Meghan Markle versiona el peinado de su boda, el moño que no pasa de moda, 8 años después
Dicen los peluqueros que, a la hora de escoger tu peinado de novia, es preferible decantarse por estilos más bien clásicos que por aquellos de tendencia y, sobre todo, escoger un look con el que te identifiques en el día a día. Ocho años después del enlace entre el príncipe Harry y Meghan Markle (que se celebró el 19 de mayo de 2018) podemos reconfirmar que la duquesa de Sussex siguió estos consejos al pie de la letra.
Meghan Markle ha reaparecido en un evento de la organización The Alliance for Children's Rights en Beverly Hills con un vestido azul marino con escote palabra de honor y silueta tubo, un diseño minimalista y favorecedor. Para relajar el aire serio de esta pieza, la ha acompañado con unos grandes pendientes tipo botón en color ámbar y un recogido de estilo bare hair.
El peinado relajado de Meghan es un moño bajo, con raya central y un aire undone gracias a los pelitos que quedan sueltos en el recogido y a los mechones frontales que enmarcan su rostro. Estos últimos, además de conferir al look un carácter más casual, ayudan a suavizar las facciones, es decir, siempre favorecen. Se trata de un peiando con el que hemos visto a la Duquesa en otras ocasiones, entre ellas, el día de su boda.
El peinado de su (segundo) look de novia
El 19 de mayo de 2018, Meghan Markle y el príncipe Harry se casaban en la capilla de St George, dentro del castillo de Windsor, en una boda con casi 3000 invitados que fue, posiblemente, la más mediática de la última década. La ex actriz pronunció el "sí, quiero" con un vestido clásico diseñado por Clare Waight Keller. Sin embargo, tras la ceremonia, el banquete y la fiesta, se cambió a un segundo look, ideado por Stella McCartney, para ofrecer una recepción más íntima en la casa de campo de Frogmore House.
Con escote halter, cuerpo ceñido y una falda de caída impoluta, este vestido ha marcado las tendencias nupciales de los últimos años. Y es que Meghan estaba realmente guapa y elegante, también gracias a su recogido, el mismo moño bajo, con raya central y mechones sueltos que, ocho años después, sigue llevando. Una prueba de que siguió la recomendación de los expertos: elegir un peinado atemporal y que encaje en tu estilo.
Su maquillaje preferido
Ese mismo consejo puede aplicarse al escoger el maquillaje de novia. Es un gran truco para no sentirte "disfrazada" el día de la boda. En su enlace, Meghan Markle llevó la piel iluminada, con una base ligera que dejaba entrever sus pecas naturales. La mirada estaba delineada muy sutilmente, pero realzada con varias capas de máscara de pestañas, y los labios, pintados en rosa nude.
“Ella solo quería lucir lo más natural y hermosa posible", explicó su maquillador, Daniel Martin. El resultado debió de gustarle mucho a Meghan, pues sigue maquillándose de un modo similar (con los mismos tonos y los mismos trucos) ocho años después. Si tuviéramos que buscar las diferencias entre las fotos de su boda y las de esta semana, únicamente encontraríamos una: sus cejas, que ahora son mucho más densas que en 2018.






