Marta Prat, psicóloga, explica cómo impacta recibir el diagnóstico de infertlidad: "El entorno suele actuar con buena intención, pero a veces utiliza mensajes que, sin querer, minimizan la experiencia"

Marta Prat, psicóloga, explica cómo impacta recibir el diagnóstico de infertlidad: "El entorno suele actuar con buena intención, pero a veces utiliza mensajes que, sin querer, minimizan la experiencia"

Tener hijos es, además de un proyecto vital, un sueño que da sentido a la propia vida y a la propia identidad de muchas personas. Por eso, cuando quienes así lo sienten reciben el diagnóstico de infertilidad y descubren que no podrán tener hijos de manera natural o biológica, el impacto en la salud mental puede ser demoledor. ¿Cómo afrontar esta nueva realidad, esta nueva proyección vital? Lo hemos hablado con Marta Prat, psicóloga de la Unidad de Apoyo Emocional de Next Fertility, quien explica las fases que suelen atravesar estas personas y cómo salir adelante.

Te recomendamos

Prat subraya también el papel fundamental del entorno de la persona que acaba de recibir una noticia tan impactante. Es importante que, si quieren ayudarla, se informen acerca de qué es mejor decir o hacer, puesto que algunos de los mensajes que se les envían -con la mejor de las intenciones- pueden ahondar más en su dolor. 

El estrés asociado a los procesos de infertilidad puede activar sistemas neurobiológicos relacionados con la amenaza y la incertidumbre, lo que afecta a la regulación emocional, al sueño y a la toma de decisiones.

Marta Prat, psicóloga especializada en apoyo emocional de los procesos de fertilidad e infertilidad

Llevar toda la vida soñando con tener hijos y descubrir que eres infértil. ¿Cómo impacta emocionalmente recibir esta noticia?

Recibir un diagnóstico de infertilidad suele tener un impacto emocional profundo. En consulta vemos con frecuencia que no se vive solo como un diagnóstico médico, sino como una ruptura inesperada del proyecto vital. Para muchas personas supone un duelo: el duelo por la familia imaginada y por la narrativa de futuro que se había construido.

A nivel psicológico es habitual observar una primera fase de shock o incredulidad, seguida de emociones intensas como tristeza, rabia, frustración o sensación de injusticia. Además, la infertilidad puede tocar aspectos identitarios muy sensibles, como la percepción del propio cuerpo, la feminidad o la masculinidad, y la sensación de control sobre la propia vida. Por eso hablamos de un proceso de adaptación emocional que requiere tiempo y, en muchos casos, acompañamiento especializado.

¿Qué factores influyen en que una persona viva este diagnóstico con más o menos impacto?

El impacto emocional depende de múltiples factores. En primer lugar, del peso que tenga el deseo de ser madre o padre dentro del proyecto vital de la persona o de la pareja. También influyen variables como la edad, el tiempo que se lleve intentando concebir, la presencia de pérdidas gestacionales previas o si el diagnóstico aparece de forma inesperada.

Desde la psicología clínica sabemos que también intervienen los recursos de afrontamiento, la historia previa de salud mental, la calidad del vínculo de pareja y el tipo de apoyo social disponible, además del estatus laboral y financiero. A esto se suma la presión sociocultural en torno a la maternidad y la paternidad, que puede amplificar la vivencia de fracaso o de urgencia.

Además, el estrés asociado a los procesos de infertilidad puede activar sistemas neurobiológicos relacionados con la amenaza y la incertidumbre, lo que afecta a la regulación emocional, al sueño y a la toma de decisiones. Por eso el abordaje psicológico es cada vez más reconocido como parte fundamental del acompañamiento en fertilidad.

Te puede interesar

¿Es habitual que aparezcan sentimientos de culpa, vergüenza o fracaso personal?

Sí, es muy frecuente. A pesar de que la infertilidad es una condición médica relativamente común, muchas personas la interpretan desde un marco muy personal, como si fuera un fallo propio. Al final, es una forma que tiene nuestro cerebro de intentar manejar la incertidumbre y de encontrar sentido a las cosas que no lo tienen.

En las mujeres es habitual escuchar la idea de que "mi cuerpo no funciona como debería", y en los hombres el diagnóstico puede vivirse como una amenaza a la identidad masculina. Estas narrativas internas generan sentimientos de culpa, vergüenza, comparación o fracaso que aumentan significativamente el malestar psicológico.

Parte del trabajo terapéutico consiste precisamente en desmontar esas interpretaciones, comprender la infertilidad desde un enfoque biopsicosocial y separar la identidad personal del diagnóstico médico.

Test de embarazo negativo© Getty Images

¿Puede afectar el diagnóstico a la relación de pareja?

Sí, el diagnóstico puede tener un impacto importante en la dinámica de pareja, aunque no necesariamente negativo. Algunas parejas refuerzan su vínculo al afrontar juntas la situación, mientras que otras pueden experimentar tensiones.

En consulta vemos con frecuencia diferencias en la forma de procesar emocionalmente el problema: una persona puede necesitar hablar mucho del tema mientras que la otra prefiere evitarlo o centrarse en soluciones. También puede aparecer presión asociada a los tratamientos, a la toma de decisiones médicas o al coste económico.

