Launchmetrics

"A nivel global, la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) y la American Society for Aesthetic Plastic Surgery (ASAPS) han reportado de forma consecutiva, en los últimos tres años, que los tratamientos no quirúrgicos de tensado facial son una de las categorías con mayor crecimiento en la medicina estética mundial. De hecho, se estima que la demanda de tratamientos de lifting facial no invasivo ha crecido entre un 40% y un 70% en los últimos cinco años", revela la médico estético Rita Sêco. 

Vaya por delante que ninguna técnica no invasiva iguala los resultados de un lifting quirúrgico bien indicado. Dicho esto, ¿a qué se debe el aumento de las técnicas de lifting facial no invasivo? "Actualmente, los pacientes buscan resultados naturales, progresivos y preventivos, sin necesidad de cirugía ni largos tiempos de recuperación. Además, existe un cambio claro en la percepción del envejecimiento: ya no se trata de 'transformar' el rostro, sino de mejorar la calidad de la piel, redefinir el contorno facial y estimular el colágeno manteniendo la naturalidad y la expresión. Otro factor importante es la incorporación de tecnologías cada vez más avanzadas y precisas, capaces de actuar en planos profundos de la piel con resultados muy eficaces y seguros. Y también existe una tendencia creciente hacia tratamientos quiet luxury, dónde la paciente quiere verse mejor sin que nadie perciba exactamente qué se ha realizado", cuenta la médico estético Ana Revuelta.

Mujer con body marrón y manga largo con fondo blanco© Getty Images

Pero hay más factores que han impulsado este cambio de paradigma. "La llamada Zoom Dysmorphia (percepción amplificada de los signos de envejecimiento al vernos en cámara) durante la pandemia llevó a muchas pacientes a la consulta que, hasta entonces, nunca habían considerado ninguna intervención estética. A esto se suma que se ha producido un cambio cultural profundo: la generación de 35 a 55 años quiere envejecer bien, pero rechaza cirugías con largos tiempos de recuperación, cicatrices visibles o resultados artificiales. Cada vez se busca más 'hacerse algún tratamiento, pero que no se note'", añade la doctora Seco. En esta nueva percha de tratamientos médico estéticos con resultados quirúrgicos pero sin los estigmas de la cirugía estarían los ultrasonidos de alta intensidad (HIFU), la radiofrecuencia con microagujas, los láseres fraccionados y el enfolifting. "Son, sin duda, los tratamientos que han experimentado un mayor aumento porque ofrecen resultados más visibles y con menor tiempo de recuperación que la cirugía convencional", asegura la Dra. Seco.

Qué tipo de mujeres demanda un lifting facial no invasivo

Si antes se trataba de mujeres entre los 45 y los 60 años con flacidez marcada, ahora el perfil se ha ampliado y las expertas aseguran que muchas pacientes tienen entre 30-35 años y buscan prevención y mantenimiento. De manera que la franja de edad actual abarcaría desde los 30 hasta los 60 años. "Cada vez veo más mujeres a partir de los 30-35 años que acuden con un enfoque preventivo: quieren ‘invertir’ antes de que aparezcan los signos del envejecimiento. En mi opinión, es precisamente en la prevención donde la medicina estética tiene un papel fundamental, seguro y saludable", asegura la médico Rita Seco, quien también reconoce que por encima de los 60 años resulta extremadamente difícil obtener resultados únicamente con procedimientos de medicina estética. "En la mayoría de estos casos, los signos de envejecimiento ya son muy evidentes, especialmente el exceso de piel, y el abordaje más eficaz sigue siendo el lifting quirúrgico", reconoce esta experta. 

Mujer castaña de perfil con vestido blanco y recogido tirante© Spotlight Launchmetrics

¿Cuáles son las principales preocupaciones de las mujeres que buscan un lifting facial no invasivo? "Flacidez facial y pérdida de definición mandibular. Descenso de mejillas y óvalo facial. Descolgamiento cervical. Arrugas finas y pérdida de calidad cutánea. Pérdida de firmeza y arrugas de expresión alrededor de los ojos y los labios. Y aspecto cansado o envejecido sin querer recurrir a cirugía", detalla la médico Ana Revuelta. Por su parte, la doctora Seco añade el descenso de la posición de las cejas, las arrugas en el cuello, y el empeoramiento de la calidad y textura de la piel, en general: manchas, poros dilatados y pérdida de luminosidad. "Desde el punto de vista sociológico, son mujeres activas, profesionalmente realizadas, informadas y exigentes. Investigan antes de acudir a consulta, conocen las tecnologías por sus nombres comerciales y llegan con preguntas muy específicas. Valoran la transparencia, la naturalidad de los resultados y un tiempo de recuperación mínimo. Quieren salir de la consulta y retomar su vida sin que nadie note que 'se han hecho algo'", asegura.

