Luces, cámaras y acción: la ruta cinéfila definitiva por Barcelona para celebrar los Goya
La capital catalana está de fiesta, pero no una cualquiera, sino la gran fiesta del cine gracias a la 40ª edición de los Premios Goya, que este 2026 se celebran el sábado 26 de febrero, en el Auditori Forum CCIB de Barcelona. Unos galardones comprometidos –como lo ha estado siempre el mundo del cine– este año con la conservación forestal para compensar su huella de carbono (a través de un programa que han denominado ‘La Academia del Bosque’) y también con la inclusión, contando con personas con discapacidad y en riesgo de exclusión durante la gala.
Grandes nombres del cine español estarán presentes en la gala, conducida por Luis Tosar y Rigoberta Bandini, que dará comienzo a las 22 horas y en la que se entregarán 30 Goyas, incluido el de Honor a Gonzalo Suárez y el Goya Internacional para la actriz Susan Sarandon.
Este fin de semana Barcelona se convertirá en una ciudad de película y los focos la iluminarán más que nunca. Pero no es la primera vez que la magia del cine se posa sobre ella, porque ha sido escenario de grandes producciones en incontables ocasiones. Un plató de cine al aire libre que ha inspirado escenas memorables y donde ha quedado inmortalizada para siempre en el imaginario de los amantes del séptimo arte.
El Port Vell, el castillo de Montjüic, los edificios de Gaudí, el barrio de Grácia o la famosísima Rambla han servido de escenario para directores de todo el mundo. Repasamos algunas de las apariciones más estelares de esta ciudad mediterránea en la gran pantalla:
Woody Allen o la Barcelona soñada por Hollywood
Es probablemente la postal cinematográfica más internacional de la ciudad y una parada obligatoria para cualquier ruta cinéfila. Si hay una película que convirtió la ciudad en un personaje más, esa fue Vicky Cristina Barcelona, el retrato luminoso y sensual firmado por Woody Allen. Sus protagonistas –Penélope Cruz, Javier Bardem o Scarlett Johansson– pasean por algunos de los escenarios más reconocibles de la ciudad: desde el ambiente bohemio del barrio de Gràcia hasta los rincones modernistas que rodean la Sagrada Familia o el Park Güell, donde la arquitectura de Antoni Gaudí sedujo definitivamente a Hollywood.
Si quieres seguir sus huellas haz parada en:
- El parque Güell, cuya terraza serpenteante —abierta sobre la ciudad y al Mediterráneo— resume perfectamente el tono romántico y despreocupado del filme.
- La Sagrada Familia, símbolo indiscutible de Barcelona, y más ahora que ha alcanzado el hito de convertirse en la iglesia más alta del mundo, otro de los escenarios protagonistas.
- La Fundación Joan Miró y la montaña de Montjuïc donde el ambiente artístico, el museo y sus jardines condensan ese espíritu creativo que atrapa a los personajes.
El universo Almodóvar
Mucho más íntima y menos turística que la anterior es la Barcelona asociada al director manchego. El lado más intenso y emocional de la ciudad quedó reflejado en Todo sobre mi madre, ganadora del Oscar a ‘Mejor Película de Habla No Inglesa’ en 2000. El cineasta convirtió espacios cotidianos en escenarios cargados de emoción: el entorno del Teatre Tívoli, las avenidas del Eixample o los hospitales de la ciudad forman parte de un recorrido que conecta cine y memoria.
Si quieres seguir sus huellas tienes que hacer parada en:
- El Teatre Tívoli, en el Eixample, donde se representa Un tranvía llamado deseo, obra clave dentro del relato.
- El Palau de la Música Catalana, el apartamento del personaje de Agrado se sitúa justo frente al Palau.
- El Hospital del Mar, junto a la Barceloneta, escenario de algunas de las secuencias más emotivas con el mar como telón de fondo de la vida cotidiana.
Barcelona, el gran decorado europeo
El Barrio Gótico y sus calles medievales también sedujeron a las superproducciones europeas. En El perfume: historia de un asesino, dirigida por Tom Tykwer, la ciudad se transformó en el París del siglo XVIII gracias a sus plazas empedradas y fachadas envejecidas. Rincones como la plaza Reial o las estrechas calles del casco antiguo sirvieron para recrear mercados, ejecuciones públicas y la atmósfera opresiva de la novela de Patrick Süskind. El rodaje duró unos dos meses (octubre 2005) y no solo se hizo en Barcelona, sino que Girona, Figueres, Besalú Cantallops, Tamarit y Tortosa formaron parte también de los escenarios.
Si quieres seguir sus huellas tienes que hacer parada en:
- La plaza Reial, con una transformación en un mercado que muestra la magia del cine; o la plaza de la Mercé, donde muere el protagonista: Jean-Baptiste Grenouille.
- Las callejuelas medievales del Barrio Gótico, con sus pasajes estrechos y muros de piedra envejecidos.
- Otras localizaciones como El Poble Espanyol, la Catedral, el parque del Laberinto d’Horta o la plaza de San Felipe Neri, en el barrio Gótico.