Otro aspecto relevante es el impacto sobre la intimidad. Cuando las relaciones sexuales quedan muy vinculadas al objetivo reproductivo o a calendarios médicos, es habitual que se resienta la espontaneidad y el deseo. Por eso es fundamental cuidar los espacios de comunicación y de conexión emocional dentro de la pareja.

La infertilidad no es una experiencia neutra, y tratar de minimizar lo que se siente suele cronificar el malestar.

Marta Prat, psicóloga especializada en apoyo emocional de los procesos de fertilidad e infertilidad

¿Cómo darnos cuenta de que el diagnóstico está haciendo mella sobre la salud mental?

Hay varias señales que conviene observar. Una de las más claras es cuando el problema de fertilidad empieza a ocupar la mayor parte del espacio mental y emocional de la persona.

También es frecuente ver síntomas de ansiedad persistente, tristeza mantenida, alteraciones del sueño, irritabilidad o dificultades para concentrarse. Muchas personas empiezan a evitar situaciones sociales —como encuentros familiares o eventos donde hay niños— porque les generan un gran malestar.

Cuando la infertilidad empieza a afectar a la identidad, a la autoestima o a la capacidad de disfrutar de la vida cotidiana, es una señal clara de que el apoyo psicológico puede ser muy beneficioso.

¿Cómo gestionar la situación para recuperarnos emocionalmente de la noticia?

El primer paso suele ser permitir que exista una reacción emocional. La infertilidad no es una experiencia neutra, y tratar de minimizar lo que se siente suele cronificar el malestar. A partir de ahí es importante generar espacios de elaboración emocional, informarse con fuentes fiables y tomar decisiones de forma progresiva, sin precipitación. También ayuda mucho mantener otras áreas significativas de la vida activas —relaciones, proyectos personales, trabajo, ocio— para que la fertilidad no se convierta en el único eje de la identidad.

En muchos casos el acompañamiento psicológico especializado en fertilidad facilita procesar el duelo reproductivo, regular la incertidumbre y sostener emocionalmente los posibles tratamientos.

Infertilidad© Getty Images

¿Qué precauciones debería seguir el entorno de la mujer o el hombre afectado para apoyarle?

El entorno suele actuar con buena intención, pero a veces utiliza mensajes que, sin querer, minimizan la experiencia. Frases como "relájate y ya llegará" o "seguro que al final lo consigues" pueden generar sensación de incomprensión.

Lo más útil suele ser escuchar sin juzgar, validar el dolor y respetar los tiempos y decisiones de la persona o de la pareja. También es importante evitar preguntas insistentes o consejos no solicitados. El apoyo más protector es aquel que ofrece presencia emocional, respeto y disponibilidad, sin intentar forzar soluciones.

Hay personas que optan por el silencio. ¿Cómo influye el tabú en el sufrimiento de quienes lo viven?

El tabú en torno a la infertilidad sigue siendo significativo. Muchas personas sienten que no hay un espacio social claro donde poder hablar de esta experiencia, lo que favorece el silencio.

Cuando el proceso se vive en secreto, aumenta el aislamiento emocional y es más probable que aparezcan sentimientos de vergüenza o de diferencia respecto a los demás. En cambio, compartir la experiencia con personas de confianza suele tener un efecto protector sobre la salud mental.

Además, visibilizar la infertilidad ayuda a desmontar la idea de que se trata de una experiencia rara o excepcional, cuando en realidad afecta a un número importante de personas y parejas.

Te puede interesar

¿Cómo puede una persona empezar a reconstruir su proyecto vital tras el diagnóstico?

Reconstruir el proyecto vital implica un proceso de adaptación psicológica. No se trata de "renunciar" de inmediato al deseo de tener hijos, sino de integrar la experiencia y recuperar una sensación de control sobre la propia vida.

En terapia trabajamos mucho en ampliar la identidad más allá de la fertilidad y en reconectar con valores, proyectos y áreas significativas de la vida. Esto permite que la persona vuelva a sentirse protagonista de su camino, independientemente del resultado reproductivo.

Desde ahí algunas personas continúan explorando opciones médicas, otras consideran alternativas como la adopción o la donación de gametos, y otras reformulan su proyecto vital de maneras distintas. En este proceso es importante diferenciar aceptación de resignación. La resignación suele implicar una sensación de derrota o de renuncia forzada, mientras que la aceptación es un proceso activo de integración de la realidad, que permite tomar decisiones con mayor serenidad y coherencia con los propios valores.

Cuando una persona llega a ese punto de aceptación, las decisiones sobre el futuro —sea cual sea el camino elegido— suelen tomarse desde la claridad y la autonomía, y no únicamente desde el miedo, la urgencia o la presión externa.

Antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida, ¿qué deberían tener en cuenta las parejas?

Antes de iniciar un tratamiento es fundamental tener una información realista sobre el proceso: tasas de éxito según edad y diagnóstico, posibles tiempos de tratamiento, impacto físico y emocional y costes económicos.

También recomiendo que las parejas hablen abiertamente sobre expectativas, límites y decisiones futuras: cuántos intentos están dispuestos a realizar, cómo afrontarán los posibles resultados y cómo se apoyarán mutuamente durante el proceso.

La reproducción asistida puede ser un camino lleno de esperanza, pero también es un proceso exigente. Prepararse emocionalmente desde el inicio, y contar con apoyo psicológico especializado, si es necesario, ayuda a transitar esta etapa con más recursos, más claridad y mayor protección de la salud mental.