Qué tecnologías pueden actualmente conseguir un lifting no invasivo

Actualmente hay tecnologías muy avanzadas que permiten trabajar diferentes capas de la piel y tejidos profundos para estimular la síntesis de colágeno y elastina y así 'tensar' y mejorar la calidad cutánea: 

  • Ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU): "Los ultrasonidos focalizados actúan en planos profundos, incluso a nivel del SMAS —la misma capa que se trabaja en un lifting quirúrgico— generando puntos de coagulación térmica que estimulan un potente efecto tensor y neocolagénesis. Son especialmente eficaces para redefinir el óvalo facial, elevar tejidos y mejorar la flacidez", explica la doctora Ana Revuelta.
  • Radiofrecuencia: "Produce calor controlado en dermis y tejido subcutáneo, estimulando colágeno y elastina. Dependiendo de la tecnología, puede combinarse con microneedling o actuar de forma monopolar para conseguir un tensado cutáneo y una mejora de la textura. Es una de las tecnologías más versátiles porque mejora tanto la firmeza como la calidad de la piel", continúa la Dra. Revuelta.
  • Láser de diodo y láser CO2 fraccionado: "Los láseres permiten trabajar especialmente la calidad cutánea, las arrugas, los poros, las manchas y la remodelación dérmica. El CO2 fraccionado sigue siendo uno de los tratamientos más potentes para rejuvenecimiento global de la piel, mientras que tecnologías como el Endolift utilizan láser de diodo desde planos internos para generar la retracción de tejidos y la estimulación de colágeno", apunta esta médico estético.
Mujer piel bonita al sol© Getty Images

Los tratamientos para conseguir un lifting facial no invasivo uno por uno

  • Liftera V, Ultraformer MPT y Ultherapy: Estos tres sistemas pertenecen a la familia HIFU (ultrasonidos focalizados de alta intensidad) y comparten el mismo mecanismo de acción, aunque desarrollados por diferentes marcas. "El HIFU utiliza energía ultrasónica focalizada en puntos específicos de los tejidos profundos, incluyendo la capa músculo-aponeurótica superficial (SMAS), la misma que se manipula en un lifting quirúrgico. La energía térmica provoca una coagulación controlada del tejido, estimulando la producción de nuevo colágeno y la retracción de las fibras existentes. El resultado es un efecto de tensado progresivo, de dentro hacia fuera, sin incisiones", detalla la médico estético Rita Seco. Para Ana Revuelta, de estos tres equipos, Ultherapy marca la diferencia. ¿Por qué? "Incorpora visualización ecográfica en tiempo real, permitiendo al médico ver exactamente las capas anatómicas sobre las que trabaja y personalizar el tratamiento con máxima precisión y seguridad". Con una sesión anual de estas tecnologías es suficiente y los resultados duran entre 8 y 18 meses. "Consiguen la redefinición del contorno facial, una ligera elevación de cejas y pómulos, y mejoran de la flacidez cervical", asegura esta experta.
  • Thermage FLX: "Utiliza radiofrecuencia monopolar para generar un calentamiento profundo (caliente la dermis profunda a entre 55º y 65ºC) y una contracción inmediata del colágeno (neocolagénesis), además de estimular nuevo colágeno a largo plazo. Es especialmente interesante para mejorar la flacidez leve-moderada, la textura cutánea y redefinir zonas como la mandíbula, las mejillas o los párpados", describe la doctora Revuelta. Con una sesión al año es suficiente. "Los resultados suelen comenzar a verse desde el primer mes y continúan mejorando hasta los seis meses posteriores. Su duración media es de aproximadamente un año (entre 12 y 18 meses)", añade la experta.
  • SylfirmX y Morpheous 8: Estas tecnologías combinan microagujas con radiofrecuencia fraccionada y pueden actuar tanto en dermis, como en tejido subcutáneo y capa muscular. "Las microagujas emiten energía térmica que remodela el colágeno, mejora la flacidez, las cicatrices, los poros y la calidad de la piel. Es uno de los tratamientos más versátiles porque permite trabajar desde rejuvenecimiento ligero hasta remodelación facial más intensa", explica la Dra. Revuelta. Suelen ser necesarias entre 2 y 4 sesiones, los resultados mejoran progresivamente durante los meses posteriores a la sesión y pueden mantenerse entre 12 y 18 meses.
  • Láser Endolift: "Es una tecnología mínimamente invasiva que utiliza fibras ópticas extremadamente finas introducidas bajo la piel para emitir energía láser directamente en el tejido subcutáneo. Produce una retracción inmediata de los tejidos, una estimulación intensa del colágeno y, además, puede ayudar a reducir pequeños acúmulos grasos localizados. Es especialmente eficaz en mandíbula, papada, tercio inferior facial y cuello", según la médico Ana Revuelta. Se realiza una única sesión, los resultados continúan mejorando durante varios meses, y la duración es de 1 a 2 años.

Por último, una advertencia en la que coinciden ambas expertas: para que los resultados sean máximos lo más indicado es someterse a protocolos combinados y personalizados, no a una sola técnica. "Cada tecnología tiene indicaciones, ventajas y limitaciones específicas. Lo más importante es la combinación de tratamientos para lograr resultados completos y duraderos", apunta Rita Seco. Y algo más: la seguridad y naturalidad de los resultados no solo dependen de la técnica, también de la experiencia y el buen criterio clínico del médico que elijas.